Si la situación actual no es consecuencia del cambio climático, cuando éste finalmente llegue ¿qué podemos esperar?¿Se podrá continuar cultivando como hasta la fecha?
De momento, hay quienes lo celebran, pues dicen con respecto a la agricultura que el descenso de las temperaturas alegra los precios hortícolas.
La campaña está demostrando que no conocemos lo suficiente sobre este sector, a pesar de contar con tantos años de experiencia. Los precios de las clementinas se han disparado y lleva consigo diversos problemas, dado que, posiblemente, otros países productores como Marruecos, Turquía y Egipto, podrán colocar sus producciones de mandarinas/clementinas a mejor precio que en España.
Dicha situación ya está produciendo en los envíos a los terceros países, que a estas alturas han recibido menos que el año pasado en las mimas fechas.
De esta manera, la caída de producción beneficia a quienes hemos citado, ya que mejoran sus precios en el campo entre un 65 y un 85%.
Dicha situación se produce porque ningún campo tiene la patente de producir la misma cantidad por hectárea que otro, ni tampoco el nivel cualitativo es el mismo.
Por este motivo el lugar de producción es muy importante para que la cosecha reúna tanto calidad como cantidad. Nuevamente, contar con un terreno hacendoso permite buscar nuevas variedades, partiendo del clima y la tierra de dicho espacio.
El descubrimiento de nuevos tipos de cítricos afecta a una multitud de trabajadores, más allá de los agricultores que eligen la vida en el campo como una profesión y un negocio, están los investigadores que trabajan que también destinan su tiempo a mejorar la productividad.
Además existen grupos de exportadores, cooperativas. Como ejemplo de esta actividad podemos citar a Anecoop, que ha patentado la clementina más precoz, conocida con el nombre de Clemwnaoon, aunque tardará tres años en llegar al mercado y sólo la producirán y venderán los socios de las cooperativas.
Los terceros países
Hasta el día 12 de diciembre la exportación a este grupo de países asciende a 86.369 toneladas frente a las 91.059 del mismo periodo de la campaña pasada, con un descenso de 4.690 toneladas. Dicha caída es producto de la merma de la cosecha de esta campaña, un hecho que no esperaban los agricultores.