EFE. MADRID
Los sindicatos CCOO y UGT aceptaron ayer, por primera vez, la posibilidad de negociar con la patronal una reforma laboral, siempre que previamente se llegue a un acuerdo sobre la negociación colectiva que desbloquee los 1.500 convenios que en estos momentos están pendientes de aplicación o renovación. Además, esta reforma no debería suponer un "recorte" en los derechos de los trabajadores.
Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, ofrecieron a los empresarios un acuerdo para moderar los incrementos salariales durante los próximos tres años, con subidas de entre el 1% y el 2%, siempre que se garantice el mantenimiento del poder adquisitivo al final de ese periodo. Es decir, que se incluya en los convenios una cláusula de revisión salarial. A cambio, la patronal se comprometería a erradicar la temporalidad injustificada, al mantenimiento del empleo y a la redistribución de los beneficios de las empresas para mejorar su estructura productiva.
Una vez logrado este pacto, los sindicatos aceptarían sentarse a negociar sobre la reforma laboral. Méndez subrayó que en esa "eventual" reforma "hay otros puntos más interesantes que volver a discutir sobre temas donde nos hemos encallado", entre los que citó los despidos y las contrataciones. "Las reformas no tienen por qué ser recortes", dijo el dirigente de UGT, quien aseveró que "eso no lo compartiremos".
Por su parte, Toxo destacó que se requiere un clima de "confianza, normalidad y cumplimiento de lo pactado" para analizar posibles reformas del mercado de trabajo y para recuperar el diálogo social tripartito, en el que interviene también el Gobierno.