EFE
Las negociaciones comenzaron en Brdo (Eslovenia, país que ejerce la presidencia de turno de la Unión); con el compromiso común de intentar lograr un acuerdo.
"Las dos orillas del Atlántico subrayan el objetivo de lograr un libre mercado entre ambas partes", señaló Boyden Gray, enviado especial de EEUU para asuntos de la UE, en la conferencia de prensa con la que se lanzaron las discusiones.
Estas negociaciones tienen el precedente positivo de la entrada en vigor, el pasado 30 de marzo, de la primera fase del acuerdo de cielos abiertos, que liberalizó los límites en rutas, precios y vuelos semanales entre algunos países, existentes hasta entonces entre la UE y EEUU.
Esta primera fase "da una base firme" para el éxito de esta negociación, dijo el director de Aviación Civil de Eslovenia, Mirko Kovac, quien se declaró "lleno de optimismo" sobre estas discusiones.
Ahora, el objetivo es una apertura recíproca del tráfico interno en los respectivos mercados que puede redefinir el sector del transporte aéreo.
Por ejemplo, una aerolínea europea podría ofrecer trayectos Nueva York-Los Ángeles, mientras que una compañía estadounidense podría realizar rutas Madrid-Barcelona.
Además, se intentará poner fin a los límites que EEUU fija actualmente a la propiedad extranjera de las aerolíneas.
Actualmente, los inversores europeos no pueden poseer más del 25 por ciento del capital de las aerolíneas estadounidenses, cifra que asciende al 49,9 por ciento en el caso de las compañías aéreas europeas.
El final de esos límites "tiene que tratarse de forma simétrica" para que puedan ser aprobados por el Congreso en Washington, afirmó Gray.
Hasta ahora, los legisladores estadounidenses han sido reticentes a permitir que empresas extranjeras puedan controlar aerolíneas de su país.
Si la negociación tiene éxito, supondrá "un enfoque radicalmente diferente para la aviación internacional, al romper la vieja idea de que los mercados domésticos deberían reservarse para las aerolíneas del país", señaló la Comisión Europea en un comunicado.
En ese caso, se abrirían dos mercados que representan un total de más de 1.000 millones anuales de pasajeros y más del 50 por ciento del tráfico aéreo mundial.