Entrevista a EDUARDO MANCHÓN. Psicólogo, empresario y experto en nuevas tecnologías
POR J. M. GRAU
La gente le conoce porque junto con un amigo lograron que el todopoderoso Google se fijara en ustedes y le compraran una aplicación con más de 25 millones de usuarios, Panoramio, que permite que cualquiera pueda añadir fotografías personales en Google Earth y Maps. ¿Cómo surge la idea de Panoramio?
La idea la tiene mi socio Joaquín Cuenca, que también es de aquí de la provincia, de Cox, y nosotros habíamos participado antes en un proyecto, Loquo.com, que funcionó también muy bien y que se vendió en su día a eBay. Vimos por tanto que se podía montar algo en casa, imagínate, en tu salón, con un servidor y muy poco presupuesto, y que funciona bien, lo que se llama una "start up", esas empresas de garaje que conocemos de Estados Unidos con unos cuantos jóvenes y unos ordenadores, como nació Apple por ejemplo.
¿Y cómo se pone en contacto con ustedes Google?
Todo surge precisamente porque montamos Panoramio, que está basado en Google Maps y que consiste en poner fotografías personales encima de la foto del satélite. Está muy bien ver los tejados de las casas de tu ciudad, pero está mejor ver a ras de suelo imágenes propias, hechas por los propios ciudadanos. Una vez lo lanzamos salimos en varios blogs especializados. Google sigue esos blogs y el director de Google Earth nos envió un mail pidiéndonos permiso para que ambas aplicaciones pudieran estar conectadas directamente mediante un enlace. Nosotros encantados con ese primer contacto y a partir de ahí empezamos una colaboración. Luego nos fuimos integrando cada vez más en Google Earth hasta el punto de que formábamos parte indisoluble del proyecto y la adquisición fue un paso prácticamente natural.
¿La adquisición fue millonaria?
Eso es confidencial, pero no nos podemos quejar. Al principio era una empresa de dos personas, y luego fue de tres, por lo que las magnitudes fueron a escala de tres personas.
¿Cómo trabaja Google, porque su filosofía de trabajo no tendrá nada que ver con las empresas tradicionales?
Pues no, porque en Google lo que se estimula mucho es la creatividad, y ésta no tiene ni normas, ni reglas, ni horarios ni jefes. Tú llegas y te vas a la hora que quieres. Sí que se supone que tienes que hacer x horas de trabajo al día, pero la idea es crear un ambiente de trabajo donde estés muy relajado, tranquilo y puedas hacer allí tu vida. Hay billares, salas de juegos y cafeterías con pizarras, de modo que en el momento en que se te ocurra algo interesante puedas hacerlo en el mismo lugar.
¿Entonces hay libertad total para crear?
Sí, nunca nos dijeron qué es lo que teníamos que hacer. Se supone que tú tienes un proyecto, tú eres el que mejor lo conoces y ellos te pueden decir qué es lo que les gustaría, pero la libertad es absoluta. Allí también es verdad que muchos españoles o italianos no hay, porque se nota que no son países productores de programadores, aunque yo tampoco soy programador.
Es psicólogo, con lo cual se demuestra que no es necesario ser ingeniero informático o de telecomunicaciones para lidiar con este mundo.
Evidentemente necesitas a alguien que programe, pero necesitas sobre todo tener equipos que se complementen entre sí. Yo sí he trabajado en el diseño de interfaz de usuario en banca on-line, lo que significa hacer lo que se ve en las pantallas de ordenador, los contenidos, más fáciles de usar. Eso te da una formación tal que a la hora de diseñar páginas web lo haces del mejor modo posible para que sea más fácil para el usuario.
¿Qué hace ahora y desde dónde?
Me he mudado hace poco a vivir en Alicante y he montado un proyecto nuevo que se llama Askaro.com, que es un sitio web donde puedes hacer preguntas sobre tu ciudad, para que la gente de tu propia localidad te responda. Lleva apenas unos meses, está arrancando y consiste, por ejemplo, en que si estás buscando un zapatero en un punto determinado de la ciudad o que en las páginas amarillas no sale, que sea un poco la gente que sí conoce a alguno la que te ayude.
¿Se puede trabajar perfectamente en Alicante como si se estuviera en Nueva York o Londres?
Sí, de hecho Panoramio nunca tuvo oficinas físicas. Estábamos en un mismo tiempo en Alemania, luego mi socio estaba en París, y yo aquí, y el tercero que se unió trabajaba desde Málaga. Nunca tuvimos una oficina.
¿Y ésa es una de las grandes ventajas hoy en día de las nuevas empresas, no tener limitaciones físicas?
Sí, porque te permite unir a un equipo que de otro modo sería imposible de juntar. Sin inversiones, sin recursos iniciales, no le puedes decir a nadie vente aquí a trabajar.
¿Cómo se ve dentro de diez años?
En este mundo sí que me veo porque en las nuevas tecnologías hay muchas oportunidades y muchos proyectos por hacer y la verdad es que esto es para que la gente se anime.
¿Cree que las empresas tradicionales siguen sin darse cuenta de que tener un empleado contento genera un mayor rendimiento laboral de éste y un mayor compromiso voluntario con el proyecto empresarial?
