Reportaje. SECTOR VITIVINÍCOLA
R. CARRIZOSA
El cierre de la campaña vinatera 08-09 en la denominación de origen Vinos de Alicante ha arrojado unos resultados desiguales en los mercados y en la producción. El brindis final se ha decantado más por los nuevos clientes ganados en el exterior, donde los bodegueros alicantinos han ganado un 6% de cuota, frente al retroceso del 8,4% en el territorio nacional, debido a la caída del consumo, que ha venido imponiendo la adversa crisis económica.
La contracción de la demanda ha traído para los productores y elaboradores provinciales la amarga realidad de ver por primera vez en el ámbito de la denominación de origen cómo en las bodegas aumentaban las existencias un 5%, según datos del Consejo Regulador.
No obstante, desde la entidad, que preside Francisco Amorós, advertían de que de cara a la nueva temporada de comercialización el impacto de estas circunstancias limitadoras puede verse reducido al haberse rebajado un 8,75% la cosecha, lo que implica un obligado recorte en la producción.
Cerrado un "difícil" ejercicio 2009, y ante la incertidumbre sobre las fechas de salida de la recesión, la denominación de origen plantea que el reforzamiento de la exportación y la diversificación de mercados y clientes -tanto fuera de las fronteras como en el territorio nacional- y de productos deben ser las estrategias futuras.
El comercio exterior parece marcar la pauta a seguir, con la conquista de mercados emergentes. Los paladares de los nuevos consumidores canadienses, estadounidenses, japoneses o mexicanos han impulsado las ventas internacionales. Y en algunos de los casos con crecimientos espectaculares, como Canadá, que ha duplicado sus pedidos; EE UU, que ha aumentado sus compras un 55% o México, que lo ha hecho en un 6%. Pese a ello, el grueso de la distribución se encuentra en los mercados más tradicionales, como los europeos, donde Alemania mantiene el liderazgo como primer cliente, pese a que en la última campaña ha sido "infiel" a los vinos alicantinos, en un 0,9%.
También se han resentido los países nórdicos, habituales consumidores de las marcas de etiqueta con origen en la Marina Alta, el Vinalopó o El Comtat. Para reconquistarlos, la innovación en caldos, productos y presentaciones se convierten en plataformas de impulso. Los vinos espumantes ya salen de las bodegas alicantinas. Pero en la producción, los tintos aún suponen el 80% de la elaboración, frente al 3,33% de los vinos licores o el 16,4% de los blancos.
Las 52 bodegas adscritas a la denominación -dos de ellas incorporadas en el último año- están recogiendo ahora en el exterior los frutos de la promoción conjunta. Y en el escenario nacional, la incorporación de nuevos consumidores, el ecoturismo -con las denominadas rutas del vino- o la marcada tendencia de las catas, con variados maridajes con turrón, chocolate..., están diversificando el panorama del sector, que en la provincia se está convirtiendo en una actividad emergente.
Los bodegueros están entendiendo esta proyección y apuestan por las nuevas formas y canales. La denominación se muestra satisfecha del aumento de la presencia de los vinos alicantinos en las cartas de los restaurantes provinciales, una rémora que se está superando.