REDACCIÓN
El presidente de Caja Mediterráneo (CAM), Modesto Crespo, negó ayer a la salida del Palau de la Generalitat que durante el encuentro con Francisco Camps se hubiese abordado el tema de la posible fusión de la entidad con Bancaja y Caixa Ontinyent. En cualquier caso, aseguró que el jefe del Consell "ha dicho claramente cuál es su decisión" durante su comparecencia ante los medios y que había sido "lo suficientemente explícito". "Nosotros, al menos yo, me apunto a sus palabras", añadió.
Crespo, además, reiteró que las decisiones sobre este tipo de operaciones se toman en el seno de los órganos de gobierno de cada entidad. El presidente de la caja alicantina no ha ocultado desde un principio el rechazo que le produce la posible integración con la otra gran entidad de la autonomía y llegó a atribuir las declaraciones el vicepresidente Gerardo Camps a una simple "opinión personal", para quitarles importancia. Hace unos meses ya aseguró que ambas entidades tenían un mayor recorrido por separado que juntas. No obstante, cuando más tarde el vicepresidente aseguró que hablaba por boca del Consell, prefirió guardar silencio para evitar un enfrentamiento directo con la Generalitat.
La opinión mayoritaria entre los consejeros de la CAM es la de oponerse por todos los medios a la fusión, al considerar que la entidad posee la suficiente fortaleza para mantener su independencia. Además, consideran que los costes económicos y humanos de la operación, con una gran duplicidad de oficinas entre ambas cajas y un gran número de clientes compartidos, no resultan asumibles.
Por su parte, el presidente de Bancaja, José Luis Olivas, salió del Palau cuando Camps y su conseller de Economía estaban atendiendo a los medios de comunicación, lo que impidió preguntarle su opinión al respecto. No obstante, también Olivas ha defendido en alguna ocasión que la fusión con la CAM no es la mejor opción y que su entidad sólo intervendría en este tipo de procesos para liderarlos.