REDACCIÓN
Las ultimas manifestaciones del vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps, sembrando dudas sobre la solvencia de la CAM generó ayer desconcierto entre los miembros del Consejo de Administración de la caja alicantina.
Los consejeros certifican la fortaleza de la entidad -al igual que hizo el propio martes Caja Mediterráneo en un comunicado- y aseguran que "las cifras y las previsiones de la caja contradicen" las declaraciones del vicepresidente.
En el seno del consejo, las manifestaciones se enmarcan dentro del clima de intensa presión que el Gobierno autonómico viene ejercienco sobre la entidad -especialmente en las últimas semanas- para que acepte fusionarse con Bancaja.
No obstante, entre algunos de los miembros del máximo órgano se valoraba ayer que, probablemente, las palabras del conseller surtan el efecto contrario al perseguido, "es decir, que pueden suponer un revulsivo contra la fusión con Bancaja", en palabras de algunos representantes.
Los más "oficialistas" entre los consejeros designados por el PP no quisieron entrar a valorar ayer la situación generada el día anterior por el responsable económico del Consell.
Sin embargo, entre los socialistas -y también algunos populares- las palabras del conseller se consideran "una imprudencia, que no beneficia a la entidad".
En cualquier caso, los miembros del máximo órgano sostienen que mantener la "tranquilidad" es lo más importante en estos momentos y que en las reuniones del consejo y de la asamblea general, que se celebrarán el próximo día 27 de noviembre, es donde debe abordarse con profundidad la situación. La mayoría de consejeros coincide en que las presiones del Consell para una alianza con Bancaja -apremiando en los plazos e, incluso, con distintos planteamientos en las últimas semanas- han creado desconcierto en el seno de la entidad alicantina.