El problema es de gran importancia. Si siempre se ha gozado la forma en la que se ha llevado el sistema de ventas, bajo la libertad basada en los acuerdos entre las partes, difícil es hallar otro funcionamiento que evite que una de ellas pueda quedar siempre en desventaja. La oferta y la demanda son difíciles de mejorar y se desconoce qué método seguir para evitar que una de ellas quede siempre descontenta por no tener beneficios.
¿Qué hacer para solucionar este problema que afecta generalmente a la producción agrícola? Los representantes del organismo europeo se estrujan las sienes para hallar una luz que, sin perjudicar a nadie, pueda encontrar un modo de mejorar la situación. ¿Lo encontrarán?
El siempre ponderado sistema liberal de la economía, tropieza aquí con un problema real que pone en vilo a una de las partes que ponen en juego su trabajo y su modo de vivir hasta el presente. Más allá de la conveniencia está la realidad, porque la otra parte puede conseguir beneficios al dejar de trabajar normalmente como siempre lo ha hecho, aunque esta actuación no sea natural. Pero ello repercutiría en la calidad que siempre han tenido. Siempre válido, trabajar correctamente, darle a la producción todo lo que precisa para conseguir la mejor calidad. Esto siempre ha sido así, y puede decirse que son muy pocos los que olvidan tener estos cuidados, sabedores que es el modo de obtener una pronta venta.
El ejemplo de esta campaña de Polonia es claro. El país exigió la compra de las alcachofas de Benicarló con una cantidad al alza. Obtenida la calidad es difícil cambiar el modo de producir. Y ello lo estamos viendo en todo lo que es la producción agrícola española en los mercados. Pero todo tiene su correlación, una buena producción se encuentra estrechamente unida a darle al campo todo cuanto necesita para producir en condiciones. Pero no se puede exigir calidad, color y buen sabor sin estas condiciones.
En todos los lugares de producción agrícola de nuestro país se intenta trabajar de la mejor manera posible, ofreciendo todos y cada uno de los productores mediante sus propias características, la mejor producción posible.
En el aspecto citrícola, la campaña está dando lo último de su cosecha luego de una campaña muy dura debido a las consecuencias del cambio climático, pese a las que se ha alcanzado el final de la producción. En la próxima temporada se espera haber solucionado el problema que es la cuestión central de este comentario, a sabiendas de la gran dificultad que tiene el problema.
Si se observa con detalle la exportación citrícola, se comprueba que ha bajado el tonelaje producido y, en consecuencia, el exportado, debido esencialmente a las lluvias y al viento, consecuencias de lo citado, con la consiguiente pérdida de tonelaje, así como también en el consumo del propio mercado y consumo propio.
Los terceros países
Hasta el día 5 de junio, la exportación al grupo de los terceros países asciende a 216.449 toneladas, frente a las 244.053 del mismo periodo de la campaña anterior, lo que deja un saldo negativo de 27.604 toneladas.