AGENCIAS. MADRID
La ampliación hasta las 65 horas laborales acerca a Europa "más al siglo XIX que al siglo XXI", indicó ayer el ministro español de Trabajo, Celestino Corbacho, mientras seguía abierta la negociación en la Eurocámara.
El ministro, que ha abandonado Luxemburgo rumbo a Ginebra antes del fin de la reunión con sus homólogos de la UE, cargó con dureza contra la reforma de la directiva de Tiempo de Trabajo que los 27 debaían.
"Creo que es una regresión en la agenda social, me ha sorprendido mucho que se hable de 65 horas laborables a la semana y que además se diga que es un avance social", indicó Corbacho.
"Que Europa no se sorprenda después si los ciudadanos se distancian cada vez más" de la UE, declaró a los periodistas.
Por su parte, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, se comprometió a "trabajar intensamente" para mantener las conquistas sociales en materia de tiempo de trabajo y para frenar los intentos de regresión social de la "mayoría conservadora" en el seno de la UE.
A su vez, CCOO aseguró que, de aprobarse esta directiva en los términos descritos, el Consejo Europeo cometería una "gravísima irresponsabilidad". Afirman que así "se deteriora la imagen de la UE entre los trabajadores europeos" y precisaron que, de aprobarse se abriría el camino hacia una realidad "aberrante".