Entrevista a Jorge Bucay. Psicoterapeuta gestáltico y escritor

«Una crisis no es una catástrofe, es un momento para tomar decisiones»

Aunque su trabajo consiste en curar las neurosis ajenas se declara un poco neurótico él también. Lo que ya no está tan claro es si eso es verdad, es un cuento, o es marketing.

 01:28  
«Una crisis no es una catástrofe, es un momento para tomar decisiones»
«Una crisis no es una catástrofe, es un momento para tomar decisiones» Rafa Arjones

por Ángeles Cáceres - Explique al lector qué es un terapeuta gestáltico.

Hay cerca de 450 escuelas terapéuticas diferentes que se engloban básicamente en tres grandes grupos: terapias como el psicoanálisis, que se centran en el pasado porque creen que el problema de nosotros los neuróticos (todos lo somos un poco) es que un día tuvimos un problema y como no lo resolvimos tenemos que ir atrás, con un mecanismo de búsqueda en profundidad revisando toda la vida. Terapias como las conductistas o cognitivas, que se centran en el futuro creyendo que en realidad poco importa qué haya pasado a la persona sino cómo hacer para encarar y resolver el problema, y dan soluciones concretas y prácticas. Y terapias centradas en el presente, que creen que lo más importante es lo que te está pasando hoy; entre estas líneas del presente está la Gestalt, diseñada por Fritz Perls básicamente porque había estado trabajando en África y en India y el psicoanálisis que había estudiado no servía. Entonces diseñó este modelo, que tiene mucho más que ver con las emociones que con el pensamiento.

- Y mucho más que ver con el cuerpo que con la mente.

Sí. Este modelo terapéutico ha ido progresando y creciendo desde 1950, y se ha vuelto una alternativa importante para todos los que no trabajamos con el psicoanálisis. A pesar de que en Argentina uno siempre tenía que empezar por él, no había otra manera de aprender.
- Y ahora, si es tan amable, explique la relación entre la terapia gestáltica y los cuentos.

Bueno, últimamente, por culpa mía por lo menos, en Argentina un terapeuta gestáltico es un terapeuta que, además, utiliza los cuentos como recurso.

- ¿Y eso acorta esas terapias eternas que dejan temblando la economía del paciente? Porque yo conozco gente que lleva media vida yendo al psicoterapeuta cada semana y sigue con las mismas neuras de siempre.

En realidad gente que se eterniza hay en todas las terapias. Lo que pasa en una terapia no depende de la técnica, sino del paciente y el terapeuta.

- Ya. Y si uno está cómodo pagando y el otro cobrando, ahí les pueden dar las uvas, ¿no?

Padecer una patología psiquiátrica o psicológica nunca es cómodo, todas estas creencias de la gente vienen de afuera de la terapia y son falsas. Ni el terapeuta quiere eternizarse con el paciente, ni que dependa de él, ni es capaz de solucionarle el problema. El terapeuta es lo que yo soy: un ayudador profesional. Alguien que ha capacitado toda su vida para poder ayudar a otros y que ha hecho de esto su profesión.

- ¿Quién ayuda al ayudador?

A veces, otro terapeuta. A veces, otro ayudador.

- O sea que ustedes también son pacientes.

Debe ser una alternativa. En algunas escuelas como el psicoanálisis el psicoanalista debe tener a su vez un terapeuta que lo coordine, que lo contenga. Y bueno, este… yo tengo 30 años de terapeuta pero 20 años de paciente, ahí andamos.

- Ya. Oiga, la moda de los libros de autoayuda es un filón para sus autores, con los consejitos ganan pasta por un tubo.

¿Ah, sí? No me diga.

- Pues usted lo debe de saber, básicamente vive de eso.

No lo sé. Habrá quien gane pasta por un tubo, habrá quien no, habrá quien haga de esto un filón. También hay periodistas que ganan mucho dinero y yo quiero saber, ¿es un filón ser periodista?

- Para mí, no.

Bueno. Entonces para mí lo que yo soy, tampoco.

