POR SANDRA LLINARES
En los últimos cinco años ha habido un aumento notable del número de mujeres que optan a una plaza de policía local. Las plantillas de este Cuerpo en la provincia de Alicante son un ejemplo de ello, aunque la diferencia entre el número de hombres y mujeres sigue siendo muy alta. Sólo un 15% de los policías locales en la Comunidad Valenciana son mujeres, apenas un 3% de ellas ocupan puestos de responsabilidad -lo que se denominan mandos intermedios- y en la cima se encuentran tres mujeres en toda la provincia. Este hecho no les ha condicionado para ganarse la confianza de los agentes y los ciudadanos. Es más. Destacan que si ha habido alguna diferencia ha sido, precisamente, el mimo y el exceso de protección. Es por eso que, si algo han tenido que reivindicar, es que ellas no necesitan favores. Que son fuertes, con capacidad de decisión y sobradamente preparadas.
Inmaculada Soriano tiene 51 años, es natural de Villena y es en su localidad donde ejerce como Intendente de la Policía Local desde hace 17 años. De una plantilla de 58 agentes, sólo una más es mujer. Es una de las veteranas al frente del Cuerpo no sólo en la Comunidad Valenciana, sino en toda España, cuando ser mujer y jefa de la Policía "todavía era una cosa rara". En 1996, la federación de jefes de la Policía Española (Feajepol) rindió un homenaje a las primeras mujeres españolas al frente del Cuerpo. Una de las cuatro que había entonces era Inmaculada. Se define como una policía vocacional y, aunque lleva 17 años al frente del Cuerpo, en la Policía de Villena suma ya 28 años. Para ella ser mujer al frente de un equipo con mayoría de hombres no es un problema de falta de respeto, ni de confianza, ni de profesionalidad, ni de fuerza, ni de capacidad de decisión. "Cualquier cosa que yo haga debe valorarse como una acción profesional, sin importar que yo sea mujer o no", afirma con un gesto que emana obviedad.
Soriano no es partidaria de la flexibilidad y mayor sensibilidad ante las mujeres policías por el hecho de ser mujer y sus compañeras de jefatura en la provincia piensan igual. Aseguran que la sensibilidad a la hora de aceptar turnos distintos, o delegar en ciertos puestos a los agentes es la misma ante ellas que ante ellos, al igual que para los servicios donde se requiere valentía e incluso fuerza. "Estamos igual de preparadas, no puede haber distinciones, y en la sensibilidad laboral tampoco, hay muchos hombres también con problemas", asegura Soriano, quien se remite a la normativa de coordinación de la Ley de Policías Locales de la Comunidad Valenciana. "La ley tiene que ser igual para todos".
Para Maria Dolores Castro sí es importante una cosa a la hora de ser mujer y ser policía. "Somos claves en los asuntos de violencia de género, aportamos mucha tranquilidad a la víctima y es precisamente con nosotras con quien prefieren hablar, porque cuando son agredidas no consideran que lo son únicamente por su marido o pareja, sino también por un hombre". Esta madrileña de 33 años llegó a ser jefa de la Policía Local de Polop de manera accidental. Antes de tener la plaza de manera oficial, el ex alcalde Alejandro Ponsoda la nombró por decreto el 1 de noviembre de 2004. Con sólo 27 años estaba a la cabeza de la Policía Local de Polop, algo que le costó "casi la salud" cuando Ponsoda fue asesinado en octubre de 2007. "En esta profesión tienes que estar disponible todos los días y a todas horas", indica. Polop cuenta con una plantilla de 15 agentes. Aquí el porcentaje de mujeres es más elevado: son cinco en el Cuerpo. El problema, según relata María Dolores, es que no hay ningún mando intermedio "y no puedo apoyarme en nadie, hacer delegaciones". Eso es lo que le lleva a estar "enganchada" al teléfono a todas horas y no saber cuándo puede irse de vacaciones. En su filosofía de mando, también asegura que trata a todos los agentes por igual, sin distinciones. "No podemos permitirnos diferencias entre nosotras porque a la hora de trabajar somos iguales, cuando hay que tener cierta sensibilidad con algún agente no me fijo en si es hombre o mujer, sino en la circunstancia de cada persona", incide. "Nuestra situación siempre es un poquito más complicada, pero en general tampoco conmigo se hacen distinciones por ser mujer". Asegura que sí hay ciertas reuniones en las que los hombres hablan más entre sí mismos, pero destaca que periódicamente se reúne con los jefes de Policía Local de la zona y que se siente, y de hecho es, una más. "Yo soy una más para todo, y las mujeres policías también, porque cuando tienes una intervención no puedes diferenciar entre si la hace una mujer o no. Las plantillas son mixtas y todos interactúan por igual", matiza.
