DAVID NAVARRO ALICANTE
Los apuros económicos por los que atraviesan las administraciones y los consiguientes recortes presupuestarios provocaron que la licitación de obra pública se desplomara en la provincia más de un 63% durante el año pasado, según los datos facilitados ayer por la patronal de las grandes constructoras, Seopan. El descenso registrado en Alicante fue superior al contabilizado en el conjunto de la Comunidad Valenciana, que se situó en el 51,6%, y también al nacional (-47,5%), según las mismas fuentes.
El presidente de la Federación de Obra Pública de Alicante (FOPA), Manuel Peláez Robles, calificó de "catastrófica" la situación y alertó de que la falta de nuevos proyectos y los retrasos en el pago de las infraestructuras ya finalizadas pueden tener consecuencias irreversibles para muchas empresas.
En total, el conjunto de las administraciones públicas licitaron el año pasado obras por valor de 241,4 millones de euros en la provincia, frente a los 666,4 millones del 2010, según Seopan, aunque FOPA eleva esta cantidad hasta los 281 y los 737 millones, respectivamente, al incluir también las contrataciones menores realizadas por los entes locales y que no se publican en los boletines oficiales (la fuente de la patronal nacional). En ambos casos representa un descenso de más del 60%.
El mayor recorte se produjo en la inversión de la Generalitat, que rebajó un 79% su gasto en Alicante al pasar de 222,9 millones de euros a tan sólo 46,1 millones; y de éstos apenas 20,4 millones correspondieron a la Conselleria de Infraestructuras. Las corporaciones locales no se quedaron muy atrás a la hora de meter la tijera y sólo pusieron en marcha nuevos proyectos por importe de 74 millones de euros, un 75% menos que los 300,9 millones que pudieron destinar en 2010, gracias en parte a la ayuda del Gobierno central a través del Plan E.
Este último, por su parte, sólo redujo sus licitaciones en la provincia un 15% -de 142,6 millones a 121 millones- aunque hay que señalar que en el conjunto del Estado la inversión el Gobierno aumentó al contabilizar los proyectos que se financiarán mediante la colaboración público-privada. Además, con excepción del AVE, la mayoría de las infraestructuras financiadas por el Estado en la provincia -aeropuerto, autovía central, etc- ya están finalizadas.
Un futuro incierto
El presidente de FOPA no dudó ayer en calificar de "catastrófica" la situación, que fue abordada precisamente en el comité ejecutivo que celebró la patronal alicantina el pasado martes. "En estos momentos el sector está al borde de la desaparición, la situación es muy, muy delicada", se lamentó Manuel Peláez Robles. Al respecto, el empresario señaló que, junto a las "desoladoras" cifras de licitación, la mayoría de empresas también ve amenazada su continuidad por los impagos de las administraciones. Aunque Peláez Robles no quiso dar ninguna cifra, el pasado mes de octubre la Cámara de Contratistas de la Comunidad cifraba en 2.000 millones de euros sólo la deuda de la Generalitat con el sector.
"Entendemos que el momento es complicado para todos pero debería haber un mínimo de licitación para que el sector se mantuviera. En caso contrario las consecuencias sociales pueden ser desastrosas", apuntó el también consejero delegado de Ecisa sobre los nuevos incrementos de paro que pueden producirse. Sobre la deuda del Consell, el presidente de FOPA recordó el compromiso del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, de priorizar los pagos pendientes a los proveedores "entre los que nos encontramos en un puesto destacado", recordó.
Menos hospitales y colegios
A nivel estatal, el total de licitaciones ascendió a 13.754 millones de euros, la cifra más baja en quince años, según Seopan. Por tipos de obra, sólo creció la inversión pública en proyectos ferroviarios. En el lado opuesto, sobresale el desplome en la promoción de equipamientos públicos como colegios, hospitales y centros deportivos. En concreto, la licitación de este tipo de edificios se hundió un 64,71%, frente al 29% que cayó la inversión en carreteras.
Poca esperanza en la colaboración público-privada
El presidente de FOPA, Manuel Peláez Robles, reconoció ayer no tener "ninguna esperanza" en que la formula de la colaboración público-privada para la financiación de infraestructuras pueda contribuir a reactivar el sector. "Los primeros que tienen que participar son los bancos, que no parecen en las mejores condiciones, y luego la administración debe decidir si realmente la fórmula es eficiente. Hasta que eso no esté claro, nosotros poco podemos hacer", se lamentó. El anterior Gobierno decidió poner en marcha esta alternativa para evitar la completa paralización de la inversión de obra pública. d.n. alicante