POR GERARDO MUÑOZ LORENTE
La rebelión morisca en el Valle de Laguar se produjo de forma simultánea en varios lugares: Laguar, Murla, Jalón, Relleu, FinestratÉ Los moriscos del Valle de Guadalest se habían subido a las montañas el día 25 de octubre y al día siguiente se dirigieron hacia Laguar, juntándoseles por el camino los de Finestrat, Relleu y los valles de Ceta, Travadell y Planes. Mientras tanto, los moriscos de Jalón, que habían abandonado su pueblo el 24, permanecieron unos días en Tárbena, antes de marchar hacia el Valle de Laguar.
El mismo día 26 unos quinientos moriscos de Balones, Millena y Facheca, después de enfrentarse a los cristianos viejos de Gorga y a los soldados que llegaron en ayuda de éstos desde Penáguila, bajaron a Murla tomando los puntos estratégicos, si bien esta villa se hallaba ya bien defendida desde el día 15 por los 60 soldados que mandaba el murlí Pedro Giner, sargento mayor del Tercio de Nápoles.
El día 27 llegó a Murla el sargento Melchor Orantes con 50 soldados más. A pesar de ello, los moriscos intentaron ocupar dicha villa el día 29, bajando de la montaña "con gran estruendo de caxas y bozes y como hallaron tanta resistencia en el Sargento Mayor Pedro Giner con la gente que tenia de su Tercio y de la misma villa, se retiraron hasta una hermita de S. Sebastian que esta sobre Murla en la dicha montaña".
Mellini, rey de los moriscos
Muy pronto fueron varios miles de moriscos los que se reunieron en el Valle de Laguar. La cantidad que dan los historiadores oscila entre los 10.000 de Boronat y los 30.000 de Halperin, pasando por los 20.000 de Domínguez y Vicent, y la horquilla que, más impreciso, ofrece Lea: entre 15 y 25.000. Cristóbal Sedeño, a la sazón gobernador de Denia, escribió que "se aberigua ser los rrebelados 17.364 personas", según calculó por el número de fuegos o casas censadas aquel año en los lugares de donde procedían los rebeldes. Por su parte, tras repasar estos cálculos, Giner Guerri rebaja esta cifra a 16.000. Sea como fuere, se trataba de un elevado número de hombres, mujeres y niños, provenientes de medio centenar de lugares distintos, que, al amparo de tan fragoso valle, se aprestaron a resistir con las escasas armas que tenían (muy pocos arcabuces), además de las ropas, ganado y víveres que hasta allí habían llevado.
Las primeras voces que enardecieron los ánimos de los moriscos que se rebelaron en tierras alicantinas fueron las de Pallopi y Barom, dos alfaquíes de Gorga. Pero, una vez se hubieron reunido en el Valle de Laguar, eligieron como caudillo a un hombre apellidado Mellini o Millini, según las fuentes.
El capitán Antonio del Corral y Rojas, testigo ocular de aquellos hechos, escribió en su crónica que los moriscos "levantaron y reconocieron todos por su caudillo (dandole nombre de Rey) a Gerónimo Millini, natural de Confrides, de la valle de Guadaleste, hombre pobrísimo, vil, inquieto y sedicioso, el qual nombro luego por su Teniente y capitan general a Christoval Millini hermano suyo en sangre y costumbres". Escolano, por su parte, dice de él que tenía 50 años y era "molinero de oficio y que tres meses del año esquilava oveja". Otros autores le dan el nombre de Mellini Saquien (o el más completo y arábigo de Ahmed Sequien Al-Mellini) y lo consideran, como Bleda y Fonseca, uno de los más eficaces agitadores y promotores de la rebelión.
Escolano dice que, aun cuando los moriscos se "hallavan faltos de armas, municiones y cabeça", Mellini procuró fortificar el Valle de Laguar "y poner en orden su gente. Nombró de cada lugar un Capitan, Alferez, y Sargento: y de la gente suelta que venia fugitiva de la embarcacion de otros lugares, formó cinco compañias para los puestos que parecieron de mas importancia: y sobre todos señaló un Maesse de Campo General, que para ser mas conocido llevava sobre el vestido una como garnacha blanca, que le llegava a las rodillas, abierta por los lados, y que las mangas, que tambien eran abiertas, no passavan de los codos".
