DAVID NAVARRO
Será el próximo jueves cuando, casi nueve meses después de su aprobación en el Consejo de Ministros, entre en vigor la tan temida subida del IVA. El tipo general pasará del 16% al 18% y el reducido del 7% al 8%, pero la mayoría de los consumidores apenas lo notará porque el incremento coincide con el arranque de las rebajas de verano (que empiezan mañana) y porque, además, los empresarios temen espantar a los clientes si encarecen sus precios y no piensan repercutir, al menos de momento, el nuevo gravamen.
"Nadie se va a poner a recalcular todos los precios tres días después de poner las rebajas", asegura el secretario general de la Federación Alicantina del Comercio (Facpyme), Francisco Rovira, quien tienen claro que serán los establecimientos los que descuenten de su margen de beneficios la subida. El sector está sufriendo con mucha dureza la caída del consumo emparejada a la crisis y las rebajas suponen una oportunidad para resarcirse que no están dispuestos a desaprovechar.
Según Rovira, en lo que va de año el descenso de ventas en la provincia va desde el 10% hasta el 30%, según los sectores, y las rebajas no se van a librar. Facpyme calcula que el gasto medio por persona en esta campaña será de 80 euros frente a los algo más de 100 del año pasado y espera que los descuentos sean muy agresivos, superiores al 50% y al 60%, desde el inicio.
Aún así, Francisco Rovira asegura que es "optimista", dada la situación, y prevé una campaña relativamente buena sobre todo a partir del próximo fin de semana, "cuando la mayoría ya haya cobrado la nómina y el saldo de las tarjetas de crédito se haya recargado. Su único temor es, precisamente, el "efecto psicológico" que pueda producir el incremento del IVA sobre los posibles compradores.
En parecida situación se encuentran los hosteleros. La presidenta de la asociación provincial, María José San Román, tiene claro que la subida "nos la vamos a comer los empresarios, va a ser nuestra contribución a la salida de la crisis". El mensaje que el sector quiere lanzar es que "a nadie le va a costar más comer o cenar en el restaurante" pero San Román también aprovecha la ocasión para lanzar sus reivindicaciones. "Se debería tener en cuenta que el turismo es nuestra principal industria y debería pagar un IVA subvencionado, sobre todo los hoteles", apunta la restauradora. Desde la asociación hotelera de Benidorm, Hosbec, le dan la razón y recuerdan que, especialmente el mercado británico, es muy sensible a las variaciones de los precios.
Adelanto de las compras
Al tratarse de un porcentaje sobre el precio de venta, la mayor repercusión de este incremento del IVA se espera, lógicamente, en los productos más caros en los que se ha registrado un adelanto de las compras. "Este mes de junio lo hemos notado bastante, muchos clientes querían ahorrarse los dos puntos de la subida", señala el gerente de Sala Hermanos y miembro de la patronal Atayapa, Pedro Sala, quien calcula que el precio medio de los automóviles debería encarecerse entre 300 y 400 euros. Sin embargo, Sala avanza que la mayoría de marcas ya preparan campañas para ofrecer descuentos equivalentes y evitar este aumento. Aún así, los concesionarios esperan una caída de las ventas en el segundo semestre tras un arranque del año espectacular gracias al estímulo del Plan 2000E. En el caso de Alicante, las matriculaciones aumentaron más de un 75% hasta el mes de mayo.
También los promotores han percibido el adelanto de ventas pero el secretario general de Provia, Jesualdo Ros, tranquiliza a los posibles compradores: "Nadie va a perder una venta por un 1% y menos cuando, en estos momentos, todo es negociable". A su juicio, más que la propia subida del IVA -en su sector pasa del 7% al 8%-, al sector le afectará el clima económico que genere la medida. "El desasosiego, la desconfianza en el futuro que puede provocar nos va a perjudicar más", apunta Ros.