Reportaje . DIÁLOGOS CONTRA LA CRISIS EN ALICANTE
J. E. MUNERA
De la necesidad de una mayor apertura de los mercados, al refuerzo de la regulación del sector financiero pasando por el aumento de liquidez en el sistema y la apuesta por la economía del conocimiento y las nuevas tecnologías. Son varias de las recetas frente a la crisis analizadas este miércoles en el Club INFORMACIÓN por un amplio elenco de especialistas y representantes de diferentes ámbitos: institucional, académico, empresarial y financiero. El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, Luis Berenguer; el ex rector Andrés Pedreño, el dirigente de la Cámara Juan Bautista Riera y el director general de la CAM, Roberto López Abad, debatieron sobre la conveniencia de abrir un debate acerca de la reforma laboral, los perniciosos efectos del "boom" inmobiliario sobre la economía real y los problemas financieros de las empresas y las familias, atrapadas por la falta de liquidez y la deuda.
Luis Berenguer: "Creo que merece una reflexión el hecho de que en España tengamos cerca del veinte por ciento de parados. Puede que no haya que tocar nada, pero, al menos, reflexionar acerca de si hay que cambiar determinado modelo. Es obvio que los agentes sociales merecen un respeto, pero crear un tabú con la expresión reforma laboral cuando tenemos casi el veinte por ciento de parados me parece injusto. No sé cuál es la solución, me gustaría tenerla, pero lo que es evidente es que el sistema actual no funciona. Al menos, empecemos a pensar con serenidad si es conveniente cambiarlo y si los problemas están en el sistema".
Roberto López Abad: "Tenemos un problema serio en materia laboral y, por lo menos, abrir un espacio de reflexión para buscar soluciones es una responsabilidad de todos. Tenemos un modelo laboral proveniente de una época que no se corresponde en absoluto con la actual; un modelo asimétrico que divide a los trabajadores en dos grupos claramente diferenciados: los que tenemos una antigüedad porque ya somos mayores y, por lo tanto, una protección inmensa; y luego están los que no la tienen. No tiene ningún sentido que nos presentemos en sociedad con las tasas de desempleo que tenemos. En la Reserva Federal [de Estados Unidos] no entienden que una tasa del veinte por ciento de paro permita que un país civilizado exista. Porque esto va acompañado de otros fenómenos adicionales como la cobertura del desempleo, pero también con una economía sumergida atroz, que lo único que hace es distorsionar los esquemas de comportamiento y situarnos en la vieja economía. Esto forma parte de la revisión que este país tiene que hacer, y que hay que enmarcarla en otro contexto: por primera vez los españoles hemos puesto en crisis las ventajas del espacio europeo. Cuando necesitamos flexibilidad para mejorar nuestra competitividad, es decir, para devaluar, resulta que no tenemos esa capacidad. Yo creo que afortunadamente. Ahora bien, nos falta entrenamiento para correr en esta pista nueva en la que nos hemos metido. En segundo lugar, hemos tenido relativamente la mala suerte de haber disfrutado durante siete años del "paraguas euro" y de repente nos lo han quitado. Nos hubiera venido muy bien hacer el aterrizaje dos años antes de que estallara la crisis; haber podido hacer un ajuste ordenado, pero estamos en lo global, ya no pintamos, estas decisiones se toman en otros espacios y somos tributarios de ello. Esto nos constriñe, pero lo que nos beneficia es mucho. Este país tiene que hacer una puesta en común, llámalo pacto de Estado, en el que entre todos construyamos las normas de comportamiento de este patio".
Andrés Pedreño: "La reforma del mercado laboral es muy inoportuna. De llevarla adelante ahora, yo cuidaría mucho los factores de oferta y demanda. Intentaría progresar en aquello que nos permite potenciar la oferta, que se ponga en marcha el país, pero también me cuidaría mucho de perjudicar a la demanda. En esta situación, la reforma laboral es la más inoportuna porque es la que tiene más restricciones, pero es una reforma pendiente y hay que hacerla. Tenemos que adaptar el mercado a las condiciones de una economía, con todas las reservas sociales que sean oportunas, pero hay que equipararla en términos internacionales. España no puede competir con un mercado de trabajo peculiar, que se traduce en un coste muy importante y, probablemente, estamos introduciendo una precariedad paralela en el mercado: la economía sumergida u otras formas de estacionalidad y falta de estabilidad".
