El rastro alicantino del imperio de la abeja

José María Ruiz–Mateos, fallecido ayer, llegó a poseer cuatro hoteles, un banco y varias constructoras en la provincia

08.09.2015 | 01:45
El rastro alicantino del imperio de la abeja

Llegó a ser el mayor entramado empresarial de España, compuesto por más 700 compañías y con una facturación de 350.000 millones de pesetas de las de entonces. Y, como tal, el imperio forjado durante décadas por José María Ruiz-Mateos –fallecido ayer a los 84 años por las complicaciones de una fractura de cadera– también acumuló importantes negocios en la provincia, antes de que el Gobierno socialista de Felipe González se decidiera a expropiarlo para evitar que su quiebra agravara la situación económica del país.

Un golpe del que Ruiz-Mateos nunca se recuperó por completo –aunque logró poner en marcha un nuevo «holding» bajo el nombre de Nueva Rumasa– y que supuso el inicio de todo un rosario de problemas judiciales, que le llevaron a estar varias veces prófugo de la justicia. Sin ir más lejos, en el momento de su fallecimiento, el empresario andaluz estaba siendo procesado por estafa, insolvencia punible y fraude.

Tras hacerse cargo del negocio familiar de exportación de vino, Ruiz–Mateos decidió constituir Rumasa en 1961 y pronto comenzó a comprar empresas en apuros y propiedades. En el caso de la provincia, el «holding» de la abeja se fijó rápidamente en el negocio del turismo, entonces en plena expansión, y en el municipio que ya entonces lideraba el sector, Benidorm.

Allí llegó a contar con cuatro de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad –Las Ocas, Los Dálmatas, Las Garzas y Los Pelícanos– que subaman cerca de 2.000 habitaciones y que gestionaba bajo la marca Hotasa. Unos hoteles que, tras el proceso de expropiación, fueron adjudicados a otros grupos y hoy siguen a pleno rendimiento.

Así, Sol Meliá es el responsable ahora de la gestión de Los Pelícanos y Las Ocas; mientras que el grupo Poseidón –la empresa del expresidente de Hosbec Pere Joan Devesa– se quedó con la propiedad de Las Garzas en 1995 y lo transformó en el que hoy es su buque insignia, con el nombre de Poseidón Playa. Por su parte, el grupo Port Hotel, del actual presidente de la patronal, Toni Mayor, se quedó con Los Dálmatas, uno de los establecimientos que este año cerrará por temporada para someterse a una profunda renovación.

Otra de las prioridades de José María Ruiz-Mateos fue la adquisición de entidades financieras, de las que luego lograba los créditos necesarios para seguir expandiendo su imperio. Así fue como en 1970 se hizo con el control del Banco Alicantino de Comercio, que sumó al Atlántico, el Peninsular, el Banco de Sevilla, el Murciano o el Industrial, entre otros. Y, como solía hacer, consiguió que creciera rápidamente hasta sumar 18 sucursales, una cifra notable para la época. También le construyó una nueva sede en la Rambla de Alicante, junto a la plaza de San Cristóbal. Tras la expropiación de Rumasa, la entidad alicantina acabó en manos de Banesto, que también fue intervenido justo diez años después.

A los hoteles y el banco hay que sumar las delegaciones y establecimientos que otras compañías del «holding» de la abeja tenían en Alicante. Por ejemplo, Galerías Preciados, la promotora Construcciones Hispano-Alemanas, Marcol o Seguros Minerva, entre otras.

Segundo intento
Tras la expropiación de Rumasa, José María Ruiz–Mateos nunca se conformó y trató de levantar de nuevo su imperio, bien intentando recuperar algunas de las firmas nacionalizadas, o bien realizando ofertas por otras nuevas. Dentro de la primera categoría, trató de retener la propiedad del Banco Alicantino del Comercio por la vía judicial, aunque la Justicia rechazó sus pretensiones, y también lanzó una operación para recomprar los hoteles que gestionaba Meliá, igualmente sin éxito. A finales de los ochenta trató de comprar «Muñecas Bebé» y ya en los noventa intentó hacerse con la propiedad del Banco de Valencia o con la desaparecida televisión local Canal 37.

Sí que contaban con delegación en la provincia algunas de las compañías que logró comprar a nivel nacional con Nueva Rumasa, como Dhul, Clesa –aunque la adquirió cuando Parmalat ya había cerrado la factoría de Alicante– o Royne, todas ellas ahora en manos de otros propietarios tras la quiebra del «holding» en 2011.

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