Entrevista a Vicente Bertomeu. Jefe de Cardiología del Hospital de Sant Joan y presidente electo de la Sociedad Española de Cardiología
POR ÁNGELES CÁCERES
- ¿Por qué estudió Medicina?
Mi padre y mi tío eran médicos, mi abuelo practicanteÉ Me pareció una buena forma de emplear mi tiempo y mi vida. Y la especialidad de Cardiología porque tiene muchos métodos diagnósticos y diferentes tratamientos. Para muchos problemas tenemos una buena solución, para otros no pero no tenemos la angustia de tardar en saber qué les pasa a los pacientes. Y hay muchos pacientes con problemas cardiovasculares.
- Los alicantinos no tenemos hábitos de vida sanos, ¿verdad?
No. Pero los alicantinos y en general la sociedad occidental, que uno de sus objetivos es hacer la vida más cómoda y eso ha llevado a que la mayor parte de las actividades se hagan más sedentarias, más mecanizadas. Y luego tenemos muy buena materia prima alimentaria, hay toda una cultura alrededor de la comida y eso lleva a que la población tenga sobrepeso.
- O sea, los pacientes somos en gran parte responsables.
Y es importante reconocerlo: la población no puede delegar en nadie la responsabilidad de su salud, el primer responsable de la salud es uno mismo.
- Sin embargo, nunca la población culpó tanto a los médicos de todo: hasta los agreden.
Existe agresividad en la condición humana y en nuestra sociedad. Y hay determinadas situaciones en que están crispados porque están angustiados, y en ocasiones el trato que se les da no es el más adecuado aunque probablemente la culpa tampoco la tiene el médico. Por otra parte se piensa que tiene que haber una solución para todo, y a veces no es así. Hay cosas que no tienen solución; hay cosas que tienen una solución que no es buena; y otras muchas veces la solución no depende exclusivamente del médico ni del sistema sanitario, sino de lo que haga el paciente.
- Las expectativas que había para el Hospital de Sant Joan se han quedado algo cortas, ¿no?
Inicialmente nació como hospital universitario que tuviera una actividad complementaria al de Alicante, desarrollando aquí algunos servicios o tecnología que allí no hubiera. Pero ese enfoque, aunque nos beneficiaba, no era muy justo en el sentido de que hubiera un hospital que tuviera que tener la carga de trabajo, y otro fuera el que hiciera el trabajo más brillante y reconocido. Por otra parte en Alicante caben dos grandes hospitales sin que uno ensombrezca al otro: habiendo 1.945.000 habitantes censados más la población flotante, la estructura hospitalaria se queda corta.
- Ya. Pero según la evolución del modelo sanitario en la Comunidad, los hospitales que se crean son de gestión privada.
Sí, es cierto: es un problema económico. La provincia tiene una gran densidad demográfica con población muy diseminada, eso hace que haya que hacer más hospitales y en una estructura económica como la que hay el gobierno decidió que la inversión se realizara y fuera gestionada por entidades privadas. Es una forma de gestión: se ofrecen los mismos servicios en hospitales privados que en los públicos, la inversión la hace la empresa privada, en un plazo (15 años, creo), la propiedad revertirá en el gobierno valenciano, y durante este tiempo los habitantes tienen la estructura hospitalaria que con inversión pública parece que no era posible. De todas formas sobre esto podemos profundizar mucho, si quieres.
- Querría, pero no hay espacio. Dígame algo de los cateterismos que se hacen en Sant Joan.
Aquí en los últimos años se hacen cateterismos cardíacos, se tiene un catálogo de prestaciones completo; lo que puedo decir es que las Unidades de Hemodinámica del Hospital General de Alicante y del de Sant Joan son las que tienen mejores indicadores de actividad de toda la Comunidad Valenciana. Existen unidades de arritmia, de cardiología nuclear, de diagnóstico por imagen, de riesgo vascular, de clínicaÉ en el momento actual, excepto la cirugía cardíaca cubrimos todos los tratamientos. Para cirugía los pacientes se van al Hospital General de Alicante, o a hospitales de Valencia.
- Hábleme de su presidencia, reciente, en la Sociedad Española de Cardiología.
Soy presidente electo, elegido en el último congreso en octubre; entraré como activo dentro de dos años. En este momento soy presidente de la comisión de formación continuada, y durante 6 años fui presidente de la sección de hipertensión arterial y riesgo vascular.
