JAVIER CUARTAS
El viernes hizo un año de su nombramiento. ¿Ha sido peor o mejor de lo que esperaba?
Es difícil de valorar. No tenía una perspectiva clara de antemano, porque éstas son oportunidades que no te planteas; pero ha sido un año extremadamente intenso y profesionalmente apasionante.
¿Y el comportamiento de la economía en este tiempo?
Nada más llegar trabajamos sobre las proyecciones cíclicas y hasta ahora se han venido cumpliendo. No nos ha sorprendido.
¿Por qué entonces se ha decidido hacer ahora un ajuste adicional del gasto público de 15.000 millones en dos años, y cruzando las "líneas rojas" (el gasto social) que se había marcado el Gobierno? ¿Es improvisación o respuesta a una situación excepcional?
Es una respuesta inmediata a una situación excepcional. Durante los últimos cuatro o cinco meses se ha ido construyendo a nivel global una preocupación creciente por el endeudamiento de los estados y la deuda soberana, que se intensificó a medida que evolucionaba la situación griega. Se fue, así, generando una presión creciente y una preocupación sobre las cuentas públicas, sobre todo, en la zona del euro.
¿Por qué más en la zona monetaria del euro?
Por el endeudamiento acusado en algunos casos (no en el de España, aunque sí concurría un déficit alto en el último año) y porque había incertidumbre sobre cómo resolvería institucionalmente la UE la situación griega. De ahí que el pasado domingo se pusiera en marcha el mecanismo europeo de rescate con 500.000 millones de euros, reforzado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) con otros 250.000.
¿Por qué el ajuste adicional cuando unos días antes lo habían descartado? ¿Los presionó la UE y Obama, como se ha dicho?
Para entender esa decisión hay que enmarcarla en el momento extraordinario en el que se produce. Se toma porque se da una situación excepcional. Todos tuvimos que revisar decisiones: el Banco Central Europeo dijo el jueves que no compraría deuda de los Estados y el lunes anunció que empezaría a hacerlo. Angela Merkel manifestó el martes que renunciaba a su compromiso de bajar impuestos. El Gobierno español anuncia su plan el domingo y lo detalló el miércoles. Ha sido una acción coordinada para hacer frente a una situación difícil.
¿Niega que haya habido improvisación?
No se puede llamar improvisación a tomar medidas distintas ante situaciones distintas.
El Gobierno está en minoría en el Parlamento y ahora parece que va a perder el respaldo sindical con el nuevo ajuste. ¿Se sienten fuertes, en estas condiciones, para sacar adelante el plan de ahorro y su política económica?
Sí. Y tenemos determinación. Creemos que son las medidas adecuadas para la situación en la que estamos. Ahora lo que prima es seguir trabajando y mantener, con perspectiva de medio plazo, un esfuerzo de austeridad.
¿Han invertido las prioridades? Entre estimular el crecimiento y el empleo o estabilizar las cuentas, ¿van a optar por lo segundo?
Hay una elección fundamental: decidir en cada momento cuánto impulso fiscal hay que hacer para salir de la recesión y qué esfuerzo conviene de estabilización presupuestaria. El compromiso es llegar a 2013 con un déficit del 3% partiendo del 11,2% en 2009. El nuevo ajuste favorece ese fin. Y ante la situación de los mercados, adelantamos el ajuste para mandar señales claras de nuestro compromiso con la consolidación presupuestaria.
Pero esa aceleración o anticipación del ajuste a este año y el próximo tendrá un coste en términos de crecimiento económico.
Nuestra previsión para 2010 era que la economía española creciese el 1,8%. Las nuevas medidas pueden afectar a esa previsión en varias décimas.
En realidad, el giro de la política económica del Gobierno, con la retirada gradual de estímulos y el anuncio de subidas de impuestos, se produjo en septiembre de 2009. ¿Por qué, si aún no había estallado la crisis griega?
