Entrevista a Manuel Pimentel. Empresario, editor, escritor y ex ministro de Trabajo
POR ÁNGELES CÁCERES
- Va usted impartiendo conferencias sobre la crisis y los empresarios: hágame un resumen.
Es un momento de mucho dolor, de la gente que está desempleada y de muchos autónomos y empresarios que lo están pasando muy mal, muchos de ellos quebrados y con la casa embargada. Sería un error acusar, como en un momento se ha hecho, a la empresa como responsable de la crisis, y también que este desánimo hiciera retirarse a los empresarios a sus cuarteles de invierno diciendo: nunca más volver a invertir.
- ¿Hay forma de salir de ésta?
Sólo una: independientemente de buenas políticas públicas, con esfuerzo y creatividad individual. Y eso se canaliza a través de las empresas, que son más necesarias nunca.
- ¿Eso sirve para las pymes?
Al hablar de empresa hablo de pymes básicamente, que es lo que tenemos en España en su conjunto.
- Ya. Pero yo hablo de las "minipymes" de 4 o 5 empleados.
Que están pasándolo muy mal. Es normal que de lo que más se hable sea de las personas que se quedan en el desempleo, y se han tomado medidas que creo que se han hecho bien de mantener prestaciones por desempleo, incluso ampliarlo con los famosos 420 euros. Pero hablamos muy poco de esos pequeños-pequeños que se han arruinado, y cuando ellos quiebran no tienen ninguna prestación y pierden la casa. Hay que acordarse de ellos y tenemos que crear políticas que les permitan resurgir. Pero en esto no hay varitas mágicas y tenemos que empezar a conjugar verbos que se nos habían olvidado.
- ¿Cómo cuáles?
Sacrificio, esfuerzoÉ en fin, necesidad, para ver de agudizar el ingenio, porque hay cosas que estos años hemos hecho bien y otras menos bien, y que van a hacer que tengamos que pasar un período duro de ajuste, no solamente económico sino mental.
- Vayamos al ministro dimisionario, rara avis. ¿Dimitió por cuestiones de conciencia?
Dimito por algo muy sencillo y muy simple: entendí que debía irme porque ni me sentía cómodo ni iba a ser el Pepito Grillo en aquel momento en la política, y decidí irme para mi casa donde se está muy bien. Tampoco le doy mayor mérito.
- ¿Y no es más cierto que dimitió por la Ley de Extranjería?
Influyó bastante. Al final tú estás en política porque crees en un proyecto de transformación, yo creo que con aquello cometimos errores, como aficionado a la Historia comprendía muy bien la lógica de la quema de las juderías, fueron ya muchas imágenes y pensé: mejor en mi casa, y a los libros.
- Crió usted fama de ser "el más de izquierda de la derecha"; ¿eso es verdad o un rol?
No sé, yoÉ definirte posicionalmente es muy complicado. Yo soy un hombre de centro. Bebo en fuentes de libertad individual, de iniciativa, por tanto es una tradición liberal conservadora. Pero soy consciente de que eso hay que equilibrarlo con derechos sociales, y en ese sentido le doy mucha importancia a las políticas sociales.
- ¿Y cómo ve las actuales?
Critico y mucho las políticas económicas del señor Zapatero; sin embargo defiendo algunas de sus medidas, por ejemplo mantener las prestaciones. Soy de un centro heterodoxo.
- Usted dijo que si encontraba un centro a su medida quizás volvería a la política activa.
Lo dije, ya no lo digo.
- ¿Ni en el de Rosa Díez?
Yo he cogido otro camino. A mí la política me divirtió muchísimo, guardo muy buen recuerdo de su actividad, pero ahora estoy en el mundo del libro, tanto como empresario- editor que como escritor.
- Pues como editor le están metiendo caña, los autores dicen que no les paga ni atado.
Sí, bueno, en este mundo siempre hay gente que te apoya, gente que no, quien no cuenta la otra parte de la películaÉ así vamos.
- Ladran, luego cabalgamos, que dijo aquél.
Lo hemos pasado mal, hemos pasado años duros, duros; pero vamos saliendo poquito a poquito con esfuerzo y voy a seguir en el mundo de la edición.
- Y en el de las conferencias, que le llaman mucho.
Voy de vez en cuando, tampoco en demasía. Mi propio oficio me permite el debate público, que me gustaba en política y me sigue gustando.
- Pues venga: trama Gürtel.