- Como juego dialéctico vale pero usted sabe que no es así.

Yo creo que eso son preconceptos. En principio yo, de todos los libros que tengo que son casi 20 hoy día, hay dos que yo podría decir que son de autoayuda; los otros son de reflexión. Un libro de autoayuda trae respuestas y órdenes, y mis libros tienen más preguntas que respuestas. Yo no pretendo que mis libros sean terapéuticos ni resuelvan situaciones, siempre dije que yo no escribía autoayuda pero que si algún día tenía un libro de autoayuda que me pareciera útil lo iba a hacer, y finalmente lo hice.

- «20 pasos hacia adelante».

Sí, un libro de autoayuda típico, clásico, lineal.

- Y «El juego de los 20 pasos».

Sí, pero «El camino de las lágrimas» es otra cosa. ¿Negocio? Hay muy poca gente en el mundo que viva de sus libros. Algunos afortunados como yo hemos podido llegar a eso pero no es sencillo, yo no lo recomendaría a nadie como manera de ganarse la vida.

- ¿El capitalismo, con su constante exaltación de riquezas inalcanzables, crea neurosis?

Supongo que casi todas las sociedades tienen sus responsabilidades en las cosas en que educan. Si tuviéramos que definir la neurosis podríamos decir que el neurótico es alguien que se ha ocupado de ser quien no es para sintonizarse con el entorno en el que vive. Si uno lucha para conseguir algo de lo que la sociedad dice que hay que tener, está neurotizándose. No sé si el capitalismo, pero sí la sociedad consumista genera lo que yo defino como la estupidez cúbica, que se define como: gastar el dinero que no tengo, para comprar lo que no necesito, para poner contento a quien no me importa.

- La zanahoria para hacer que el burro ande. Elliot decía que «en un mundo de fugitivos, el que camina en dirección contraria parece que huye».

Tampoco hace falta ser tan provocador.

- ¿La empatía con los problemas de los otros ayuda a asumir mejor los propios?

En la amistad muchísimo, en la terapia… depende. A mí me ha llegado gente con un problema doloroso demasiado parecido al mío y lo he mandado a otro terapeuta.

- ¿La crisis económica nos está neurotizando más?

Te voy a contar un cuento.

- Tenemos poco espacio, ¿eh?

Lo sintetizo. Hace muchos años vivía en Oriente un médico, el único en varios pueblos a la redonda, que había acordado con una familia asistir al parto de una mujer que había perdido siempre el hijo en los partos anteriores. Le avisan, agarra su maletín y cuando salía del pueblo se cruzó con la peste que entraba, y que en aquellos tiempos se llevaba miles y miles de vidas. ¿Otra vez por acá?, le dijo el médico. Y la peste: bueno, ya toca. ¿Cuántos te vas a llevar esta vez? Pocos, 1.300. El médico se fue a su compromiso con la embarazada, el parto se demoró diez días y de regreso se volvió a encontrar con la peste, que ya se iba. Me mentiste –le dijo el médico– dijiste 1.300 y te llevaste 5.000. No, yo me llevé mis 1.300: los otros los mató el miedo.

- Precioso. Pero no sé si ese cuento le servirá de mucho a una familia de cinco hijos con todos sus miembros en el paro.

Yo no dudo de que la crisis, como la peste, existe. ¿Pero cuántos va a matar la crisis y cuántos el miedo? Creo que uno de los grandes peligros que tiene la situación global respecto de la crisis, es que nos mate el intento de conjurarla. Habrá que entender que una crisis no es una catástrofe: es un momento para tomar decisiones. «Crisis» viene de una palabra griega que quiere decir decisión; de hecho si te asustas no decides, y si no decides la crisis no se termina.

- ¿Eso sirve para la gripe A?

Por completo. Pero es muy difícil saber qué decisión tomar porque la verdad-verdad es que los médicos en un principio no sabíamos; no que no quisiéramos decir, es que no sabíamos.

- Tampoco es que ahora se sepa demasiado. Y de la vacuna y sus reacciones, ya ni le digo.