Había oficiales que repartían por sus puestos a los hombres "de guerra" que, entre los veinte mil, "no llegavan a ocho mil: y averiguose por confession dellos mesmos, que solamente tenian quinientas bocas de fuego, casi todas pedreñales, pistolas y escopetas: y dos mosquetes, con unos pocos arcabuces. Tenian un polvorista Tagarino; pero hazia la polvera tan rezia, que rebentava los cañones: los quales remendava un cerragero Aragones que andava entre ellos".
Llegada del ejército
El día 28 de octubre llegaron a Murla más refuerzos, enviados por Agustín Mejía, que seguía en Valencia. Este mismo día, procedentes de Alicante, llegaron mil soldados, adscritos al Tercio de Sicilia (mandado por Manuel Carrillo, hermano del virrey) y el Tercio de la Armada de los Galeones (mandado por el sargento mayor Bartojo), que se alojaron en el castillo de Guadalest y en Callosa.
Al día siguiente, el 29, Agustín Mejía decidió ir personalmente al lugar de operaciones, acompañado, entre otros oficiales, por el capitán Antonio del Corral y Rojas, autor de una de las crónicas más fidedignas de lo que ocurrió aquellos días en el Valle de Laguar, junto con la de Gaspar Escolano. El propio Del Corral cuenta cómo Mejía "llegó viernes [día 30] a Oliva, de donde despachó cuatro moros del arrabal de la dicha villa (dos de los quales havian buelto de Africa) a los inobedientes y alterados para que los procurasen reduzir y como testigos de vista afirmar la seguridad del passaje (É) lo qual no les apartó de su mal propósito (É). Tambien embio orden a la compañía que estava en Pego, que dexando algunos soldados en el castillo de la Gallinera, entrasse en Murla (É) avisó al Maesse de Campo don Sancho de Luna, desaloxase con su compañia de Denia y se hallase sábado 31 en Xabea, adonde el sería aquel proprio dia".
La reunión en Jávea nos la cuenta Escolano: "Vieronse en la dicha villa, y al punto dio orden Don Agustin a las compañias de Benisa y Tablada [Teulada], que se aprestassen para partir el dia primero de Noviembre, juntamente con la del dicho Maesse de Campo la buelta de Callosa: y que se escriviese al Marques de Santa Cruz (que acerto a llegar aquella noche de la segunda embarcacion de Oran al puerto de Denia) que mandasse desembarcar la compañia de Don Luys de Leyva, y la cumpliesse a numero de doscientos arcabuzeros y mosqueteros, de las compañias de picas que estavan embarcadas en las galeras, y la embiasse con brevedad aquella noche a juntarse con aquellas tres que tenia señalada".
Tanto Mejía como De Luna se alojaron la noche del primer día de noviembre en Calpe, junto con las cuatro compañías que mandaban cada uno. Al día siguiente, Mejía fue a Callosa con sus compañías y Sancho de Luna marchó con las suyas hacia Benissa, donde se reunió aquella noche con la compañía capitaneada por Luis de Leyva, que venía de Denia. Por el camino se enteraron éstos de que Manuel Carrillo, hermano del virrey, acababa de pasar por allí al frente del Tercio de Sicilia, procedente de Callosa, y que había mandado inutilizar unos molinos que usaban los moriscos, matando a nueve de éstos en una emboscada y con una sola pérdida: la de un mosquete que se le cayó en la refriega a un soldado.
Llegado a Benissa, Sancho de Luna cumplió con el encargo que le había hecho Mejía: mandar un correo a Denia pidiendo al marqués de Santa Cruz otro refuerzo: la compañía de arcabuceros de la milicia efectiva capitaneada por García de Hoyos.