R. C.
Consejeros de Caja Mediterráneo consideran que la cúpula de la entidad debe explicar en la asamblea, que se celebrará el próximo viernes, día 27, cuál es la postura de la caja acerca de las distintas opciones de operaciones de fusión que se vienen barajando en las últimas semanas, incluida la posible alianza con Bancaja sobre la que ha presionado el Consell. Tanto consejeros designados por el PP como por el PSOE admiten que las hipotéticas operaciones de concentración que se han planteado han creado "desconcierto", al mismo tiempo que "preocupación" en el seno de los órganos de gobierno de la entidad.
Tras las primeras informaciones sobre una posible alianza con Cajamurcia, en los últimos tiempos una fusión virtual -técnicamente denominada Sistema Institucional de Protección (SIP)- con Caja Madrid y, probablemente, con Caixa Galicia es la opción más barajada. Ayer mismo se conocía que la entidad gallega apoyaría esta unión en el caso de que fracasase una operación prevista con Caixanova. Este posicionamiento del Consejo de Administración de Caixa Galicia lo expondrá su responsable, probablemente hoy, en una reunión con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el mandatario de Caixanova. De ahí que consejeros de la CAM consideren que "esta semana puede ser decisiva" sobre esta posible integración a tres bandas. No obstante, también advierten de que, al igual que en la Comunidad Valenciana, este proceso no contaría con la "bendición" política del Gobierno gallego que pretende una fusión entre las grandes cajas de su autonomía.
Por otra parte, la caja madrileña también se encuentra inmersa en un proceso de renovación de sus órganos de gobierno, que no se cerrará hasta los primeros meses del próximo año, plazo muy similar a los de la renovación parcial en la caja alicantina. Esta circunstancia retrasaría hasta entonces cualquier decisión sobre esta u otras operaciones, ya que deben ser los órganos de gobierno de las entidades los que se pronuncien. En el caso de la CAM, las informaciones sobre posibles procesos de concentración han coincidido en el tiempo con el de la renovación y la advertencia del Consell de que -al igual que ha sucedido en Bancaja y en Caixa Ontinyent- no habrá consenso político en la elaboración de la lista de los representantes que le corresponde designar a las Cortes Valencianas para los órganos de gobierno de Caja Mediterráneo.
Entre algunos consejeros socialistas, la actual situación recomendaría solicitar una paralización de la renovación del 50% de los consejeros generales, mientras que otros consideran que se debe cerrar el proceso y que sean los órganos, ya elegidos para los próximos años, los que decidan.
Por otra parte, los directivos de la caja parece ser que también tendrán que responder a preguntas sobre las posibles fórmulas de alianzas como la fusión tradicional o la virtual. Esta última -SIP- permite a las cajas que se unen mantener su personalidad jurídica y sedes. Este modelo de fusión virtual es el que el gobierno autonómico planteaba la pasada semana en un intento más de avanzar en su proyecto de alianza con Bancaja y, un día antes, de que su vicepresidente económico, Gerardo Camps, lanzase una andanada con unas declaraciones en las que cuestionaba la solidez de la CAM.
Sin embargo, el presidente del Consell, Francisco Camps, elogió al día siguiente la fortaleza de la caja alicantina y dejaba entrever que no habría fusión con Bancaja, al plantear que serían los alicantinos los que tomaran sus decisiones. La CAM siempre ha advertido de que sólo se embarcaría en un proceso de fusión que liderase. Esta postura excluiría, por tanto, a la otra gran caja de la Comunidad, ya que la opción alentada por el Consell representaría, de hecho, una absorción y la pérdida del centro operativo, uno de los aspectos a los que la CAM no está dispuesta a renunciar, al igual que los empresarios alicatinos.