Entrevista a LUCÍA IZQUIERDO. Nuera del poeta Miguel Hernández
POR ANTONIO JUAN SÁNCHEZ
- El año del centenario del poeta ya es una realidad, desde la que se puede ver el pasado, compuesta de esfuerzos y voluntades. ¿Ha válido la pena el trayecto recorrido?
Pienso en otros poetas importantes que no sé por qué razón están muy olvidados. Entonces, que se hable de Miguel Hernández constantemente, que se recuerde su vida y su obra, una y otra vez, eso quiere decir que el trabajo de divulgación que he estado haciendo durante 23 años sí que ha merecido la pena. Porque de no ser así, Miguel Hernández estaría en silencio como está Pablo Neruda, como está León Felipe y cómo están otros tantos que son tan grandes también y que no se les oye apenas.
- ¿Se ha sentido sola?
Muchas veces me he sentido y me siento sola. Me he preguntado si tiene sentido todo lo que estoy haciendo... Pero luego está la recompensa de la gente que se interesa por el poeta y por sus nietos, que me preguntan por Josefina Manresa, la mujer de Miguel...
- La familia tenía unas ilusiones y un proyecto específico para 2010, ¿algo de todo aquello se ha conseguido?
La verdad es que se ha quedado todo lejos, muy lejano. Desde hace cuatro años hemos intensificado el trabajo para cumplir un sueño, que no era otro que aumentar la proyección de la vida y obra de Miguel Hernández. Creo en las personas, en las instituciones, buscas apoyo, vas tocando en un sitio y otro, dices tú las ideas que son, las esperanzas que tienes, pero luego, la realidad es otra... A mí no me dan de comer las instituciones y por eso puedo permitirme el lujo de decir la verdad.
- ¿Qué se ha quedado en el camino?
Muchísimas cosas. Yo pensaba que iba a estar codo con codo con todos ellos, pensaba que me iban a llamar, que nos preguntarían para lograr entre todos algo precioso, pero las circunstancias no han sido éstas. Entonces, cada uno ha querido hacer el centenario que más le ha apetecido, yo siempre lo veré insuficiente, lógicamente, como familia. Queríamos actos que superaran a lo que estamos acostumbrados para llegar a más gente y a más lugares...
- Los herederos presentaron a las instituciones hace cuatro años un amplio programa de actividades, con la fuerza de la ambición y en clave realista. ¿Sólo han recibido a cambio silencios?
No han cogido nada de todo aquello, de lo que recomendábamos no han creído factible cosa alguna. Al margen de temas habituales como pueden ser el congreso nacional, la edición de las obras completas, una gran exposición, como la de la Biblioteca Nacional, o el disco de Serrat, que conociéndole sabía que iba a preparar algo para el centenario, no se han preocupado de proyectos como un musical, un espectáculo flamenco que se llevaría por toda España y EE UU, documentales, otro disco con las tendencias musicales más jóvenes, una gran obra teatral, un estudio antropológico o una película. Sinceramente, no entendemos lo que ha pasado...
- Detrás de todo ello hay un mar de incomodidades, de incomprensión y de preguntas que se remonta a años atrás. ¿La sombra del pasado es alargada?
De Orihuela, por ejemplo, sólo quiero recordar unas palabras de Josefina Manresa. Me comentó que cuando a Miguel se le detiene y luego le sueltan por error, se reúne con ella, le detienen de nuevo y así sucesivamente. Él le dice a Josefina, "mira, yo no tengo por qué huir, yo no tengo por qué marcharme a ningún sitio, a mí en Orihuela me conoce todo el mundo y nos vamos a ir para Orihuela". Josefina le contestó: "Miguel a Orihuela no, que en Orihuela no nos quieren".
- Allí se puso en marcha la fundación, de la que se tuvo usted que marchar...
Recordar todo aquello me produce tristeza, sobre todo porque la familia de Miguel Hernández se ha esforzado para que volviera su legado a Orihuela, para que regresaran todas sus cosas a su amada Orihuela. Todo esto es un proceso de hace 23 años, en el que, no respetando el pensamiento de Josefina, volví a Orihuela para, sin pedirles dinero alguno, ofrecerles el legado. Todavía estoy esperando respuesta de aquello, nadie me ha contestado; de hecho, aún hoy por hoy sus mandatarios están diciendo públicamente en Orihuela que el legado no les importa nada. Luego con la fundación las cosas fueron de mal en peor. Yo no quería entorpeceder su trabajo con mi forma de pensar y, sobre todo, no quería causar ningún problema a esa institución.
- Algo más que maneras de entender las cosas, ¿cree usted que todo se politizó en exceso y que se olvidaron de la verdadera razón de ser que no era otra que la obra del poeta?
Sinceramente sí, todo se politizó demasiado. Yo siempre he tenido muy presente el espíritu de Miguel y si algo veo que no es de respeto hacia el poeta o no es del agrado de su pensamiento, me rebelo... la fundación comenzó con instituciones afines al PSOE, luego llegó el Partido Popular y las cosas cambiaron de rumbo.
- Y en el horizonte, Elche...
También me ilusioné muchísimo... pero aquí se trunca todo con el paso del tiempo, porque no se hizo prácticamente nada de todo lo que hablamos en un principio.
- Y mientras tanto llega una viva polémica sobre el legado...
