TORMENTA POLÍTICA Y FINANCIERA POR LA ACTUACIÓN DE LA GENERALITAT CON LAS ENTIDADES DE AHORRO
P. ROSTOLL
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, tuvo ayer que salir para intentar apagar el enorme incendio que le había creado su conseller de Economía, Gerardo Camps, con unas declaraciones en las que cuestionaba la solvencia de la CAM como una forma de presión para provocar una fusión entre la entidad alicantina y Bancaja. El jefe del Consell, de hecho, salió a la palestra personalmente, algo que no es nada habitual, para colmar de elogios a Caja Mediterráneo y sugerir que la fusión de la entidad alicantina con Bancaja ha entrado en vía muerta por el rechazo masivo que genera en el tejido social provincial. "Será lo que los alicantinos y la provincia de Alicante crean conveniente", subrayó el jefe del Consell con una declaración que, al menos de momento, parece cerrar el debate.
Camps destacó que tanto la CAM como Bancaja son dos entidades "excepcionales" y garantizó su solvencia. "Se trata de entidades potentes, fuertes, sólidas y consolidadas en el territorio, una demostración de compromiso con nuestra tierra, un compromiso diario y permanente". Con la CAM, a la que el Consell ha intentado fusionar con Bancaja, lo que le ha echado encima a la sociedad alicantina, incluso, el presidente de la Generalitat fue más allá y la definió como "una caja de ahorros excepcional". El jefe del Consell expresó el apoyo "indiscutible" de la administración autonómica y, pese a la presión ejercida por Gerardo Camps para impulsar la unión de las dos grandes cajas autonómicas, defendió la gestión de su responsable de Economía.
Camps respaldó la independencia de los órganos de gobierno de las cajas y garantizó que respetará la decisión que tomen. "Tendrán el aval y el apoyo del Gobierno valenciano y del vicepresidente económico", aseveró antes de recalcar que cualquier salida de futuro de la CAM únicamente responde "a lo que los alicantinos crean conveniente" a través de los órganos de dirección de la caja "con sus equipos técnicos y financieros". Desde Presidencia se encargaron de insistir que, durante este debate, el titular del Consell siempre ha mantenido esa posición.
La decisión de Camps de dar, al menos sobre el papel, un aparente paso atrás en la intención del Consell de promover la fusión entre CAM y Bancaja encaja perfectamente con la posición que, desde Génova, trasladó el secretario de Economía del PP, Cristóbal Montoro. La cúpula nacional de los populares evidenció que le "incomoda" la posición que están tomando las autonomías en el debate sobre el futuro de las cajas de ahorro. La consigna del jefe del Consell la siguió al pie de la letra el nuevo secretario general del PP, Antonio Clemente, en su visita al presidente de la Diputación y líder de los populares alicantinos, Joaquín Ripoll. Clemente habló de dejar la decisión en manos de los técnicos y de los órganos de gobierno de las cajas mientras Ripoll, como en otras ocasiones, lanzó toda su artillería contra la fusión entre la CAM y Bancaja. La primera reunión entre ambos dirigentes finalizó marcada por el enfrentamiento sobre el futuro de la entidad alicantina.
En este escenario, los socialistas -tanto Jorge Alarte como Ana Barceló- aprovecharon para exigir la dimisión de Gerardo Camps, al que también criticó el alcalde de Benidorm, Agustín Navarro.