Decidimos entonces la subida de impuestos con efecto al 1 de enero de 2010 (el IVA, el 1 de julio) para mandar mensajes de consolidación fiscal y de compromiso con la contención del déficit. Para 2010 anunciamos un recorte de 8.000 millones respecto a 2009. Luego, en el plan de estabilidad y crecimiento, establecimos el compromiso de bajar el déficit del 11,2% a, 9,8% en 2010 y al 7,5% en 2011. Ahora lo que acabamos de hacer es revisarlo y comprometernos a bajar el déficit al 9,3% en 2010 y al 6% en 2011.
¿No está generando mucha incomprensión este recorte?
No estoy seguro. Las medidas son de impacto, incluso duras. Pero al mismo tiempo son eficaces y logran el objetivo de dejar claro nuestro compromiso de austeridad.
¿No hay demasiada gente en el Ejecutivo hablando de economía y esto distorsiona el mensaje y la estrategia del Gobierno?
No lo sé.
Unos dicen que van a subir impuestos y otros que no.
Ahora toca hablar de austeridad.
La izquierda les afea que hayan optado por recortes sociales en vez de restablecer impuestos que ustedes suprimieron, como el de patrimonio y el de sucesiones.
Ahora toca austeridad. Recortar 5.000 millones de gasto este año y 10.000 el próximo. Son medidas dolorosas e importantes, pero responsables. Ningún pensionista va a cobrar menos de lo que ahora esté cobrando, y algunos (beneficiarios de pensiones mínimas y no contributivas) cobrarán más. En el caso de los funcionarios, el ajuste es importante (reducción salarial del 5% de media), pero se produce en un contexto de inflación y tipos de interés bajos, por lo que el efecto no es tan acusado como en otros períodos. Por ejemplo, cuando en 1994 se congelaron los salarios públicos, la inflación era de dos dígitos, por lo que aquel esfuerzo que se les pidió fue mucho mayor. Ahora es un recorte del 5% pero con una inflación del 1,5%. Es un esfuerzo exigente, pero no desproporcionado.
Hay quien dice que la medida es acertada pero que llega dos años tarde. Pero haber hecho este ajuste público en pleno desplome de la economía y del sector privado, ¿no hubiera agrandado aún más la recesión?
El PIB español cayó un 3,6% en 2009. Fue una caída importante, aunque menor que las de otros países. Pese a ese impacto, la renta disponible de las familias subió. Esto se explica porque el sector público sostuvo y contribuyó a aliviar la situación. Teníamos la ventaja de que partíamos con superávit fiscal y una deuda pública baja. Si no se hubiera utilizado el gasto como se hizo, el ciclo hubiese sido más profundo.
Sin embargo, sí parece que algunos estímulos fiscales fueron poco eficaces.
La diferencia entre opinar y tomar decisiones es que las decisiones hay que tomarlas en tiempo real y sólo ves el resultado "a posteriori".
¿El acusado endeudamiento privado español está contribuyendo a retardar la salida de la crisis?
El endeudamiento privado es alto y esto es lo que está motivando ahora un aumento de la tasa de ahorro, que a su vez resta capacidad de consumo. Aunque en parte está retardando la salida, la mayor tasa de ahorro forma parte del ajuste y, por lo tanto, de la solución, porque está permitiendo reducir el endeudamiento de empresas y familias.
Cuando Standard & Poor's redujo en abril el "rating" de la deuda pública española lo atribuyó en buena medida al alto endeudamiento privado. ¿Temen nuevos recortes de calificación crediticia?
Miedo no. Las agencias de "rating" trabajan a su manera. Las preocupa la solvencia de la deuda pública. Pero ya hemos tomado medidas de compromiso con la solvencia. No hay razones para temer más recortes del "rating".
¿Es exagerada la analogía entre Grecia y_España?
Debemos superarla. Es una comparación burda y fácil. Grecia está en un programa de ajuste y tiene que resolver sus problemas.
¿Por qué España sale más tarde de la recesión?
