DAVID NAVARRO
El fracaso en las negociaciones con Cajamurcia no le ha quitado a Caja Mediterráneo (CAM) las ganas de tener "novia" y, además, quiere encontrarla pronto. Al menos eso es lo que trasladaron ayer el presidente de la entidad alicantina, Modesto Crespo, y su director general, Roberto López Abad, a los miembros del consejo de administración, reunidos ayer de forma extraordinaria para analizar el proceso de reordenación que vive el sector.
Si hace tan sólo un mes Crespo y López Abad defendían la continuidad de la CAM en solitario en el mercado, la sensación que los dos dirigentes transmitieron ayer a sus consejeros fue la de que esa opción era ahora muy improbable. Según las fuentes consultadas, ambos explicaron que la caja alicantina es una pieza muy apetecible en el sector por su tamaño y porque sus números son mejores que la media, por lo que las presiones para que aceptara entrar en algún tipo de operación serían muchas. Al respecto, varios consejeros mostraron su malestar porque en algunos medios se ha trasladado la imagen contraria, la de que es la CAM la que necesita el apoyo de otra entidad para sanear sus cuentas.
En cualquier caso, lo que también quedó claro es que el acuerdo entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, obligará a la dirección de la entidad a moverse con rapidez si quiere encontrar a tiempo una compañera de viaje. "Si echas cuentas, el pacto se tiene que producir en las próximas dos semanas, de otro modo no daría tiempo a convocar una asamblea para aprobarlo antes del 30 de junio", la fecha tope fijada por Zapatero y Rajoy, argumentaba ayer uno de los consejeros consultados.
Caja Madrid en la recámara
En principio, la intención de la CAM sería la de buscar una caja de tamaño medio con la que aliarse, pero las opciones de Caja Madrid y, en mucha menor medida, de Bancaja siguen presentes. En este sentido, varios consejeros daban ayer por hecho que la integración sería con la entidad madrileña, presidida por Rodrigo Rato. Aunque no se comentó nada oficialmente, durante toda la reunión estuvo planeando la presión que está ejerciendo el Banco de España en favor de una fusión CAM-Caja Madrid y que, según algunas fuentes, incluso habría dado un ultimátum de una semana a la entidad para que encontrar una nuevo aliado o aceptar definitivamente esta unión.
Sea como sea, Roberto López Abad también quiso fijar en su intervención los criterios con los que se está buscando esa nueva alianza, según informó la entidad en un comunicado. En este sentido, cualquier operación que se plantee debe "mejorar la capacidad competitiva" de la caja y responder a un criterio "racional económico". Igualmente, debe permitir que la entidad mantenga su "compromiso social", algo que, recuerda el director general de la CAM, no se ha alterado en sus 130 años de historia y 28 fusiones anteriores.
Por último, entre estos criterios también se incluye la "promoción del tejido empresarial local y regional", tanto si la caja "se mantiene en solitario como si une su estructura a la de otras entidades", aclara el comunicado.
Por su parte, el presidente de la CAM, Modesto Crespo, aseguró que la entidad "está preparada para competir y para aprovechar las oportunidades que surjan en un sector en reordenación". A su juicio, la caja se encuentra en una "situación óptima" para mantenerse "entre los líderes del sector y ser competitiva en el futuro, tanto si participa en algún proceso de integración como si no".