Reportaje . DIÁLOGOS CONTRA LA CRISIS EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
JORDI CUENCA
?La Gran Recesión que aún vivimos tuvo su origen en las llamadas hipotecas subprime y, más concretamente, en el uso que las principales entidades financieras del mundo hicieron de este tipo de productos tóxicos. Su uso masivo provocó la parálisis del sistema, la quiebra de gigantes como Lehman Brothers, el cierre de los mercados del dinero y la necesidad de una reestructuración bancaria. Sus efectos se extendieron a toda la economía, que sigue suspirando por que se abra el grifo del crédito. Este panorama fue el punto de partida del segundo debate de los Diálogos contra la crisis en la Comunitat Valenciana, una iniciativa de INFORMACION, INFORMACION TV, Levante-EMV y Levante TV. El primero en abrir el turno de intervenciones fue el coordinador de la misma, el catedrático de Ciencias de la Computación, Gregorio Martín.
Gregorio Martín: "Hay una situación nueva desde hace dos años y medio en el panorama internacional por la crisis financiera, que luego se ha extendido a toda la economía. El problema de las entidades financieras es que la inversión previa se había obtenido con préstamos exteriores. Ahora, los préstamos interbancarios se han cerrado y en estos momentos en que, por endeudamiento, tenemos que devolver una parte de ese crédito a quienes nos lo prestaron, no hay fluidez del dinero a escala mundial y por eso en muchos casos frenamos el crédito por el lado de la oferta. Tenemos un paro elevado, las empresas tienen menos proyectos de inversión y las solicitudes de crédito no fluyen con la fluidez de antes. Esto ha hecho cambiar el panorama radicalmente".
Francisco Pérez: "La valoración del riesgo ha cambiado sustancialmente y la disponibilidad de las entidades, también. Hace unos años había una infravaloración del riesgo por una oleada de optimismo. Hay una parte de esa demanda de financiación que es para resolver problemas y ahí los bancos son más cautos. Diferencian entre proyectos viables y resolución de problemas. Hubo un momento en que todos participaban del optimismo y ahora se ha visto que la valoración de los problemas no era correcta. Los inversores se enfrentan con una situación difícil: ¿qué pasará en el futuro?. El problema es que ahora se puede estar diciendo no a proyectos que por el pesimismo se ven inviables y que antes sí se hubieran apoyado".
Martín Sevilla: "Hemos vivido nueve años, desde la puesta en marcha del euro, con una facilidad muy grande de acceso al crédito. Hubo un espejismo. Ante tanto capital, se creía que se podía invertir [sin tasa] en el sector inmobiliario. Con la crisis se ha generado un efecto negativo en el sentido de que si los bancos no se prestan entre sí es porque tenemos muy concentrado el riesgo en el inmobiliario. En la Comunitat Valenciana, ese tipo de inversión está saturada y el crédito no fluye en los mercados".
Eduardo Navarro: "A corto plazo no va a cambiar. Hay que adaptarse a la nueva casuística: vivir y gestionar con mucha menos liquidez. Es una manera de actuar totalmente distinta. Antes, la cantidad de dinero lo hacía todo más fácil. Hay que gestionar de otra manera".
Gregorio Martín: "¿Está el valenciano más endeudado que los españoles o los europeos? ¿Y las empresas y las administraciones?".
Francisco Pérez: "Los datos son limitados. No tengo información precisa del sector privado. El crecimiento del endeudamiento de familias y empresas en el período expansivo ha sido muy intenso. Hemos pasado de la media europea a estar por encima. ¿Por qué? Por un período de tipos muy bajos y unas grandes facilidades de financiación durante un período expansivo muy fuerte. Además, la expansión se ha financiado en muchos casos con financiación exterior. Me endeudo y luego deberé valorar si puedo pagar cuando el ciclo cambie. Todo el mundo lo entiende".
Eduardo Navarro: "Estamos condenados a reducir deudas y generar los mayores recursos posibles. Lo que debemos hacer es bajar esos niveles de deuda. El nivel de deuda está en función de lo que generas".
Martín Sevilla: "Hay que diferenciar el endeudamiento general del del sector público. El saldo vivo de créditos es de 2,7 billones de euros. La Comunitat Valenciana puede tener el diez por ciento. Hablamos de 270.000 millones. Son cifras muy importantes. De lo que la gente debe tener conciencia es de que nos hemos endeudado por encima de lo que hemos ahorrado. La inversión no ha sido fruto del ahorro propio, sino del de los demás, para que nos financiaran nuestras inversiones. Vale también por España. Es el problema del apalancamiento. Hemos hecho inversiones que ahora la banca debe devolver. El endeudamiento privado se convierte en un problema general para las entidades que han de devolver el dinero. El problema de la banca es que le cumplen los plazos para devolver ese dinero. Así que los que quieren más dinero se encuentran con que éste no se mueve a nivel internacional. La banca debe drenar para pagar. Las familias, ante esta situación, se han vuelto ahorradoras. Hemos pegado un cambio muy grande. Ahora, atemorizados, no nos gastamos el dinero, en parte por las dificultades de la banca. Esto paraliza el consumo y repercute fuertemente sobre la economía real".