Juan Bautista Riera: "La situación tenemos que arreglarla entre todos con un esfuerzo del Gobierno, los empresarios y los sindicatos, pero lo que no podemos pedir es algo imposible. Tenemos que pensar qué es deseable y qué es posible. Es necesario adecuar los precios y nuestra competitividad a nuestro entorno y, para ello, el esfuerzo debe ser de todos tratando que quede el menor número de personas desprotegidas, sin perder de vista que el empresario también es persona que tiene sus momentos de desprotección".
López Abad: "La crisis de financiación es un problema de Estado, de país, y no me quito el muerto de en medio. España ha acumulado un déficit por cuenta corriente, que es un déficit de financiación impresionante en la última década. El endeudamiento de las familias está en el 130 de su renta disponible y el de las empresas en el 140 del PIB, y todo eso se compagina con un endeudamiento exterior porque los de fuera nos han financiado un 140 del PIB. Y resulta que han dicho basta, no a nosotros, sino a todos por falta de confianza. Y España no puede apelar fuera, sino que tiene que devolver los créditos. Son habas contadas. Las familias han ahorrado en 2009 en torno al 7% del PIB y el Estado ha generado un déficit del 11,5%. Es decir, pese al esfuerzo bestial que se ha hecho por parte de los agentes privados, por temor o precaución, hemos seguido apelando al exterior en más de cinco puntos en términos de PIB. Seguimos necesitando la financiación exterior pese a estar en encefalograma plano. Vamos a transitar por un espacio lento y una recuperación muy pausada durante bastante tiempo. ¿Hasta cuándo? No lo sé. Por suerte o desgracia, la economía no sólo funciona con parámetros numéricos; también funciona por sentimientos. Puede que un día por la mañana nos levantemos y pensemos que ya toca crecer; puede que los mercados decidan un día financiarnos o puede que un problema como el de Grecia gripe la mecánica, parar durante dos meses los mercados y vuelta a empezar. Hay una crisis financiera que tienen las familias españolas porque el que nos daba dinero, el que nos lo prestaba, considera que tenemos bastante y durante algún tiempo no nos va a dar más. No es un tema del sector inmobiliario, ni de reestructuración del sector financiero, sino de conjunto, de nuestra situación en una economía global".
Juan Bautista Riera: "La crisis financiera internacional llegó a nuestra puerta y se asentó en la economía de nuestras empresas. Se ha traducido en una restricción brutal por parte de las entidades financieras. Falta de financiación, tanto general como de circulante, que estrangula la actividad de las empresas. A ello hay que sumarle la falta de cobertura por parte de las empresas aseguradoras trasladando el riesgo de las operaciones a la maltrecha economía empresarial. Las aseguradoras han reducido drásticamente, si no eliminado, la clasificación de muchos clientes que no han incumplido jamás en sus pagos, lo cual es injusto. Esta coyuntura hace que empresas que tienen pedidos no puedan ponerlos en fabricación por falta de financiación de circulante y por la inexistencia de cobertura de los seguros. La situación se agrava para la internacionalización por la escasa disponibilidad de fondeo para las operaciones de crédito a la exportación y para inversiones en el exterior. La ausencia de liquidez en el sistema, no sólo limita en exceso las posibilidades de recuperación para nuestras empresas, sino que, además, las aboca a situaciones muy delicadas. Para paliar esta contracción de la liquidez, habría que presionar al sector bancario y diseñar mecanismos de financiación con apoyo oficial, eliminar las restricciones a la financiación en circulante de las líneas del ICO, así como aquellas iniciativas que amplíen la cantidad de dinero disponible en el sistema. Habría también que presionar a las aseguradoras para liberar a las empresas de correr con el riesgo de sus operaciones".