Está siendo un episodio duro, feo, que lógicamente el PP tiene que depurar en sus filas; supongo que todavía quedan algunos flecos por salir y aclarar y espero que el PP sepa aclararlos y no volver a pecar.
- ¿Debe dimitir Paco Camps?
En mi modesta opinión el tema le ha hecho sufrir y todavía quedan aspectos por salir. En un momento en que un gobierno se debilita por la economía y el principal partido de la oposición tiene que estar más centrado en sus propios visos de corrupción que en crear una alternativa, lo que hay es un desapego de los objetivos políticos muy notable. Camps lo está pasando mal y está tocado, tú miras a tus mayores a ver si te arrojan una luz y ves que están en otros temas que no son tu problema, y claro, te sientesÉ
- ¿Ve usted un líder en Rajoy?
Hasta ahora ha soportado varios intentos de motín y los ha resuelto. No es un liderazgo de macho alfa pero hay muchos tipos de liderazgo y él hasta ahora se está consolidando; el poder crea carisma, si gana las elecciones el suyo subirá muchísimo. Y si las pierde, probablemente se le venga abajo.
- El racismo y la xenofobia están en alza, por cierto.
Son cuatro consignas que no responden a la realidad, en esta crisis están viniendo muchos menos inmigrantes y hay que decir una y otra vez para que relativicemos la circunstancia que España, o es con inmigrantes o no será. Habrá años que tendremos más paro y se generará tensión, y otros de más empleo. Pero nuestra población inmigrante va a crecer inevitablemente, estamos condicionados por nuestro Registro Civil.
- Usted habla de "la venganza del campo" ¿eso qué es?
Que las clases medias se han hecho urbanas, se han alejado del campo y entienden que los alimentos aparecen en las estanterías de los supermercados por generación espontánea. Hemos llegado a asimilar que los alimentos son algo barato y abundante que siempre va a estar ahí, y tenemos totalmente erradicada de nuestras cabezas la posibilidad de escasez. Puede venir un terremoto, una inundación, pero nunca una falta de alimentos. Sin embargo estamos atravesando un período de precios agrarios mínimos históricos, con lo cual el agricultor está dejando de invertir en el campo, con lo cual la producción de casi todos los productos empieza a bajar. En España han desaparecido 250.000 hectáreas de suelo agrario bajo el hormigón, las infraestructuras, las energías renovables. Cada vez se produce menos y la demanda va creciendo, hasta que lleguemos al año en que haya más demanda que oferta. Y entonces el campo se va a vengar con una subida intensa e inesperada de precios agrarios, que llegará de repente.
- ¿Lo cree de verdad?
Estoy convencido. Y eso lo pagará el más necesitado. Como el agricultor tiene peso político cero, y cuando se sienta a una mesa con el comprador-distribuidor la desproporción es enorme, estamos llegando a que da igual cultivar o no porque al final la renta, cuando la hay, es tan pequeña que no le compensa el esfuerzo.
- ¿Vamos a salir de esta crisis?
Sí, pero vamos a tardar más de lo que creíamos porque es mucho más profunda de lo que pensábamos. En España no es sólo una crisis inmobiliaria ni financiera, que también, sino una crisis de nuestro sistema productivo en su conjunto. El problema ya no es la construcción, que no va a dar mucho más desempleo, sino el conjunto de la economía, que no es competitiva. Y esto hace que nos tengamos que replantear muchas cosas y tengamos que hacer una reforma inteligente. No solamente son políticas económicas, va a conllevar un cambio de mentalidad muy importante. Este año vamos a entrar en otra fase de la crisis, el tsunami que hemos tenido que soportar las empresas en nuestros lomos va a llegar a las administraciones y habrá recortes públicos muy severos.
- ¿Por eso dice a los jóvenes que no opositen para ser funcionarios?
Sí, porque "muchos serán los llamados y pocos los elegidos". Esta crisis está siendo durísima pero de otras salimos. Al techo de empleo llegamos en el franquismo, en los años 73/74; después vino la crisis del petróleo, duró hasta el año 80 y no volvimos a recuperar el número de ocupados cotizantes hasta el 97. En esta crisis hemos perdido 2 millones de empleos, que son muchísimos; pero claro, esto arrancó en el año 94 con 12 millones de empleo; hemos llegado a tener 20 y ahora tenemos 18: hemos caído, pero hay un suelo de empleo más alto.