A diferencia de Inmaculada, que considera que no hay nada especial que aportar por el hecho de ser mujer, Maria Dolores sí cree que "el detalle" es una cuestión de sexos. "Somos más organizadas y detallistas a la hora de confeccionar documentos, actas o informes, y en los casos de violencia de género somos una ayuda para la víctima, aunque un hombre también puede serlo, pero la agredida se identifica mejor con nosotras", apunta.
Esta visión la comparte la jefa de la Policía Local de Dolores, Soledad Gascón, que destaca el papel de la mujer policía también en temas relacionados con los servicios sociales. Natural de esta localidad de la Vega Baja, Gascón, de 41 años, lleva desde el año 2003 como oficial jefe de la Policía Local de Dolores. Relata que accedió al cuerpo con 22 años, y que por entonces (principios de los años 90) ser mujer y policía causaba mucho impacto en el ciudadano, y dentro del cuerpo también, "aunque quizás más por la edad que por el hecho de ser mujer, ya que los agentes te doblaban los años", recuerda. Para Soledad, la diferencia de ser mujer en un trabajo de hombres se ha visto, precisamente, en la discriminación positiva que sobre ella ha recaído. "Yo de lo que me he quejado siempre es del exceso de protección, nunca he tenido ningún problema por ser mujer", matiza mientras saluda constantemente a los ciudadanos del pueblo mientras vuelve a la oficina tras supervisar un servicio en la calle. "Aquí todo el mundo me conoce, y ahora ya no resulta extraño, pero al principio, cuando llegas al Cuerpo y eres mujer, y luego eres la jefa, sí hay un poco de impacto social, había gente que me decía que iba por el pueblo para hacer bonito, y no veas como le sentaba a alguno que una mujer le pusiera una multa de tráfico", cuenta mientras sonríe. Asegura que no puede existir ningún tipo de diferencias entre hombres y mujeres policías y tampoco debe haber, a su juicio, mayor sensibilidad hacia ellas, porque cree en la máxima de que en el cuerpo no hay sexos, hay profesionales "y la sensibilidad se tiene con el profesional, no con un hombre o una mujer". "Yo sé de mis cualidades, y no dudo de ellas.¿Por qué iba a hacerlo con los demás?", apunta.
La conciliación de la vida laboral con la familiar es una de las grandes reivindicaciones de los sindicatos de policía. Acoplar este tipo de cargos, como la jefatura de la Policía Local -donde se requiere una total disposición porque un servicio surge en cualquier día y cualquier hora- con la dedicación a la familia es difícil. El vicesecretario provincial del Sindicato Profesional de Policías Locales y Bomberos (SPPLB), José María Jiménez, asegura que se viene luchando en los últimos años por compaginar los turnos con la vida familiar, como llevar a los niños al colegio. De hecho, informó de que el SPPLB tiene abiertos tres pleitos con tres ayuntamientos (Almoradí, Aspe y Elda) por no conceder una flexibilidad de horario a tres agentes locales. Desde UGT también se reivindica el derecho de movilidad para que se haga una discriminación positiva en el caso de las mujeres con situaciones personales difíciles, según señala el portavoz del área de Policía Local de UGT en Vega Baja y Vinalopó, Antonio Lucerón. "UGT tiene programas dirigidos a la conciliación y planes de paridad enmarcados en el Plan Concilia, del gobierno nacional, y dentro de la Policía Local apostamos incluso por rebajar las pruebas físicas", explica, si bien considera que "aún queda mucho por hacer en este ámbito".
Para Inmaculada Soriano, Maria Dolores Castro y Soledad Gascón la vida familiar es compatible, aunque con hijos todo sería más difícil. Y es que ninguna de ellas los tiene. Inmaculada afirma que su cargo no le influye a la hora de tener descendencia. Vive en pareja y no se ha planteado ser madre "pero en ello no me ha influido el trabajo". Soledad, que está casada, sí considera que la situación en su caso sería difícil. "Yo soy de Madrid y no tendría con quién dejar a los niños porque en Polop no tengo familia", dice. "Lo de la vida familiar está muy ligado a las circunstancias de cada una", añade, pero considera que es difícil cuando hay hijos por medio. "Todo ello teniendo en cuenta que te llaman a cualquier hora y tienes que estar disponible y tomando decisiones tanto a las dos de la tarde como a las cinco de la mañana". Recuerda que con el asesinato de Ponsoda no paraba en casa. Por su parte, Soledad Gascón cuida de sus padres y de otro familiar en Dolores. "Hago lo que puedo, con esfuerzo, pero es factible llevarlo todo", indica.
Desde el sindicato SPPLB también se apuntan otras reivindicaciones, como la potenciación de mandos intermedios en las mujeres. El vicesecretario provincial calcula que son pocas las que tienen responsabilidades, e incluso hay muchas plantillas que carecen de mujeres con mandos intermedios. En los sueldos, según el SPPLB, sí hay equiparación.