Las constantes lluvias siguen castigando a Andalucía y ponen en peligro no ya a las cosechas y los edificios, sino a las personas. El campo ha perdido este batacazo, porque el agua tardará en desaparecer y los daños no se podrán evitar ni salvar. Esta es por el momento la situación.
De continuar este clima se producirá lo que tememos y hemos leído en más de una ocasión: "La oferta hortofrutícola pierde fuerza en la imagen de España". Hecho que no compartimos, dado que si sucediera, imitará lo acontecido en Andalucía con la "revolución del plástico", aplicado a los cultivos de los productos de tierra llana y la ampliación de los cítricos en esa tierra, así como en nuestra Comunidad, autores en este caso de un cosechón difícil de colocar en condiciones. Menos mal que no creen que hayamos perdido calidad general, pero sí insisten en que perdemos ventas. ¿Puede ser de otro modo cuando los países a los que se citan parten de una economía social de vergüenza, como la que teníamos aquí en tiempos del franquismo? En varias ocasiones me lo han echado en cara cuando visitaba Italia.
Pero parece que se ha exagerado el hecho de "perder fuerza", la competencia es durísima y ello no se juega en Berlín, sino en cada estado, porque los demás países con producción citrícola acuden con sus precios como principal valor pero dejan de lado la calidad.
Entonces, no están las cosas tan difíciles para España y tan fácil para los países emergentes, incluidos sus precios más bajos, como lo corroboran los siguientes datos de las tres últimas campañas. La campaña 2006/2007 fueron 879.504 toneladas exportadas a Alemania, bajando en la 2007/2008 a 779.604 para subir en la 2008/2009 a 778.602 toneladas, teniendo en cuenta que los precios de los países emergentes son siempre más bajos, que les permite reducir y abaratar costos.
Pero, ¿queda ello reducido a que unos vayan a Berlín en su preparación anual y los españoles vayan menos? Lo que se ha dicho es que la "oferta hortofrutícola de España pierde fuerza en su imagen".
Son los precios y no el servicio o la calidad, en Italia, la navel se ha estado vendiendo al productor esta misma campaña a 0,10 céntimos el kilogramo. ¿Se le puede hacer frente a ello? ¿Es qué estamos sin problemas? Los tenemos, muy especialmente porque aún contamos con un exceso de producción que, además, tienen un coste que no lo perciben los países emergentes, a exepción del caso de Italia.
Los terceros países.
Hasta el pasado 13 de febrero, la exportación al grupo de los terceros países alcanzó la cantidad de 143.572 toneladas, frente a las 173.332 del mismo periodo de la campaña anterior, siendo de todas las variedades las clementinas las menos exportadas, con 20.621 toneladas de déficit, con una descenso también de los limones en 7.500 toneladas.