- Lo de que a España le cueste un año más que al resto de Europa salir de la crisis, ¿es también culpa de Zapatero?
La verdad es que el pronóstico del Fondo Monetario ha sido duro, la crisis está siendo muy larga ya. Zapatero es el que le pone cara al país, ¿esta situación es totalmente achacable a él? Toda no, en parte sí. Lleva de presidente seis años y la gestión económica no está siendo brillante. Yo creo que la etapa siguiente de Zapatero va a ser interesante; la anterior ha sido negar una realidad interna palpable, luego las únicas medidas que ha tomado han sido coyunturales, y estamos siendo muy debatidos y cuestionados internacionalmente. El Plan E es una medida de choque que ya se probó con Primo de Rivera y cuando la época del Conde de Guadalhorce y Calvo Sotelo se hizo más o menos lo mismo.
- ¿Y qué va a pasar ahora?
Yo preveo una reforma dura, sobre todo en la parte del déficit y el gasto público. A Europa en última instancia no le afecta nuestro desempleo, es problema nuestro, pero nuestro déficit le afecta muchísimo y no nos lo van a permitir. Esperemos que Zapatero empiece a actuar pronto, porque cuanto más tarde en tomar las medidas más intensas y dolorosas serán.
- ¿Le puede costar el gobierno?
Ya hay un 70% de españoles que creen que no se está gestionando bien la crisis, él tiene que dar un golpe de mano y sólo tiene una posibilidad: actuar cuanto antes, para que en un mundo que ya va recuperándose pudiéramos incorporarnos. Si lo hace, tendría una opción electoral; si no lo hace, va a tener un coste electoral fuerte.
- Dejó usted el PP por la guerra de Irak, ¿se arrepintió de dejarlo? Y, ¿existe parangón entre Irak y Afganistán?
No me arrepiento, la guerra de Irak fue un error que sólo ha generado más dolor y más terrorismo. Afganistán en inicio era distinto, pero a medida que pasa el tiempo se va pareciendo más y en este momento yo no tengo muy claro qué hacemos allí. El discurso es que estamos ayudando a reconstruir el país, pero me temo muy mucho que nuestra realidad no corresponde exactamente a eso.
- Se ha sabido de una musulmana que trabaja en España, conduce su coche y va sin velo, y un imán ha ordenado darle palizas para volverla al orden. ¿Está subiendo el fanatismo?
Hay fanáticos, y hay una mayoría de musulmanes muy normalitos. Si ese imán actúa así es un cretino, y si hay violencia tendrá que ir a la cárcel.
- A ver, su faceta de escritor.
Como soy editor, al editor le gusta más hablar de los libros de otros que de los propios.
- No haberlos escrito.
Pues supongo que tienes cosas dentro que quieren ser contadas, y las cuentas a veces con historias y novelas, y a veces con ensayos.
- Y con dolor: escribir duele.
Dicen los clásicos que se escribe desde la rabia, cuando tienes algo que te fuerza. Sólo una tensión interior fuerte te mantiene escribiendo.
- Dicen que ha dicho que lo que más le gusta es el vino, los caballos y las mujeres.
Yo no he dicho en la vida eso. Claro que me gusta la cultura del vino, y presido la denominación de origen Montilla-Moriles, pero de ahí a que sea lo que más me gusteÉ no.
- ¿Por qué entró en política?
Pues mira, yo empecé muy jovencito. Tenía una empresa de ingeniería, una fábrica; tenía problemas, entonces en Andalucía había un discurso muy antiempresario y me dije: estoy aquí, tengo todo hipotecado, ¿yo por qué soy malo? Y por defender eso entré, nunca pensé en hacer carrera política.
- Pues si no llega a dimitir iba para presidente del gobierno.
Tuve una carrera rápida, sí: yo soy el primer sorprendido.
- Pero en el PP no cabían a la vez Aznar y Pimentel. Oiga, dicen que Andalucía puede dejar de ser socialista en las próximas elecciones.
Hay posibilidades de que el PP las gane, sí. Ahora mismo podría darse ese cambio.
- Felipe (salvo contadas excepciones puntuales) permanece en sus cuarteles de invierno, pero Aznar se empeña en seguir pontificando por esos mundos, ¿qué piensa de eso?
Yo soy editor y vivo en el campo de Córdoba, pregúntame de libros o de agricultura: hace tiempo que estoy fuera de la política.