R. CARRIZOSA
El reciente anuncio interno de la multinacional estadounidense del aluminio Alcoa de que congelará las inversiones previstas para 2009 ante la evolución de la crisis económica internacional, ha vuelto a generar inquietud en la plantilla de la planta alicantina, según admitió ayer el presidente del comité de empresa, Andrés Maestre. Los representantes sindicales están inmersos en estos momentos en la negociación de un plan de reestructuración laboral que se aplicará el próximo año y el bloqueo de las inversiones, que afecta a toda la red de la multinacional, supone un jarro de agua fría, ya que los planes de modernización de la planta en 2009 era uno de los compromisos adquiridos por la compañía ante la reducción de plantilla que establece la reestructuración. El ajuste afectaba en un primer momento a 45 trabajadores, el 10% de la plantilla, además de suprimir las líneas de producción de laminado fino y de fundición de placas.
En las reuniones celebradas desde que en noviembre se conociera la reorganziación del negocio de la multinacional en toda Europa, se ha conseguido rebajar hasta 35 el número de trabajadores afectados por el recorte. "Hemos intentado que el impacto en el empleo sea el menos traumático, por lo que el planteamiento ha sido que la reducción afecte a los trabajadores más próximos a la prejubilación -las que el año que viene tengan 59 o 60 años- y que no se vean perjudicados los más jóvenes de entre 30 y poco más de 40 años", añadió Andrés Maestre.
Una vez que el problema laboral se estaba encauzando, los trabajadores se encontraron en una de las últimas reuniones con la dirección de la empresa en Alicante con el anuncio interno de la congelación de las inversiones. La modernización venía siendo una de las exigencias de la plantilla en los últimos años y fue el compromiso de multinacional para mejorar la productividad cuando planteó el ajuste. Aunque el montante de las inversiones no se ha cuantificado con exactitud por parte de comité, éste sí confirmó que la inyección económica iba dirigida a mejorar y modernizar maquinaria de varias líneas productivas. "Con estas inversiones estaba previsto que para 2011, la planta alicantina alcanzara una producción de 80.000 tonelada y ahora esta expectativa se vería frenada", se lamentó Andrés Maestre. El máximo de producción que ha alcanzado la factoría en los ejercicios recientes ha sido 70.000 toneladas anuales. Además, en noviembre cuando la multinacional anunció el plan de reestructuración, aseguró que la supresión de las dos líneas productivas se vería conpensada con esfuerzos para aumentar no sólo la productividad, sino añadir valor añadido y nuevos canales de distribución.
Ante la nueva situación, la plantilla pretende asegurar que los objetivos previstos para 2011 no caigan en el olvido, sino que sólo se prorroguen en el tiempo y las inversiones lleguen en los años siguientes a 2009.