Francisco Pérez: "¿Es preocupante una deuda autonómica del 14%, o de un 55% en España, respecto al PIB?. Ni una ni otra son preocupantes en el nivel, pero sí en el ritmo al que crecen y por las causas por las que crecen. Importa más el crecimiento de la deuda que el decrecimiento del PIB. Crece porque los gastos suben y los ingresos han caído de manera espectacular por su ligación con los ingresos inmobiliarios, por crecer el paro, por las demoras en los pagos, por medidas fiscales como los 400 euros. Lo que es preocupante n o es que tengamos el 55% de deuda, porque es un nivel soportable financieramente, sobre todo si los tipos siguen bajos. El problema es cómo ajustar la evolución de gastos e ingresos. Si no se recuperan los ingresos fiscales, o sube la deuda o habrá que recortar más gastos".
Eduardo Navarro: "Parece que vendrá más por el recorte gastos que por los mayores ingresos".
Francisco Pérez: "Hay partidas a las que es muy difícil hincar el diente: por ejemplo, reducir o congelar el salario de los funcionarios".
Eduardo Navarro: "La administración está en la misma reflexión que las familias. A todos nos gustaba tener tres coches, pero si la situación cambia habrá que pasar por los recortes".
Martín Sevilla: "No hay grandes soluciones. Parecía que en economía habíamos aprendido mucho, que se habían acabado los ciclos. Y ahora volvemos a las viejas reglas. No hay muchas alternativas, sobre todo en una zona económica única. Es lo que ha cambiado. Lo vemos en Grecia e Irlanda. Formar parte de un club como el euro lleva exigencias y nosotros nos hemos olvidado de alguna de ellas: el dinero fluye mucho pero no hemos hecho otro tipo de tareas por pertenecer a la zona y debemos adaptarnos ahora. Eso es doloroso y hay que tomar decisiones para reducir la deuda pública y que no nos desborde. Lo que preocupa es la tendencia. ¿Se va a cortar? Es lo que exigen los mercados".
Francisco Pérez: "Es nuestra primera crisis en el euro. Hay ventajas de estar en ese paraguas que también obligan a comportarse de forma más prudente. El ritmo en que nos hemos endeudado ha sido excesivo. Deberíamos habernos preparado mejor para un posible cambio de ciclo, que sigue existiendo. Sobre el endeudamiento autonómico hay que decir que una parte del de la Generalitat está asociada a la menor financiación que hemos tenido en muchos años en determinados servicios. Los valencianos debemos ser conscientes de que los modelos de financiación, todos, han dado un resultado de financiación por habitante sensiblemente inferior a la media".
Martín Sevilla: "Los sistemas de financiación autonómica siempre han perjudicado a la Comunitat y hemos necesitado siempre financiación externa. Pero lo que más ha contribuido ha sido algunas inversiones. Chocan determinados tipos de gasto. Sería mucho más asumible el endeudamiento si no se hubieran producido estas inversiones, que no voy a mencionar".
Martín Sevilla: "Si tenemos cajas y todas las autonomías quieren cajas con relación con la autonomía es para trabajar juntos en proyectos de la comunidad. La Caixa en Cataluña tiene muchas vinculaciones con el Gobierno catalán. No digo que sea el chocolate del loro. Son inversiones muy importantes, pero no decisivas para la marcha de las entidades. Tratan de verlo desde el enfoque financiero. Eso no quita que haya compromisos de carácter más político que no tengan carácter financiero. Pongo por ejemplo el aeropuerto de Castelló. Las entidades buscan la rentabilidad con independencia de la mayor presión política. Posiblemente, es mayor la repercusión pública que en la operativa de las cajas de ahorros".
Francisco Pérez: "Estoy bastante de acuerdo. El poder político debe medir mucho su presión sobre las entidades, aunque es cierto que en otros casos hay entidades de fuera interesadas [en esas iniciativas]. ¿Cuánto representa en el volumen de negocio de las cajas valencianas? Creo que es relativamente pequeño. Las dificultades del sector financiero tienen que ver fundamentalmente con otras cosas. Las entidades, ahora, están encantadas de financiar al sector público".
Eduardo Navarro: "Algunas promotoras, en ocasiones, suponen más riesgo que estos proyectos".
Martín Sevilla: "Los bancos también han entrado en la financiación de la Generalitat cuatro veces por encima de las cajas. En éstas hay una influencia porque una parte de los consejeros son de origen político, pero la importancia es relativamente pequeña en relación al volumen de inversión crediticia".
Gregorio Martín: "Los mismos que nos pusieron en problemas son los encargados de sacarnos de ellos. ¿Quién cometió un error así estará en condiciones de corregir? A la Comunitat no le ha ido bien el sistema de financiación autonómica. Hemos gastado mucho más como administración. ¿Cuáles serían las recetas?".