España entró también más tarde y la situación de la economía española es distinta. Debido al "boom" inmobiliario, España ha acumulado una sobrecapacidad en el sector. Llegamos a iniciar 700.000 viviendas anuales en 2007 (en 2009 se bajó, por la crisis, a algo más de 110.000) y lo lógico es que un país de nuestro tamaño se mueva en unas necesidades de vivienda nueva de entre 300.000 y 350.000 unidades. Por lo tanto, el sector, que ha estado aportando el 9% del PIB español, debe bajar al 4%. Esto significa que España tiene que reasignar recursos para hacer otras cosas que aporten 4 o 5 puntos de PIB. En otros países no tienen que hacer este esfuerzo.
La mayor destrucción de empleo en España no tiene mucha más relación con la especificidad de la estructura productiva española y su especialización sectorial que con la regulación del mercado laboral?
Los dos componentes son importantes. Tenemos una estructura con actividades cíclicas e intensivas en mano de obra (preponderancia de la construcción, del turismo, que es muy estacional, etcétera), pero a medida que cambie la estructura, eso se corregirá. Pero también es verdad que tenemos una tasa de paro estructural más alta y tenemos más dualidad, lo que genera ineficiencia laboral y social.
Se dice que hay que combatir la dualidad (trabajadores fijos muy protegidos y eventuales muy desamparados), pero la propuesta del contrato único del "Grupo de los cien", al que usted pertenece, en tanto que no propone una reforma retroactiva, tampoco suprime la dualidad, sólo la alivia.
La reforma que se propugna es la que se está debatiendo entre los agentes sociales y en un marco de consenso. La idea no es tanto la retroactividad como trabajar para el futuro. El 35% de nuestra población laboral oscila entre el paro y la temporalidad y para ellos la reforma puede ser claramente positiva.
¿Pero es posible abordar al mismo tiempo, como pretende el Gobierno, el relanzamiento de la actividad, la contención del déficit, la reforma laboral, la reforma financiera, la reforma de las pensiones y, a la vez, la reforma de la estructura productiva del país? ¿No es esto titánico?
Puede ser muy titánico, pero no hay que pensar que cada cosa es condición para todo, sino que debemos trabajar en todo, con una estrategia a medio y largo plazo. Cuanto más avancemos en todo ello, mejor evolucionaremos.
La reforma financiera parece incumbir sólo a las cajas, cuando los bancos también están sujetos a la elevada morosidad, exposición al "boom" inmobiliario, mayores requerimientos de capital, etcétera. ¿Hay prejuicios ideológicos hacia las cajas?
Lo importante es el sistema financiero en su conjunto (bancos, cajas y cooperativas), y ahí no vemos riesgos sistémicos ni problemas generalizados. Puede haber algún caso concreto de sobredimensionamiento o de excesiva dependencia del sector inmobiliario, pero que no afecta a todo el sistema; pero la diferencia es que las cajas han demostrado que no tienen capacidad de captar capital, mientras que los bancos pueden pedirlo -y algunos ya lo han hecho- a sus accionistas. Por eso hemos creado el fondo de reestructuración ordenada bancaria (FROB), que es un mecanismo de capitalización. Las cajas son el 50% del sistema financiero. No demonizamos a ninguna entidad en concreto, sino que facilitamos vías de capitalización y demandamos que sean muy profesionales y que tengan capacidad de captar recursos para que puedan fluir el ahorro y el crédito.
¿Darán derechos políticos (capacidad de voto) a las cuotas participativas de las cajas?
Nos hemos dado de plazo hasta el 31 de julio para la reforma de la ley de cajas, pero nuestra prioridad es profesionalizar la gestión y posibilitar la captación de recursos por las entidades, porque vamos a un régimen regulatorio internacional que va a exigir más capital y de mayor calidad. Oiremos a las cajas.
¿Se respetará su actual na_turaleza jurídica? Algunas cajas temen que se las "bancarice".
Las cajas son entidades de crédito, como los bancos. Ésa es su actividad. Por eso lo prioritario es profesionalizar la gestión y darles posibilidades de captar capital.
Salvo la integración de CCM en Cajastur, y las llamadas "virtuales", las fusiones de cajas de distintas comunidades no se están produciendo. ¿Les inquieta?