- Pues vayamos a la hipertensión, ese cuervo amenazador que nos sobrevuela a tantos.
La mitad de la población superior a los 65 años tiene una cifra de presión arterial elevada.
- ¿Influye mucho el estrés?
Tiene mucho que ver con el peso y con la dieta, el consumo excesivo de sal, el sedentarismo y los factores genéticos.
- Se acaba de publicar que las alicantinas son las que más mueren de infarto, ¿qué podemos hacer para evitarlo?
La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en España, y es más frecuente en varones; pero, entre las mujeres de toda España, la provincia de Alicante es la que tiene mayor mortalidad. Las razones, básicamente, son: el sobrepeso, la hipertensión, la diabetes y el tabaco. Se ha demostrado con estudios que las mujeres fuman más que los hombres, especialmente las jóvenes, y que aumenta su sedentarismo.
- ¿Influye la incorporación femenina al mundo del trabajo?
En el estilo de vida: se come mal y rápido, muchos hidratos de carbono y no se hace ejercicio físico. Un cóctel peligroso.
- ¿Cómo nos trata Valencia, sanitariamente hablando?
La estructura en la Comunidad es buena pero sin duda mejorable. La responsabilidad de los profesionales, de los responsables de los servicios y de las sociedades científicas es intentar mejorar: las enfermedades cardiovasculares han aumentado mucho en los últimos años.
- ¿Y eso a qué es debido?
Por una parte al envejecimiento de la población, y por otra al éxito de algunos tratamientos: al no morirse necesitan más asistencia. La gestión no es buena o mala porque sea pública o privada: la gestión es buena o es mala, y es imposible compararlas porque tienen herramientas diferentes. Los hospitales de gestión privada pueden seleccionar a sus profesionales, los públicos tienen muchas dificultades de selección; existe una normativa anticuada que a veces se usa mal, para contratar un cardiólogo hay que ir primero a la bolsa del paro. Y a mí no me parece mal que haya una bolsa de trabajo, lo que no me parece bien es que el criterio que pese por encima de cualquier otro sea el de la antigüedad, y que la opinión de los responsables de un servicio no se tenga en cuenta.
- Porque por tratar mal una cardiopatía la gente se muere.
Sí. Tiene que haber una selección en base a unos criterios profesionales, la especialidad ha evolucionado muchísimo, hoy en día los cardiólogos tenemos a la vez varias subespecialidades; si necesitamos un médico que se dedique a arritmias (para lo cual después de cinco años de cardiología se tira tres o cuatro más especializándose en arritmias), necesitamos ese tipo de profesional y no otro que haga ecografías. Pues hay instituciones que alardean de preocuparse mucho de la sanidad pública, como los sindicatos, que eso no lo entienden. Y además utilizan una doble vara de medir, porque en los hospitales privados no se aplica la lista de paro.
- Las listas de espera: mójese.
El problema hay que resolverlo en primer lugar en la responsabilidad de los pacientes, que vayan al médico cuando realmente lo necesiten y no se consuman servicios sanitarios innecesariamente; y en segundo, que los médicos gestionen adecuadamente las técnicas y no soliciten pruebas que no son necesarias. La Administración tiene que proporcionar a los profesionales la tecnología y el personal necesario para que no existan esas colas. Con todo y con eso sería insuficiente porque la demanda crece, la única solución es formar técnicos y ATS que realicen exploraciones complementarias que no precisan la intervención directa del cardiólogo. Para ello la Sociedad Española de Cardiología ya este año va a sacar la primera promoción de técnicos, el año que viene se va a hacer otro curso y queremos ampliarlo a más ciudades porque se ha hecho únicamente en Madrid.
- ¿Hasta qué punto es importante, en casa y en el cole, acostumbrar a los niños a no comer "bombas de relojería"?
Es fundamental. Porque la solución no es suprimir las listas de espera y tratar más y mejor y con más medios a los pacientes: la solución es evitar que se pongan enfermos. Hay que romper esa vieja creencia de que comer de una forma cardiosaludable es comer peor. Y además tenemos una prestigiada materia prima, la dieta mediterránea, que es altamente cardiosaludableÉ en general.
- Ya; el doctor Gallar decía que salazones sí pero con tiento porque ahora ya nadie suda.