Luis Berenguer: "La solución a la crisis tiene que venir más por la apertura de los mercados y la desaparición de los inconvenientes al desarrollo de la actividad económica que por un proteccionismo de los instalados que no conduce nada más que a prolongar la propia crisis. Por otro lado, tenemos un riesgo moral en la salida de la crisis, que se traduce en el hecho de que esto del sector financiero es demasiado grande para caer. Pero alguien tiene que pagar por eso porque si nadie paga, se incentiva de nuevo a actuar mal. Si las entidades de crédito que han obrado correcto ven que a los demás se les salva con ayudas públicas, tal vez se piensen que da igual actuar de uno u otro modo porque al final siempre viene el papá Estado".
López Abad: "En el ámbito financiero, es necesaria una mayor regulación de los mercados, así como restar prociclicidad al sistema financiero como motor de respaldo exagerado de la economía real. En tercer lugar, hay que recortar determinadas pautas de comportamiento que, en este caso, no han sido estrictamente financieras. Se trata del comportamiento moral y, en especial, los esquemas de retribución de los equipos directivos de las entidades financieras. Esos escándalos de cifras milmillonarias que hemos visto en los países anglosajones no tienen sentido si no tienen una regulación.".
Andrés Pedreño: "Es obvio que el modelo de crecimiento está agotado, como ya hemos repetido desde hace veinte o treinta años. Pero si no somos capaces de plantearnos un cambio de modelo y ayudar a robustecerlo para consolidar una economía avanzada y las necesidades del Estado de bienestar, no tiene sentido debatir la crisis del modelo. Una economía como la española y la valenciana no puede permitirse la precariedad de la economía sumergida ni los sectores intensivos en mano de obra de baja tecnología que generan escaso valor añadido".
Luis Berenguer: "En el origen de la crisis se han producido fallos en el diseño de las políticas económicas. La política de bajos tipos de interés ha producido un excesivo apalancamiento de las empresas y de las familias. Y, sobre todo, que al abaratarse el precio de las hipotecas, no se han beneficiado los adquirientes de inmuebles ni los promotores, sino los propietarios del suelo".
Andrés Pedreño: "Apenas se ha hecho nada para alcanzar un nuevo modelo basado en las nuevas tecnologías y la economía del conocimiento que genere productividad por empleo. Hemos dejado al mercado para que ajuste a través de la oferta y la demanda. En ese mercado en España se cruza el "boom" inmobiliario y durante 14 años el sector de la construcción nos ha hecho vivir ajenos a muchas de las exigencias de la globalización. Mientras países asiáticos y Estados Unidos sentaban las bases de una economía robusta centrada en la innovación y el conocimiento, aquí estábamos enganchados a la vieja economía pero respaldados por el "boom" inmobiliario".
Juan Bautista Riera: "España sufre una brutal caída del consumo y si no hay consumo, no hay ventas; si no hay ventas, no hay liquidez; si no hay liquidez, no se puede fabricar; y si no se fabrica, no se pueden pagar los salarios. Esto es un círculo vicioso que deben romper las instituciones y la Administración. Sobre todo, generar confianza, cambiar el pulso de la economía y transmitir al mercado y a la empresa alegría. Nos sumamos a la expresión que las cámaras ya utilizamos: "Esto sólo lo arreglamos entre todos". Si todos ponemos algo de nuestra parte, podremos cambiar la situación; y si algo tenemos en esta tierra y en nuestras empresas es el carácter emprendedor e innovador, hacernos fuertes ante la adversidad y poder con cualquier obstáculo. Nuestras empresas se enfrentan a un paisaje desolador con una crisis de consumo, de liquidez y de competitividad sin precedentes. La respuesta a la crisis es clara: debemos trabajar para aumentar la productividad de las empresas, crear un clima de confianza que haga que las expectativas sean positivas y animar el consumo. Eso sí, el sector bancario debe ofrecer la liquidez necesaria para que todo esto vuelva a funcionar".