REDACCIÓN
Un informe elaborado por el sindicato UGT sobre la situación laboral de los inmigrantes incide en el trasvase de mano de obra entre ambas actividades motivado, principalmente, por la situación de crisis y la pérdida de empleo generada por la actividad del ladrillo.
Los datos correspondientes al primer mes del año sitúan en un total de 16.384 trabajadores los extranjeros activos en el área de la construcción frente a los 12.384 que prestaban sus servicios en la hostelería. La tendencia en el mes de julio pone sobre la mesa el cambio de posiciones entre ambos sectores, con cifras totales de destrucción de empleo que suman en la primera actividad 2.458 puestos (un 15% menos) frente a los 2.782 empleos, que seis meses después ha ganado el campo de la hostelería. Unas cifras que, según el secretario general de UGT en l'Alacantí, Óscar Llopis, evidencian el "trasvase de mano de obra entre ambos sectores, coincidiendo con el actual momento de crisis".
Otro de los factores que junto al desempleo afectan de lleno al colectivo extranjero es la limitada duración de los contratos. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2008, la tasa de temporalidad de los trabajadores foráneos alcanzó el 49,8 por ciento, casi el doble que la registrada por los empleados nacionales, que se estableció en el 28,5 por ciento.
La situación de la economía nacional ha afectado igualmente a otros sectores provinciales en los que se detecta una importante presencia de mano de obra extranjera como es la industria. Una actividad que cerró junio con 6.425 inmigrantes en paro del total de 20.000 registrados en este área en la provincia. Por su parte, los inmigrantes que carecían de un empleo anterior alcanzaron la cifra de 1.339 en julio, del total de 8.308 registrados en el conjunto provincial.
Empleo "sumergido"
Con estos datos sobre la mesa, el representante sindical hizo hincapié en la necesidad de reforzar la protección de las condiciones laborales de este grupo, ya que a la duración limitada de los contratos que padecen los extranjeros se suma un importante volumen de empleo "sumergido". Prácticas que junto a las elevadas tasas de siniestralidad que registran el el colectivo requieren de "mayores esfuerzos" por parte de las administraciones.