Es una vieja teoría acerca de los requisitos que deben cumplir las áreas monetarias para ser estables, esto es para ser consideradas como óptimas.
Las dificultades que tienen economías como Grecia y otras del área euro para obtener financiación de los mercados internacionales, sin tener que pagar unas primas de riesgo-país que hagan inviable dicha financiación, asombra en relación con la situación de países como el Reino Unido o los mismos Estados Unidos, cuya situación no está siendo examinada por esos mismos mercados con el mismo criterio. Podría ser que mientras los mercados financieros "especulan" contra Grecia y el euro, los fortísimos desequilibrios de Estados Unidos, que es el gran problema financiero mundial, puedan seguir financiándose a tipos de interés similares a los de la deuda alemana. No es lo mismo financiar la deuda que hay que emitir en el año para cubrir el déficit y la parte de deuda que se amortiza a un 2% o 3%, que a un 10% o 12% como se exige a Grecia hoy en día.
Grecia tiene un PIB de 258.000 millones de euros (España de 1.117.600) que con un déficit del sector público del 12% significa que tiene que pedir prestado a los mercados financieros unos 30.000 millones de euros este año. Además tiene un nivel de deuda que sobrepasa el 100% del PIB de la que tiene que refinanciar una parte todos los años.
Estados Unidos tiene un PIB de 14 billones de euros, con un déficit del 12% del PIB, esto es, tiene que pedir que los mercados le presten 1.600.000 millones de euros al año. Además se encuentra con un ratio deuda/PIB del 90%. A tipos de interés del 2% o el 3% la carga financiera de Estados Unidos es asumible (para un déficit primario dado el tipo de interés real debe ser menor que la tasa de crecimiento del PIB para que no se inicie una senda inestable en la financiación de la deuda). Si los mercados sospecharan que Estados Unidos puede tener problemas para financiar su endeudamiento (exigiéndole como a Grecia que aumente sus impuestos o reduzca sus gastos) podría afectar a su tasa de crecimiento económico, pudiendo asistir a una segunda oleada de esta crisis financiera, ahora en forma de crisis de la deuda país. A tipos de interés del 8% al 10% la carga para Estados Unidos sería imposible de satisfacer.
La debilidad del área euro ha llevado al dólar a recuperar su papel de moneda refugio para los inversores internacionales. Los artículos de opinión en estos diarios acerca de la debilidad del área euro, suenan un poco excesivos y demasiado complacientes con la situación de Estados Unidos (y del Reino Unido).
La realidad es que la Unión Europea se ha enfrentado ya a varias de estas situaciones en el pasado y siempre las ha resuelto con "más Europa" y no menos, que parecen desear los que temen que el dólar acabe siendo superado por el euro (como estaba pasando hasta la crisis actual) como moneda internacional.
Así sucedió tras el abandono del dólar del sistema de Bretton Woods, creando Europa su propio Sistema Monetario Europeo (de 1979 a 1997). De nuevo, tras la crisis del 92-93 y la fuerte especulación contra las monedas de varios países europeos, la salida y respuesta fue la Unión Monetaria en 1997, que ha dado lugar al período de prosperidad mas largo que hemos tenido desde la década de los sesenta. Hoy sabemos que la salida pasa por crear las instituciones que puedan gestionar un 20% del PIB de los países del euro en forma de política presupuestaria, para hacer frente a los shocks asimétricos que afecten a las economías del euro. Por tanto debe ser más Europa y no menos lo que restituya la confianza en el proyecto europeo. En todo caso la construcción de la Unión política europea siempre ha ido a remolque de la unión económica (este proyecto surgió como una unión aduanera en el carbón y el acero en los 50). Confiemos en que los actuales líderes europeos tengan claro como se ha construido Europa y estén a la altura de lo que iniciaron con tanto éxito sus antepasados.