Hasta en esto, como dijo Serrat, Miguel Hernández ha tenido mala suerte. Creo que se ha actuado a propósito y que la política, de nuevo, ha tenido bastante que ver. Yo quisiera que se llegara ya a un entendimiento, porque siguen pasando los días y estamos en el mismo punto de partida. El problema para el Ayuntamiento de Elche es económico porque quiere que el legado se quede gratis, yo he demostrado en todos estos años que el dinero no me importa, porque si no hubiera sido así el legado no hubiera estado en Elche 25 años. Quiero aclarar también que Josefina depositó en Elche el legado, pero con el consentimiento de Lucía Izquierdo, representante legal en aquel momento de mis hijos, los únicos herederos.
- ¿Esta larga espera -el convenio entre la familia y el Ayuntamiento ilicitano finalizó el 3 de julio de 2009- se ha convertido en un calvario?
Con Josefina Manresa respetaron sus peticiones y no pusieron ningún problema ni la llamaron todo lo que a la familia ahora le están llamando. Otra cosa es que se haya cumplido todo aquello. La familia se ha callado, no ha creado ningún problema cuando sí que lo podía haber hecho, porque por incumplimiento de contrato el legado nos lo podíamos haber llevado cuando hubiésemos creído conveniente.
- ¿Cuál es la intención de los herederos del poeta?
Puedo decir, sinceramente, que la intención de la familia es que nos gustaría que se quedara en Elche, pero por lo que parece el Ayuntamiento ilicitano no está por esa labor, porque ya está bien que me tiren tanta broza sin saber realmente por qué. Quizás mi error haya sido no cobrar, porque si yo hubiese cobrado lo que nos correspondía, ahora lo que está sucediendo no hubiese pasado.
- Sus palabras subrayan con mayúsculas pensamientos meditados, pero habrá que buscar una solución y no alargar el momento...
Es lo más lógico que los nietos defiendan el legado de su abuelo, pero para ellos -en referencia a los representantes municipales- eso es un pecado. Parece ser que nosotros no tenemos derecho a pronunciar el nombre de Miguel Hernández, ni muchísimo menos tenemos derecho a acceder a su herencia, quizás porque era un poeta del pueblo, quizás porque era un poeta que desgraciadamente pasó mucha necesidad, o a lo mejor porque era comunista y está feo y mal que los comunistas tengan herencia, tengan dinero, ¿no? Nosotros queremos que se solucione de la mejor manera posible para todo el mundo. Aunque antes habrá que llegar a acuerdos, económico al margen, sobre cómo se va a gestionar de ahora en adelante la obra y la figura de Miguel Hernández, que eso es, sin duda, lo más importante. De cualquier manera, me da la sensación de que alguién hay aquí que tiene mucho interés en que la familia dé un portazo.
- Alicante se ha mostrado muy cerca de la familia y hasta en su momento hubo un ofrecimiento para trasladar el legado allí...
Es cierto, además en Alicante se ha estrenado la obra de teatro "Miguel, canto y vuelo", protagonizada por Micky Molina, y estamos esperando la respuesta del concejal Miguel Valor de un proyecto presentado al Ayuntamiento sobre un espectáculo flamenco que consideramos muy importante, y que posiblemente hagamos con su apoyo.
- ¿Y algún otro proyecto?
También estamos con reuniones con el productor Paco Marsó para ver si es posible poder sacar adelante el musical basado en la correspondencia de Miguel a Josefina. Estamos con tiempo para poder realizarlo y me consta que Marsó es un gran enamorado de la poesía de Miguel Hernández.
- ¿Y también está la biografía del poeta llevada al cine?
Ahora mismo es mi gran pasión y lo que más ilusión me hace. Se va rodar en los estudios de Ciudad de la Luz y en Tenerife. El guión estará terminado a final de mes y pienso que se estrenará antes de marzo del próximo año, el capital es todo privado y tiene un presupuesto de 30 millones de euros.
- Numerosos actos, pero hasta el momento la familia está apareciendo en muy pocos...
Nosotros estaremos en los actos que nos inviten y que nos permita el trabajo. Vivimos de nuestro trabajo, no recibimos ninguna aportación económica de instituciones ni de ningún sitio, por lo tanto no nos podemos dedicar a ello como lo hacen los cargos públicos.
- Y algún nombre propio como el de Alfonso Guerra...
Hay una amistad con él desde siempre, fue muy cariñoso y atento con Josefina. Mis hijos y yo queríamos que fuera el comisario del centenario. Estuvo en Elche varias veces y me dijo "cuenta conmigo, te voy a ayudar en todo lo que haga falta", pero la decisión al final ha sido otra y no entendemos por qué. Hace poco me comentó: "en este proyecto no me quieren".
- ¿Después de tantos años, todavía se sobrecoge con versos y recuerdos del poeta?
Recuerdos de un Miguel Hernández muy generoso que en sus años de cárcel regalaba poesías y dibujos y escribía a mucha gente. A mí de verdad lo que me sobrecoge es que siendo tan joven Miguel mantuviera sus ideales hasta el final, sabiendo él que le costaba la vida. Eso es algo que aún hoy no entiendo porque murió con la edad que mi hija tiene ahora mismo. Tiene que ser muy fuerte una persona tan joven para morir por sus ideales. Eso creo que nos ha marcado tanto a mis hijos como a mí y nos ha hecho confiar en lo que creemos. Además, también me impresionó cuando Josefina me enseñó el cuento que le hizo el poeta a su hijo, "Dos cuentos para Manolillo para cuando sepa leer", vi borrones en varios párrafos, como gotas de agua que habían caído en las letras, y me explicó que eran las lágrimas de su hijo cuando leyó por primera vez el cuento.