Venimos del modelo industrial de fabricar cosas físicamente, de las manufacturas y que con más horas más producción. Ése es el modelo antiguo. El actual está basado en un trabajo intelectual, donde en una hora puedes producir más que en 6 u 8 horas. Entonces creo que la idea debe ser fijarse más en que el producto esté hecho que en el número de horas que has trabajado. Es lo que hay que afinar. Cómo lo hagas, no nos importa. La cuestión es que lo hagas.
¿La salida de la crisis podría ir por ahí, repensar las industrias y aprovechar realmente las oportunidades de Internet?
No soy economista y es muy complicado. Pero sí que es una salida para mucha gente joven, porque sin inversiones, sin recursos y con un par de amigos pueden montar algo y en realidad ni siquiera necesitas ser informático, ya que muchos proyectos se pueden montar sin conocimientos avanzados. Evidentemente hay que trabajar mucho, pero también es verdad que todo este nivel de paro no se va a absorber con nuevas tecnologías porque la gente no está formada y además la salida inmediata de la crisis no existe. Pero sí que es una apuesta de futuro que hay que ir haciendo.
En comparación con EE UU por ejemplo, en España ¿montar una empresa continúa siendo una carrera de obstáculos?
Aquí en realidad la gente se queja demasiado. Yo no conozco a nadie que hubiera querido montar una empresa y no lo haya hecho porque había que rellenar no sé cuántos formularios. Es una queja repetida y una excusa. Aquí la burocracia no te permite ir tan rápido como en otros sitios, pero vete a Alemania, Francia o Suiza y verás lo que es la burocracia. No creo que ése sea el factor diferencial. Lo que sí creo es que la diferencia está en que aquí no hay tradición de empresas de nuevas tecnologías, y cuando no existe esta base, cuando no conoces a nadie que haya hecho eso, no lo haces. Tú montas una constructora si conoces a alguien que lo haya hecho y le haya ido bien. Es un mundo ajeno y es un tema que no se ha llevado a cabo antes, pero la gente debe animarse a meterse en este mundo.
Internet ha traído una nueva discriminación y afecta a aquella gente que ya le ha pillado mayor este fenómeno y por tanto no entiende su funcionamiento. ¿Debe ser una obligación preocuparse por aquellos que no se han adaptado a los nuevos cambios y por tanto son los llamados analfabetos digitales?
Es importante sí, y para ello lo que debe ser es que las herramientas se simplifiquen en su uso. La propia fuerza del mercado quiere que esa gente, normalmente mayores de 50 años, utilice también Internet, lo aproveche por pequeño que sea el beneficio que pueda obtener. Al mercado le interesa mucho esa gente, de ahí que cada vez más haya una simplificación absoluta de la tecnología. Hacer las páginas web fáciles de utilizar es algo que está creciendo muchísimo, porque si haces las cosas complejas, nadie te va a utilizar. Y hoy en día siguen siendo muy complejas tanto como que, por ejemplo, para apagar el ordenador tengas todavía que darle al botón de inicio, algo que es totalmente ridículo.
¿Está la provincia perdiendo el tren de este mundo tan rápido?
No tengo una visión completa porque me he mudado hace poco a Alicante, pero sí he visto más empresas de las que yo me esperaba. El problema es que las "start up" de Alicante no tienen un perfil alto, y como no están en Madrid o Barcelona, los medios potentes no las conocen. Pero sí hay empresas interesantes aquí.
¿Los jóvenes están motivados para crear empresas pese a las perspectivas de la crisis?
La motivación no es una cosa que uno la tiene o deja de tenerla. Es algo que se genera cuando se tienen los estímulos correctos. Cuando ves a alguien que le va bien, tú te animas, y viceversa. Si se logra mostrar a la gente los ejemplos adecuados y la gente se ve reflejada en ellos, y piensa que es posible, que no sólo la gente con contactos, con dinero puede montar su empresa, desde su casa, en su rato libre, después de la universidad o del trabajo, como hicimos nosotros, pues será en ese momento cuando los interesados se animarán.
¿Cuál es el espíritu del mensaje que lanza cuando imparte conferencias?
La idea es que no necesitas nada más que ponerte, ponerte a trabajar para montar algo. Y no significa que te va a ir como nosotros en Panoramio, que se nos apareció la virgen, pero sí que estuvimos trabajando duro y tuvimos mucha suerte; pero si te pones a trabajar te puede salir un proyecto que te dé ingresos y que no es tan difícil. Nosotros lo hemos hecho, conocemos a mucha gente que también le ha ido bien y no es necesario pasar por el mundo laboral de tener un jefe y de escalar poco a poco.
Los trenes de alta velocidad cada vez llegan a más ciudades de España, los aeropuertos se amplían, se hacen nuevas carreteras... pero ¿la diferencia sustancial en las comunicaciones va a ser que algún día tengamos Internet a un giga o dos como algo normal en la empresa y en el hogar?
Pues ése es un tema estratégico par España y para cualquier país. Tener conexiones baratas y rápidas es algo que se deja a las compañías telefónicas decidir y que no es trivial, porque puede producir el retroceso completo de todo un sector. Si los consumidores no tienen conexiones rápidas no vamos a ningún sitio. Aquí seguimos pagando las conexiones muy caras, muy lentas y poco fiables. Cuando el Gobierno se dé cuenta de que esta es una cuestión estratégica, que no es sólo una queja del consumidor anónimo que lo quiere más rápido y barato, sino que debe ser una apuesta del país, pues a lo mejor se producen cambios importantes en nuestra sociedad.