J. E. MUNERA
Los planes del Consell para acelerar la fusión entre Caja Mediterráneo (CAM) y Bancaja en plena crisis económica chocaron ayer de frente con el criterio de buena parte del consejo de administración de la entidad alicantina, con el empresariado alicantino y el presidente provincial del PP y la Diputación, José Joaquín Ripoll. Mientras un destacado sector de la dirección de la CAM mantiene que esta caja tiene potencial suficiente para sobrevivir en solitario, la patronal Coepa aboga por la "pluralidad de proveedores de servicios financieros" y Ripoll mantiene que la integración "no aportaría nada" a ninguna de las dos entidades. El más expresivo fue el presidente saliente de la Cámara de Comercio, Antonio Fernández Valenzuela: "Alicante no puede perder su influencia financiera. ¿También nos van a quitar esto?".
La cita que hoy mantiene el jefe del Consell, Francisco Camps, con los presidentes de CAM, Bancaja y Caixa Ontinyent para firmar una línea de financiación se interpretó ayer como un nuevo paso del Ejecutivo autonómico en la senda preparatoria de la fusión, después de que el conseller de Economía, Gerardo Camps, se haya marcado un plazo de 18 a 24 meses para que se pueda materializar la integración, "una de las grandes prioridades de la legislatura".
Aunque el presidente de CAM, Modesto Crespo, aseguró que él no está citado a reunión alguna para hablar de la fusión, "sino a un acto para firmar un documento", en el consejo de administración de la entidad se baraja la posibilidad de que el Consell plantee hoy la posibilidad de aplazar el proceso de renovación de cargos en los órganos representativos de las tres cajas involucradas como primer paso para abordar una hipotética fusión. En ese mismo consejo de administración, la mayoría de sus 20 miembros son contrarios a la operación por considerar que "CAM es potente y autosuficiente para sobrevivir en solitario como cuarta caja española que es", según indicaron varios de sus miembros que reclamaron el anonimato. En esa línea, cunde el malestar en un amplio sector de la dirección que entiende que el Consell está poniendo en duda las posibilidades de la caja "cuando saca a relucir la amenaza de una hipotética absorción por Caja Madrid y apremia con plazos de dos años sin presentar ningún dato ni estudio sólido que avale la integración". En el consejo también destacan que, en el camino de la fusión, aún quedan dos incógnitas por despejar: demostrar que es buena para la provincia de Alicante y que existe acuerdo con el PSPV-PSOE para alcanzar los dos tercios necesarios en la renovación de las asambleas. "Las prisas del Consell", explicaron fuentes del Consell, "también pueden chocar con los resultados de las elecciones autonómicas y municipales de 2011 y un posible cambio en la correlación de fuerzas".
La dirección de la caja alicantina volvió a recalcar ayer que no entra a valorar lo que considera como "opiniones personales" del conseller Gerardo Camps. A la espera de un anuncio "firme y oficial" de la Generalitat, el consejo reclama "prudencia y confianza", especialmente necesarias en tiempos de crisis. "Nadie nos ha planteado ningún documento, ni se han dirigido a nosotros con una propuesta seria. Sólo sabemos lo que publican los medios", añadieron.
El frente alicantino de rechazo a la fusión fue ayer más concreto en el caso de la patronal. El comité ejecutivo de la Confederación Empresarial de la Provincia (Coepa) defendió que CAM y Bancaja mantengan su carácter independiente, "con el fin de preservar la pluralidad de proveedores de servicios financieros a disposición de los empresarios, fundamentalmente las pymes". A su juicio, cualquier proyecto de fusión que afecte a CAM se debe plantear únicamente sobre criterios técnicos y económicos "sólidos". En este sentido, los empresarios creen que la fusión no es oportuna "puesto que no aporta valor añadido y, por el contrario, su realización en este momento de crisis tendría un alto coste social y laboral". Coepa mantiene, además que, si fuese necesario, convendría plantear una unión interregional en la que CAM liderase el proyecto y mantuviese en Alicante el centro de decisión de la entidad. Mientras, los presidentes entrante y saliente de la Cámara de Comercio, José Enrique Garrigós y Antonio Fernández Valenzuela, también se pronunciaron frontalmente en contra de la operación.
En el terreno político, el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, se desmarcó del Consell para destacar que la operación no es "la mejor fusión" por "motivos sociales", "de disminución de crédito" para empresas en ambos territorios y porque "reduce la capacidad". Ripoll recalcó que CAM "es una caja de Alicante y Bancaja es una caja de Valencia, También abogó por potenciar el sistema productivo de ambas entidades, pero no "mediante su unión", puesto que "CAM no aporta nada a Bancaja, ni Bancaja a CAM", por lo que hay que dotarlas de "vida propia" para que trabajen "en un lógico clima de mercado libre". También apostó por fusiones entre cajas "de varios territorios" y mostró su deseo de que CAM se hubiera fusionado con Caja Castilla La Mancha (CCM).
Por el contrario, el presidente de la patronal de la provincia de Valencia (CEV), José Vicente González, aseguró que "si se produjera" la fusión se crearía "una importantísima" entidad regional "mucho más competitiva".