Andaba el otro día una compañera lamentándose mientras devoraba una bolsa de patatas fritas. Tres días de suplicio y contención rotos en un momento de flaqueza. "Son trescientas calorías en minuto y medio", decía la pobre con los ojos llorosos de puro remordimiento y la boca llena de restos de patatas. Y es que no falla. Es ponerte a régimen y empezar a mirar con desesperación la puñetera máquina de doritos, palmeras de chocolate y barritas de nueces. A ver. Si antes no merendabas, ¿por qué ahora las seis de la tarde se convierte en una hora fatídica? Si en realidad tampoco te gustan tanto los chips con queso... Entonces te llega alguien con la solución a todos tus males: "Fulanita ha perdido diez kilos con la dieta de la piña", o "menganito se ha quedado como un espárrago con la dieta del grupo sanguíneo". Como no sabes de qué van y como crees que para los cinco kilos que te sobran tampoco hace falta ir al médico, se te ocurre la brillante idea de buscar en internet algo mágico que te permita colocarte los vaqueros sin sacrificar los bocatas de sobrasada con queso. Y ahí pinchas. ¿Saben que en apenas cinco minutos te encuentras así como un centenar de tipos de dietas? Está la de alimentos combinados, la de la manzana, la de la mujer trabajadora, otra macrobiótica, una de menú libre, otra de pan y mantequilla, la dieta del yogur, la de las seis comidas, una de 900 calorías, la del tomate, la de los tres días disociados, la de la pizza, la de 1.070 calorías... Qué fatiga. Si, total no estás tan mal... Igual si pierdes mucho se te queda cara de mojama, y sin deporte no sirve de mucho... Cinco quilos no se notan... ¿Un chocolate con torrijas? o