Francisco Pérez: "Una cosa es cometer errores y otra caer por el precipicio. Hay errores que se pueden corregir haciendo una valoración de las nuevas circunstancias. Los gobiernos han acumulado endeudamiento en estos dos años para solucionar problemas que no podía solventar el sector privado. Lo peligroso es que el Gobierno se pusiera en una senda insostenible y no fuera consciente de ello. Ahí están los mercados internacionales para advertir a las instituciones. Pero cometer errores no supone un fracaso de por vida. Equivocarse es a veces normal en inversiones. Así se ve en Estados Unidos. Ojo con estigmatizar".
Eduardo Navarro: "Hay que valorar más la capacidad que se tenga ahora que lo que ya se ha hecho. Todos cometemos errores. En algunas culturas, hasta está bien visto. Hay que ser exigentes en que el camino en el que estamos ahora es el adecuado".
Martín Sevilla: "El sistema financiero internacional se plantea cambiar algunas normas regulatorias. Se ha considerado que había un marco que permitió los movimientos que causaron la crisis. El Banco de España tenía normas más estrictas y ha funcionado hasta ahora muy bien. Hace unos siete años el banco lanzaba advertencias y nadie ponía el oído hasta que obligó a las provisiones. El banco no se creyó que hubieran acabado los ciclos y previó que había que dotar. Algunos han sido prudentes. El resto hemos cometido errores. Se llegó a dar créditos hipotecarios por un 120% del valor de la vivienda. Nos hemos equivocado todos porque pensábamos que esto iba a durar siempre".
Gregorio Martín: "¿Ha reaccionado adecuadamente la administración?".
Francisco Pérez: "En líneas generales, hizo lo que era más urgente: taponar la caída libre, dadas las dificultades de financiación del sector privado. La facultad para gastar la tenía el sector publico en España. La mayor parte de la deuda está en el Gobierno central. Eso explica el fuerte crecimiento del déficit publico y el endeudamiento. Eso ha permitido colocar el freno a la sensación de caída. La contrapartida es que está más endeudado y, aunque lo está menos que el sector privado, la cuestión es si debe seguir así. Y ahí están las señales de aviso de la UE y de los mercados. Hay que saber hacia dónde vamos. No hay una capacidad ilimitada de endeudamiento. Si el sector privado recupera el ritmo, la retirada del sector público será ordenada".
Eduardo Navarro: "Los particulares y empresas son como los hijos, que recurren a los bancos (los padres) y de ahí al Estado (el abuelo). La deuda ha pasado de unos a otros".
Martín Sevilla: "Tratar de parar el pesimismo, taponar el paro, mantener la actividad como con las ayudas a los automóviles, poner en marcha la actividad económica y cambiar el ciclo para que la gente vea que hay salidas. Son las políticas fiscales que tiene el Estado. El Estado es el que tiene esa gran capacidad. Otra cosa son las autonomías. La deuda autonómica no es para corregir la coyuntura, sino para dar servicio. No se puede endeudar más. Otra cosa es que tenga deberes, como con el Plan Confianza o los programas de empleo directo. Necesitamos más impulso en este caso. El Estado trata de cortar expectativas negativas Todos los Estados lo estan haciendo".
Francisco Pérez: "No está mal que el Estado se endeude en una circunstancia como ésta, pero hay que saber que no puede ser de formar ilimitada. Debe hacernos ganar tiempo para que se reactive la actividad y podamos dejar de endeudarnos".
Gregorio Martín: "¿Cómo controlar esa espiral?".
Martín Sevilla: "El papel del sistema financiero es el de siempre, el de intermediario, pero también debe tener una función pedagógica y explicar que los viejos tiempos no volverán. El apalancamiento no volverá. Debe explicar que el ahorro de los particulares debe ponerse en movimiento para los nuevos proyectos. Volvemos a los comportamientos más clásicos que habíamos perdido con el euro por el dinero barato y abundante. Ahora es escaso y deben ponerlo particulares y empresas. Las empresas lo ven ya así y aportan capital propio para una inversión. Debemos tener un sistema saneado en la Comunitat Valenciana. Hemos financiado mucha inversión con dinero de fuera. Si una entidad de fuera da una mayor retribución, la gente se irá a ella. Debemos conseguir que nuestras entidades sean lo más eficientes posibles para que tengan tipos que permitan incrementar la inversión. El dinero nuestro se irá fuera si se le retribuye mejor y vendrá aquí si nuestras entidades son más eficientes.
Francisco Pérez: "Hace 25 años, dejaron de tener las cajas como referencia lo de su territorio habitual de actuación. Tras la reforma de 1985, tuvieron oportunidad de estar en todo el territorio nacional e iniciaron su expansión. Captan recursos donde tienen sus oficinas y los prestan para proyectos allí donde ven que son rentables. Al mismo tiempo, hay muchas entidades en nuestro territorio que compiten para captar depósitos y créditos aquí. Es buena la competencia".