AGENCIAS. LUXEMBURGO
Los ministros de Trabajo de la Unión Europea intentan llegar a un acuerdo sobre la norma comunitaria que regula el tiempo de trabajo. Esta directiva enfrenta desde hace más de tres años a los países que reclaman una mayor flexibilidad laboral, encabezados por Reino Unido y Alemania, contra los que quieren acabar con las excepciones ("opt-out") que permiten trabajar más de 48 horas semanales, liderados por España.
Los ministros debatieron ayer una propuesta de la presidencia eslovena que se sitúa más cerca de las posturas de Reino Unido y Alemania, ya que consagra como definitiva una cláusula introducida en su día por Londres como temporal, la llamada opt-out, que permite hacer excepciones a la jornada máxima de 48 horas siempre que haya acuerdo entre el trabajador y el empresario.
Además, la propuesta eslovena eleva el tope máximo de tiempo de trabajo de 48 a 65 horas semanales. No obstante, la propuesta incluye una serie de salvaguardas de modo que quede garantizado que los trabajadores aceptan el opt-out voluntariamente y no forzados por temor al despido. La delegación española, con el apoyo de Francia, Italia, Grecia y Chipre, había logrado bloquear la renovación de la directiva sobre tiempo de trabajo porque no fijaba una fecha para acabar con el opt-out, lo que a juicio de estos países es incompatible con la Europa social. Sin embargo, España quedó en minoría tras perder el apoyo del nuevo Gobierno italiano y de Francia, Eslovenia y Portugal. Son ya tres años los que lleva coleando la negociación sobre el tiempo de trabajo.
La mayoría de los Estados miembros respaldan las propuestas de la presidencia y quieren aprobar la norma para resolver los problemas que les plantean las guardias médicas. El Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado varias veces que los periodos inactivos de las guardias deben considerarse tiempo de trabajo.