POR LLUÍS RUIZ SOLER
La diversidad agrícola de la Vega Baja va de la riquísima huerta al austero secano y proporciona productos tan sugerentes como otros sectores productivos igualmente arraigados: la pesca, las salinas... La alcachofa, la sal, la ñora, el langostino y hasta una producción vitivinícola reducida y singular le dan a la despensa comarcal una acusada personalidad, tan definida como diversa, que constituye un valioso activo gastronómico en un momento en el que la concepción de lo lujoso y lo exclusivo se orienta cada vez más hacia la autenticidad de lo inmediato, frente al decadente glamour de lo exótico y lo estandarizado.
Pero, además, la Vega Baja tiene un potente sector hostelero, desarrollado al abrigo de la pujanza turística de la comarca, en el que destaca una restauración nutrida y diversa. La orientación de la economía comarcal hacia un turismo masivo ha determinado la proliferación de restaurantes de todo tipo que no destacan precisamente por su calidad, pero también la aparición de unos cuantos establecimientos fieles a su identidad gastronómica y atentos a las demandas del público más exigente.
El lector ya sabe del lobby creado por un puñado de restaurantes empeñados en sacarle partido a la cocina de la Vega Baja, a su envidiable despensa, a su suculenta tradición culinaria y a sus perspectivas hosteleras de amplios horizontes. El Buey (Almoradí), La Saranda (Guardamar), Las Jarras y Rincón de Capi's (Torrevieja) ya celebraron hace un año unas jornadas gastronómicas con las que se presentaron unidos en torno a realidades y actitudes que les distinguen en el contexto de la restauración comarcal: una despensa en la que confluyen huerta y mar, interpretada en clave actual, pero sin saltos mortales, con la vocación de rescatar la cocina tradicional, no para conservarla en el museo, sino para proyectarla hacia el futuro.
Tras los primeros pasos, se han incorporado al proyecto otros dos restaurantes -Bahía de Torrevieja y El Cruce de Almoradí- y se ha creado formalmente el Grupo Gastronómico Vega Baja, que ya trabaja en algunos proyectos. Aunque su primer objetivo es cohesionar la asociación en torno a los fundadores y aplazan la incorporación de otros restaurantes, ya preparan un evento gastronómico para el próximo otoño, que será cuando se hará notar el proyecto Vega Baja Gourmet. En efecto, también trabajan sobre su presencia, con un seminario de cocina tradicional de la comarca, en el congreso Lo Mejor de la Gastronomía, donde se presentará así mismo el libro de prestigio que preparan para difundir su estilo, sus recetas y sus aportaciones. Y, aprovechando que La Saranda ha inaugurado delegación en Natal, en la región brasileña de Río Grande do Norte, también planean, aún sin fecha, unas jornadas en uno de los países con más proyección gastronómica a nivel mundial.