Las cajas son entidades privadas, y lo importante para el Gobierno es que sean eficientes y que las que acudan al FROB tengan un plan de viabilidad y hagan un uso eficiente de los recursos del fondo.
¿Rectificó el Gobierno en la reforma de las pensiones?
No. Una cosa es la propuesta de reforma de las pensiones que el Gobierno envió al Congreso a petición de la subcomisión del Pacto de Toledo y otra, el plan de estabilidad y crecimiento que mandamos a Bruselas. Bruselas reclama a los 27 estados -está así tasado- que hagan un ejercicio de simulación de sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo. En nuestro programa se enviaban unos cálculos sobre períodos de cotización que computan para el cálculo de las pensiones, años de cotización para obtener la prestación máxima, etcétera, pero estos cálculos no eran una propuesta, sino una simulación. Se malinterpretó.
¿Sienten que hay un hipercriticismo en España sobre la gestión de la crisis por el Gobierno?
Es difícil evaluarlo, pero cuando hablo con líderes internacionales percibo que en sus países ocurre algo similar. Esta crisis es tan grande que los ciudadanos creen que no puede ser que a los demás países les vaya tan mal como a ellos.
España creció una décima en el primer trimestre, y en los indicadores económicos se aprecia un punto de inflexión. ¿Se mantendrá este esbozo de recuperación?
Hay un punto de inflexión, y la perspectiva es que mejore, pero el futuro es impredecible. Pueden surgir contratiempos. Prevemos un crecimiento suave del PIB este año y que mejore a partir de fin de año.
¿La subida del IVA el 1 de julio y ahora el recorte de gasto público no tendrán efecto negativo?
Sí, pero hay una mejora clara en el contexto internacional y se está apreciando también una recuperación de la economía privada en España: exportaciones, turismo, industria manufacturera y otros.
Ya está creciendo la afiliación a la Seguridad Social, pero sigue haciéndolo el paro. ¿Cuándo prevé creación neta de empleo?
Algún sector ya registra creación neta de empleo, pero sigue la destrucción en la construcción residencial. Los sectores que ya crean empleo lo intensificarán, y el de la construcción destruirá cada vez menos. La tasa de paro media esperada estará en el entorno del 19%.
¿Pero cuándo volveremos a los 20 millones de ocupados que había justo antes de la crisis?
Es difícil poner una fecha, pero el objetivo es conseguir una senda de crecimiento alta y duradera que permita llegar de nuevo a esa cifra.
¿Pueden dañar la recuperación las actuales perturbaciones en los mercados?
Hemos visto disfunciones importantes y con volatilidad. De continuar, pueden perturbar, y no sería bueno para consolidar un patrón de salida, pero fluctuaciones esporádicas en el corto plazo no deberían afectar a la recuperación a medio plazo.
¿Estuvo la semana pasada en grave riesgo el sistema monetario europeo?
Hubo hasta el domingo (día 9) una preocupación e incertidumbre sobre cómo afectarían a los países las fuertes distorsiones sobre la deuda soberana. De ahí, el paquete de medidas excepcionales aplicadas.
¿Esta crisis puede contribuir a superar la debilidad congénita del euro: una moneda que no responde a una única política fiscal?
Sin lugar a dudas. El Ecofin va a trabajar precisamente en diseñar mecanismos que permitan fortalecer el sistema de vigilancia para coordinar las políticas económicas y que no surjan desequilibrios que amenacen la estabilidad del euro.
¿España es una amenaza para el euro?
No.
El G-20 se había comprometido a revisar la regulación del capitalismo, pero los especuladores siguen a sus anchas. ¿Los "hedge funds", que han estado atacando al euro, a España y a otros países de la zona, son malvados o actúan sólo con lógica económica?
Una cosa son las reglas para reforzar el sistema financiero, la transparencia, la responsabilidad, o contra el uso de información privilegiada o intencionada, ahí se está trabajando y se trabajará. Por otro lado, están las percepciones de los mercados financieros, que responden a expectativas y buscan la rentabilidad. Se basan en factores que en unos casos son objetivos y en otros, subjetivos. Son personas que invierten con un objetivo claro, que es la rentabilidad.