EFE
Ante este panorama, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reunirá el próximo domingo en Viena para acordar el nivel de su oferta conjunta de crudo en los próximos meses.
La cuestión es si el grupo de doce países productores continuará rebajando su oferta, después de haberse comprometido a retirar del mercado un total de 4,2 millones de barriles diarios (mbd), cerca del 5% de la producción mundial.
En su informe publicado desde su sede en París, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) vaticinó que la demanda de petróleo se contraerá este año hasta los 84,4 mbd, 1,2 mbd menos que en 2008, cuando hace un mes preveía un retroceso de 0,9 mbd.
También la OPEP corrigió sus previsiones de forma similar, ampliando la caída de la demanda hasta los 1,01 mbd, desde los 0,58 mbd que calculó en febrero.
La situación plantea un ya conocido dilema a los productores petroleros: por un lado, si reducen mucho su oferta pueden provocar una subida de precios que frene aún más la demanda, pero, por otra parte, si permiten un creciente exceso de suministros las cotizaciones pueden escapar a su control en una espiral bajista.
Para la OPEP, la medida adoptada de reducir el bombeo "ha probado ser efectiva para detener la tendencia a la baja de los precios y ayudar a permanecer en torno a los 40 dólares por barril".
Desde sus máximos históricos cercanos a los 150 dólares/barril en julio de 2008, los precios del barril de crudo se desmoronaron precipitadamente hasta cotizar en torno a los 35 dólares/barril en diciembre.
Y ahora los productores temen que a la inesperada contracción de la demanda por la crisis se añada la habitual caída del consumo que se produce cada año al finalizar el invierno boreal y se desate así una nueva presión bajista de los precios.
Mientras la AIE resalta el riesgo de que un encarecimiento de la energía exacerbe aún más la ya grave crisis económica, la OPEP insiste en que el valor del barril debe incentivar las inversiones en el sector para evitar crisis futuras.
"Nadie está satisfecho" con el precio actual, dijo hoy el ministro de Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, tras llegar a Viena, por considerarlo muy bajo para fomentar las inversiones.
El ministro estimó que el valor mínimo del barril debía situarse en los 70 dólares y calificó, por otra parte, de "preocupante" el elevado nivel actual de los inventarios de crudo.
Según Ramírez, el crecimiento de esas existencias revela que existe un exceso de suministro de entre 1,5 y 1,6 millones de barriles diarios y tanto la OPEP como otros productores deben esforzarse por "drenar la sobreoferta".
Países como Argelia, Irak o Qatar han dado señales de favorecer un nuevo recorte de la producción, pero Arabia Saudí, el mayor exportador de "oro negro" del mundo, no se ha pronunciado aún al respecto.
Otros socios, como Irán o Ecuador, han abogado por no modificar el nivel oficial de la oferta y limitarse a cumplirlo lo más estrictamente posible.
"Personalmente creo que no es necesario un nuevo recorte porque los precios se han estabilizado y, más bien, vemos que cada vez suben", señaló ayer desde su país el ministro ecuatoriano de Minas y Petróleo, Derlis Palacios, aunque aclaró que la decisión de Quito se definiría hoy.