Muchos de estos asuntos sirvieron para comprobar que nuestro tejido industrial sigue estando muy por encima de nuestros bancos y cajas. La definición del presente determina la visión del futuro y viceversa, el espacio de intervención de todas las organizaciones se presenta actualmente muy complejo, inestable e incierto. Por ello pensadores de la talla de Herve Serieyx, indican que "el cambio se vuelve una regla y la estabilidad una excepción". Gran parte de nuestras empresas son expertas en gestionar la incertidumbre, y hacen de ello modo de vida día a día.
Nuestros bancos y cajas, como generalmente los entendemos, siguen funcionando con sus métodos arcaicos, sin ninguna voluntad de cambio. En este sentido se debe tener en cuenta la idea sugerida por el Premio Nobel de economía Armartya Sen, que se resume en que "una economía no ligada al desarrollo humano está abocada al fracaso". El cambio de estructuras de método es urgente y necesario pero hasta la fecha todo han sido buenas palabras.
En la actualidad las entidades financieras se aprovechan de la abundancia del dinero fácil de del BCE al 0,5% para solucionar sus problemas internos y lo que es peor, especular con él, colocándolo en deuda pública con un diferencial muy aceptable, y además sin riesgo. Mientras tanto, un líquido que debería destinarse a empresas y particulares para reactivar la economía, entra por otros circuitos mucho mas procelosos, pero, más beneficiosos para las entidades financieras, desvirtuando el fin para el cual fue prestado.
Si el BCE, y el resto de entidades a nivel mundial hicieron la apuesta de inundar el mercado de dinero barato para las entidades, fue para que nuestro tejido industrial no se hundiera. Todos sabemos que las entidades financieras no atraviesan su mejor momento pero peor estarán si no se recuperan las empresas, y en general el tejido productivo, que pide el dinero para sus proyectos y lo devuelve con sus intereses. El hecho de especular hoy y no mirar a medio y largo plazo no es sólo problema de las entidades, sino del Estado y por ende de los ciudadanos que deben denunciar esta situación, porque es nuestro dinero que todos tendremos que devolver, vía impuestos.
¿Resulta éticamente aceptable que se hundan empresas rentables por falta de financiación? Qué podemos decir de los fondos ICO, hay más de cinco mil millones de euros sin asignar a las entidades, ya que en principio estaban destinados para paliar la falta de liquidez de las mismas. Sin embargo como ésta entra a raudales por otras vías, los fondos no son asignados dado que las entidades hacen oídos sordos al tejido empresarial, y paradójicamente, habiendo dinero no es asignado. Las entidades no escuchan a sus clientes, más preocupadas en refinanciar la mora que tienen que en aportar soluciones a sus usuarios, y ello le pasará factura a medio plazo. En la actualidad entrar a una entidad y solicitar una operación de activo, aunque uno sea un cliente reputado, sin incidencias, es igual que comprar en un supermercado y encima seas despreciado.
En la reciente memoria anual del Banco de España sobre reclamaciones a las entidades se recoge que éstas han aumentado de enero a junio un 81% y se ha decidido devolver a los clientes 2,4 mil millones de euros. La mala praxis que se practica es preocupante si nos percatamos de la falta de cultura financiera de la mayor parte de los clientes. Imaginemos los problemas con las famosas pólizas de crédito cancelables en "cualquier momento", imaginemos las hipotecas con límites a la baja de tipos de interés, imaginemos los tipos de interés de los préstamos al consumo actuales. Situaciones de este tipo ocurren todos los días: le comunican a un cliente la autorización de una operación de préstamo con las siguientes condiciones "interés 8,30%, comisión de apertura 1,5%, (euribor más 6,5%), estas condiciones son de Bancaja. Otras entidades como el Banco Pastor, cobran 30 euros si algún día uno se convierte en deudor, aunque se reponga al día siguiente con el concepto de "comisión por gestión de posiciones deudoras". Estos conceptos son comisiones ilegales pero existe una gran cantidad de clientes que no reclaman. En la mencionada entidad, obligan a sus clientes a cancelar la cuenta si creen que no resultan lo suficientemente rentables. Por otra parte, el esfuerzo que ha realizado el Estado es notable, vaciando las arcas para meter liquidez en el sistema financiero y sostener nuestro tejido industrial, pero esa vía no se ha utilizado, nos endeudamos hasta las cejas, ¿los mismos que sufrimos el exceso de otros vamos a pagar la factura del Estado con los bancos?
Los grandes fiascos de la banca y las cajas no vienen del pequeño o gran empresario, vienen por otras vías, si no echemos un vistazo a nuestras entidades más cercanas.