La economía alemana cerró en 2008 un ciclo de recuperación que se había iniciado tres años atrás para entrar el último semestre en recesión debido en parte a las repercusiones de la crisis económica internacional. El PIB retrocedió ya en los tres últimos trimestres del año. Alemania cerró el año con un crecimiento del 1,3 por ciento gracias. El resultado quedó por debajo del pronóstico del gobierno, que esperaba un crecimiento del 1,7 por ciento, y fue claramente inferior a los resultados de 2006 -cuando el PIB alemán subió un 3,0 por ciento- y de 2007, cuando hubo un crecimiento del 2,5 por ciento.