REDACCIÓN
El fallecimiento en accidente laboral de tres trabajadores alicantinos en menos de una semana provocó ayer la reacción del Obispado de Orihuela-Alicante que, mediante un comunicado, expresó su preocupación por estos fallecimientos, al tiempo que exigió a los empresarios que garanticen el cumplimiento de la normativa de salud laboral y a los trabajadores que "velen por su seguridad". El documento, firmado por el director del secretariado de Pastoral Obrero de la diócesis, Antonio Javier Aranda, califica la siniestralidad laboral como "una realidad injusta y muchas veces evitable" que, en ningún caso, asegura, puede presentarse "como un problema individual fruto de la dejación del trabajador o del azar".
El comunicado empieza expresando su "dolor y solidaridad" con las tres familias que "han sido destrozadas" como consecuencia de los citados accidentes. Como se recordará, lo que el Obispado denomina "semana negra", empezó el pasado viernes cuando un operario del servicio de recogida de basuras de Agost falleció arrollado por su propio camión. Tenía sólo 36 años. Todavía más joven era el obrero que murió en la Playa de San Juan el martes al precipitarse desde el andamio en el que trabajaba, a una altura de 12 metros. Al día siguiente, el miércoles, otro operario de la misma edad perdía la vida al caer de la terraza que estaba impermeabilizando en el municipio de Calp. El joven era vecino de Altea.
Aranda cita la encíclica "Evangelium vitae" de Juan Pablo II para recordar que "el compromiso al servicio de la vida" obliga a todos los cristianos, a toda la comunidad. En este sentido, el documento no se olvida de exigir responsabilidades a nadie. "Los trabajadores y las trabajadoras tenemos la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, cumpliendo las normas de prevención de riesgos laborales", aseguro pero añade que también hay que exigir "que las empresas garanticen el cumplimiento de la ley en la misma materia".
Una herramienta más
A juicio del director del Secretariado de Pastoral Obrera, toda la sociedad debe implicarse en la lucha contra los accidentes laborales "sobre todo cuando estos ocurre porque, a pesar de los avances tecnológicos y legislativos, se sigue considerando en muchas ocasiones a la persona como una herramienta más al servicio del interés económico".
El comunicado señala que, "como cristianos", el valor del trabajo "no reside en su rentabilidad económica, ni siquiera en el producto o servicio que genera, sino que el verdadero valor del trabajo está en la persona que lo realiza. Dios quiere que el trabajo sea para la vida".
El autor señala que su intención con este documento es hacer visible esta realidad y que aumente la preocupación y la sensibilidad de la opinión pública hacia este problema, "también entre los mismos trabajadores". "Nadie debe mantenerse al margen. ¡El trabajo es para la vida: ni un muerto más!", concluye el texto remitido por el Obispado.
Los tres fallecimientos de los últimos días se suman al aumento de siniestros mortales registrados en la provincia en el último año. Los datos oficiales señalan que entre enero y octubre de 2009 (último mes con estadísticas oficiales) murieron en la provincia 24 trabajadores frente a los 19 del mismo periodo del año anterior. En total, en Alicante se registraron 14.379 accidentes laborales en el citado periodo, de los que 150 fueron graves.