Entrevista a Inocencio F. Arias . Diplomático y escritor
Se ha jubilado hace días, tras 42 años de carrera diplomática con parada en Bolivia, Argelia, Portugal y la ONU, donde ejerció como embajador con Irak de fondo.
Reportaje. Crónica de un desencuentro fatal
Fueron dos autores señeros de la Generación del 27, unidos no sólo por su compromiso con la República y por su ideología, sino por una estrecha relación personal. Pero la Guerra Civil, que todo lo destruyó, acabó minando también su amistad. El carácter pasional de Miguel Hernández, de cuyo nacimiento se cumple este año un siglo, y la personalidad dominante y recelosa de Rafael Alberti, que encajó mal que al oriolano los milicianos le dieran el título de "poeta del pueblo" mientras que a él le tachaban de burgués, fueron provocando un distanciamiento que en los últimos meses de la contienda dio lugar incluso a un grave altercado entre ellos y en público. Alberti, presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, preparó su propia evacuación y la de otros muchos de un Madrid a punto de ser tomado por las fuerzas franquistas. Pero en aquellas últimas horas de horror y tensión, no contó con Miguel Hernández. Abandonado por todos en una ciudad presa del miedo, el poeta de "Vientos del Pueblo" acabó huyendo solo y a pie mientras Alberti viajaba en coche oficial y salía de España desde Alicante en avión, rumbo a un exilio amargo pero seguro. Hernández, detenido, encarcelado y enfermo, terminó muriendo en prisión.