DAVID NAVARRO ALICANTE
El presidente de Caja Mediterráneo, Modesto Crespo, logró apuntarse ayer un tanto al conseguir que el consejo de administración de la entidad designase a un hombre de su máxima confianza, Ginés Pérez, como consejero del SIP que la caja alicantina ha creado junto a Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. De esta forma, Crespo imponía su voluntad por encima de las presiones que llegaron desde la Generalitat en favor del vicepresidente territorial por Valencia, Benito Nemesio, o desde el PP provincial en favor del vicepresidente alicantino, Armando Sala.
Por su parte, el todavía primer ejecutivo de la CAM y futuro director general del SIP, Roberto López Abad, logró, sin problemas, el segundo sillón en disputa a pesar de que su decisión de optar al cargo de consejero del banco había cosechado algunas críticas.
La caja alicantina debía designar ayer a sus representantes en el consejo de administración del nuevo banco que gestionará el negocio conjunto del grupo, en el que le corresponden cuatro consejeros. Dos de los puestos son, por contrato, para el presidente de la entidad, Modesto Crespo, y la nueva directora general, María Dolores Amorós, por lo que sólo había dos sillones en disputa. Sin embargo, la decisión de López Abad de presentarse también a la elección redujo en la práctica a una única vacante la disputa, ya que rechazar su designación hubiera dado una mala imagen de la entidad y hubiera debilitado al futuro director general del SIP.
Así las cosas, en los últimos días diversos consejeros de la CAM habían mostrado su interés por formar parte también del consejo del SIP y fueron los vicepresidentes de la CAM por Valencia, Benito Nemesio, y el de Alicante, Armando Sala, los que más se habían significado. El primero esgrimía el aval del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, como principal baza -aunque para una parte del consejo esto era una desventaja-, y tenía en su contra su condición de valenciano y el hecho de encabezar la "rebelión" que hace unas semanas obligó a retrasar la votación sobre la cesión de facultades al nuevo banco.
Por su parte, Sala siempre ha contado con el apoyo el PP provincial y, en especial, del sector "ripollista", y es uno de los consejeros con más peso en la entidad, donde también controla la Obra Social. En su contra jugaban sus malas relaciones con la Generalitat. Por este motivo eran varios los consejeros de la CAM que en los últimos días ya hablaban de la posibilidad de que existiese un tapado, una tercera persona que pudiese aglutinar la mayoría del voto no alineado con ninguno de los dos anteriores.
Hasta nueve candidaturas
Llegaron a presentarse hasta nueve candidaturas aunque la votación se acabó restringiendo a sólo cinco tras la retirada de varios de los aspirantes, como el socialista Martín Sevilla o el vicepresidente por Murcia, Ángel Martínez. Así, la lista final estaba compuesta por los citados Roberto López Abad, Benito Nemesio y Armando Sala, a los que se unieron el representante de los impositores José Rovira y el consejero y presidente de la participada de la CAM Incomed, Ginés Pérez. Este último es un hombre de la total confianza de Modesto Crespo con el que, además, comparte rama de actividad: Ambos son propietarios de concesionarios Ford en la provincia, Crespo en Elche y Pérez en Benidorm. López Abad y Pérez ganaron con una "amplia mayoría", según las fuentes consultadas, aunque el resultado no trascendió ya que los consejeros suscribieron un "pacto de silencio" al respecto.
Los consejeros consultados no dudaron ayer en calificar la elección de Ginés Pérez como un éxito del presidente de la entidad y también presidente del SIP, "que ha sabido imponerse por encima de Camps y de Ripoll y ha dejado claro que, al final, el que manda en la caja es él", apuntaba uno de ellos. "Ha sabido aprovecharse de la disputa y, mientras decidían si eran galgos o podencos, ha colado su propuesta", añadía otro. Aunque no se produjeron enfrentamientos directos entre los aspirantes, las fuentes consultadas señalan que "la tensión" fue patente durante todo el encuentro.
El consejo de administración del SIP, que deberá estar constituido antes del próximo día 31 para cumplir los plazos del Banco de España, tendrá un total 14 miembros. De ellos diez ya están designados (los cuatro presidentes de las cajas, los cuatro directores generales y los dos consejeros de la CAM). Faltan otros dos que debe nombrar Cajastur y dos independientes, aunque el consejo ya puede funcionar sin ellos.
Más allá de esta votación, el consejero José Rovira protagonizó el momento más tenso del consejo al aprovechar la muerte de dos trabajadores de la entidad en Olot para reclamar más medidas de seguridad, lo que no sentó nada bien al resto de los presentes que calificaron su intervención de "oportunista".