DAVID NAVARRO
Tengo 57 años y llevo 42 años cotizados y, ahora, después de todo este tiempo, ¿tengo que pagar yo la crisis y trabajar dos años más?" La que habla es Purificación Bejarana y resume el sentir de la mayoría de los miles de manifestantes que ayer recorrieron el centro de Alicante contra la propuesta del Gobierno de retrasar a los 67 años la edad de jubilación. "Lo que hace falta es más mano dura contra los bancos, que son los que provocaron todo esto", añade para dejar clara su posición.
Es un comentario que se repite entre los asistentes a la protesta, una de las más numerosas que recuerdan los policías locales encargados de cortar el tráfico al paso de la marcha, que tuvieron más trabajo del esperado ante la longitud que alcanzó la marcha. Los trabajadores se sienten víctimas de una situación que se escapa a su entendimiento y sobre todo de la que consideran que no son culpables. "Tengo 68 años y yo no me veo ahora en la fábrica pero principalmente he venido por mi hija y mis nietos. Están en paro y no veo cómo les va a ayudar esto a tener más oportunidades", asegura Francisca Socuéllamos. La hija a la que se refiere es delineante pero ha tenido que ponerse a limpiar para sacar adelante a su familia "¡y todavía tenemos que dar gracias porque hay mucha gente que no tiene ni eso!", señala esta antigua operaria de una factoría de luminosos.
Otra de las manifestantes, Isabel Tirado, se pregunta cómo pretenden que siga "dándole al trapo y la fregona con 67 años", si con 51 ya está "machacada". No quiere ni pensar en cómo aguantará su marido, metalúrgico de profesión. "Y que conste que soy socialista, pero esto no lo veo bien. Creo que Zapatero se ha equivocado esta vez", resalta para que quede constancia de su queja. La protesta ha supuesto una difícil situación para muchos afiliados al PSOE que también lo son de la UGT y que tuvieron que decidir entre salir a la calle, como alentaban desde el sindicato, o quedarse en casa y confiar en el buen criterio del presidente.
"No es la primera vez que me manifiesto contra un gobierno socialista", señala la concejal del Ayuntamiento de Alicante Loles Cardona, que lleva 38 años de doble militancia y es prácticamente el único cargo destacado del partido del Gobierno en la protesta. Sí que participaron, sin embargo, algunos militantes socialistas históricos como Antonio Balibrea.
Del PCE al PP
Entre los partidos que apoyaron oficialmente la manifestación contra el "pensionazo" se encontraban Iniciativa; el Bloc, con Ignasi Bellido a la cabeza; y una amplia delegación de Esquerra Unida y del PCE, que portaba sus propias pancartas. El coordinador local de EU en Alicante, José Antonio Fernández Cabello, denunció que "la salida de la crisis no puede pasar por atacar al eslabón más débil de la cadena, el trabajador" y negó que el sistema de pensiones español esté en crisis "cuando tiene un fondo de reserva de 60.000 millones de euros". Cabello abogó por combatir la economía sumergida y el fraude fiscal como receta para garantizar la viabilidad de la Seguridad Social.
También estuvo presente una delegación del Partido Popular de Elda, liderada por los concejales Antonio García de la Rosa y Pilar Fernández, que ya habían anunciado su presencia. Eso sí, no se quedaron hasta el final de la marcha. "La política de Zapatero nos afecta a todos, seamos del partido que seamos. Nos está llevando al desastre", señalaba Fernández para justificar su insólita adhesión a la causa obrera, que ninguna otra agrupación local del PP ha seguido.
A diferencia de las últimas manifestaciones organizadas por los sindicatos, en esta ocasión se vio a menos inmigrantes. Sin embargo, el portavoz de la Casa Cultural Latinoamericana, Carlos García, señaló que el retraso de la edad de jubilación "es un tema que nos afecta de lleno a los extranjeros". García recuerda que muchos inmigrantes sufren situaciones de explotación y se ven obligados a trabajar en la economía sumergida, por lo que suelen acumular menos años cotizados. "Si amplían el periodo de cálculo muchos no podrán cobrar una pensión contributiva", denuncia.
Pascual Visconti también acudió ayer a la protesta. Con 61 años, es uno de los muchos españoles que se jubila antes de llegar a los 65 años aunque, puntualiza, en su caso no se trata de "una jubilación anticipada". "Es un derecho que tenemos los funcionarios (trabajaba en Correos) tras cumplir 40 años de servicio", apunta. Considera que si se prolonga la vida laboral el resultado será que muchos jóvenes no podrán acceder a un puesto de trabajo en condiciones. Aurelia Gómez parece darle la razón. "Tengo 34 años y ya sólo de pensar en todo lo que me queda... No me parece justo", asegura, otra de las frases más repetidas ayer junto a las que calificaban a Zapatero como "amigo de los banqueros".