R. C.
La protesta de Altadis se desarrollo, en realidad, en tres escenarios. Mientras la mayoría de trabajadores estaba "acampada" en La Montañeta, un grupo se desplazó hasta las puertas del Aula Cultural de la CAM, en Doctor Gadea, donde se desarrollaba un encuentro de empresarios con el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y después siguieron al jefe del Consell hasta la Casa de las Brujas -sede del Consell en Alicante- donde se reunió con el lobby empresarial alicantino Ineca. En ambas ocasiones el president eludió las protestas y conocer la "sentencia" de cierre y despidos que amenaza a los trabajadores de la tabaquera.
La que sí los escuhó al final del acto de la CAM fue la alcaldesa, Sonia Castedo, que se acercó a los concentrados. No obstante, según Óscar Llopis, secretario general de UGT, "pese a acercarse y haber apoyado a la plantilla antes, hoy (por ayer) ha trasladado el problema al Gobierno Central". Los trabajadores le pedían soluciones "ayudas económicas, un plan de empleo, sobre todo para toda la gente joven, para que encuentre un futuro laboral aquí y no tenga que trasladarse", añadió Ángel de Francisco, presidente del comité de empresa. No obstante, el segundo plante del jefe del Consell fue el que más molestó a los concentrados. Camps salió por una puerta lateral de la Casa de las Brujas, evitando encontrarse con los manifestantes, quienes le respondieron con gritos de "cobarde, cobarde".