Ése es el problema. Lo que pasa es que los hábitos alimentarios es muy difícil cambiarlos. Hace cincuenta años, cuando no habían tractores, ni lavadoras, ni ordenadores, ni Play Station la edad media de la población eran 70 años; ahora la expectativa de vida de una mujer es de 84. Por lo tanto, necesitamos conservar la salud mucho más tiempo y cuidarla más: lo que no se cuida, se estropea.
- En plata, ¿la sociedad del bienestar nos está matando?
Bueno, el río siempre tiene dos orillas. Hay muchas enfermedades pero la expectativa de vida y su calidad han aumentado muchísimo, hoy en día una persona de 70/75 años se ofende si le llaman anciano, se va de crucero al Egeo con el Inserso o a Benidorm a bailar y ligar.
- Dé usted pistas, ¿cómo puede descubrir una persona que está chunga del corazón?
Los síntomas claves son: o bien arritmias, sensación de palpitaciones; o bien disnea, sensación de falta de aire; o bien dolor en el pecho. Esos son los tres grandes síntomas cardiológicos. El problema es que muchas enfermedades no tienen síntomas o están controlados por los fármacos, y los pacientes creen que están mejor de lo que realmente están. Pero un paciente medicado puede tener una buena calidad de vida. Realmente es necesario hacer una buena historia clínica para saber si el síntoma es real. Por eso es muy importante la experiencia del médico, el tiempo y los conocimientos.
- La sociedad, sobre todo la urbana, intenta ocultar la muerte, ¿eso no es un error?
En general en esta sociedad del bienestar muy hedonista, sobre todo en la zona mediterránea, se tiene a ocultar la parte fea de la vida. Y efectivamente, no es buena actitud intentar negar lo que no interesa ver.
- He dejado casi para el final el tabaco: sea explícito, por favor.
Parece ser que se va a endurecer la Ley Antitabaco en los próximos meses, es decir, que se va a hacer cumplir de verdad. Y no puede haber debate científico ni profesional: no existe el debate, nadie puede negar los efectos nocivos del tabaquismo en los individuos y en la sociedad. Los políticos deben legislar de forma responsable para ayudar a mejorar la salud, los datos ya hechos públicos demuestran que la tasa de infarto de miocardio se reduce entre un 20 y un 14% en el primer año de restricción. El tabaquismo es un problema muy serio porque la adicción es muy fuerte, más incluso que la de la heroína. Por eso no hay que culpabilizar al fumador sino ayudarle a dejarlo, y como mejor se deja es encontrando una buena razón para hacerlo.
- Sí señor, yo lo he dejado a pelo después de 50 años para poder ver crecer a mi nieto. ¿Y qué relación tienen las drogas con las cardiopatías?
¡Directísima! De hecho, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en España es mucho mayor en la costa que en el interior, y una de las razones es la cocaína. Que en los jóvenes, además, hace estragos. En el hospital cada vez vemos más jóvenes, hasta de 18 años, con infarto de miocardio, es un problema muy importante.
- Penúltima pregunta: ¿cuál es la función de los hospitales?
Los hospitales tienen tres funciones básicas. La fundamental ver y tratar enfermos, pero hay otras dos imprescindibles: la educación y formación de nuevos profesionales médicos y de enfermería, lo cual requiere tiempo y dinero, y la investigación. Porque está demostrado por estudios bibliométricos que, en 10 años, el 80% de la evidencia científica ha cambiado. Y si tú organizas estructuras asistenciales absolutamente apartadas de la formación y de la investigación, estás matando el sistema y eso debe de ser reconocido por todos, sobre todo por los gestores médicos. Lo que prima es la actividad asistencial: número de pacientes/número de minutos, número de pacientes/número de camasÉ pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Trabajar con criterios puramente económicos produce un gran desgaste y una gran frustración.
- Y última: ¿qué piensa acerca de la industria farmacéutica?
Tiene muy mala prensa porque no se han ocupado de hacer ellos su propia imagen. Pero la gente tiene que saber que financia más del 90% de la educación y formación médica continuada, y que son los responsables de la investigación. A mí me gustaría que la investigación médica clínica no recayera en el 90%, como recae, en la empresa privada. Pero es que lo hace ella porque los que tienen que hacerlo no lo hacen.