Noooo. Noooo. Se sabe que no es tan grave como parecía, que la mortalidad es más o menos equivalente a la de una gripe común. Y de las vacunas de la gripe nunca se supo demasiado, las vacunas antivirales lidian con un enemigo que todo el tiempo está cambiando. Las vacunas sirven poco para las gripes; sirven para atenuar, pero no solucionan. Los virus siguen cambiando, y los médicos tienen miedo de que en algún momento haya un cruce, una mutación y aparezca algo un poquito más complicado.

- Ea, de algo hay que morirse.

Mirá, en Argentina hubo una tormenta de granizo que causó muertos en Buenos Aires y grandes destrozos, y la gente culpó al gobierno de no haber avisado a tiempo; ahora cada vez que se nubla hay alerta con riesgo de inundaciones y caída de árboles… y te estoy hablando de cinco días por semana.

- Hablemos de usted: ha trabajado en todo lo imaginable.

La vida era muy difícil para los que no podíamos colgarnos de la teta de los padres. Mi papá trabajó toda la vida literalmente de domingo a domingo, era agente de seguros, toda la semana en la calle y el domingo el papeleo en casa. Mi hermano y yo no íbamos a pedirle plata para ropa o bailes, así que trabajamos desde chicos.

- ¿Y la mamá qué decía?

¡Mi mamá…! Mi mamá era un genio, la más contenedora y la más amorosa de las madres. Mi mamá dejó de estudiar en 4º grado de Primaria porque tuvo que salir a vender masitas a la calle, y mi papá que siempre quiso ser médico tuvo que dejar el colegio secundario. La formación siempre fue una asignatura pendiente para él, decía: no hay dinero para ropa nueva, hay que usar la que viene de los primos y cuidarla para los primos menores; y tampoco hay dinero para juguetes, pero para libros siempre habrá. Así que mi hermano y yo si queríamos un regalo le decíamos: «vi un libro que…», y él sólo preguntaba «¿cómo se llama y dónde lo venden?», por el precio nunca preguntó. Y a los dos días el libro estaba en la casa, aunque tuviera que pedir prestado para comprarlo.

- Y el hijo ha cumplido los sueños del padre: médico y escritor. Como en un cuento.

Bueno, los cuentos y la vida suelen andar parejos.

- ¿Recuerda qué fue lo primero que escribió?

Una carta de amor para mi maestra de 4º grado, para pedirle que se casara conmigo. Yo tenía 9 ó 10 años. No me contestó y fui a decirle: oiga, ¿recibió mi carta? Se rió y dijo: sí. Yo insistí: ¿y?

- ¿Y?

La negativa de la señorita Mariano me hizo dejar la escritura durante mucho tiempo, pensé que no servía para esto.

- Anda, que si llega a servir…

Luego ya empecé a practicar con las novias alguna cartita, un poemita, todo eso.

- Y alguna miradita: usted sabe que tiene unos bellos ojos.

Muchas gracias. Bueno, yo siempre fui gordo, siempre tuve que hablar mucho para conquistar una chica.

- Y dígame, cuando uno pone todos los medios para ser feliz y la vida te tira el castillito de un zarpazo, ¿qué se hace?

A mí me gusta mucho pensar que la salud tiene mucho que ver con una postura optimista. El optimismo no quiere decir «todo va a estar bien»; es una palabra muy especial que viene de opus que quiere decir trabajo, obra. Optimista es aquel que cree que hay cosas por hacer. Y porque lo cree, a pesar de las dificultades sigue haciendo.

- ¿Y pesimista, qué es?

Aquél a quien le pesa tanto su capacidad de profecía de lo que va a pasar que se queda sin hacer nada y se resigna a lo que venga. Según las estadísticas, parece que el carácter optimista garantiza una mayor posibilidad de superar dificultades. Esto no quiere decir que uno no viva el dolor de una pérdida, si se muere una persona querida la salud tiene que ver con vivir ese dolor, con sufrirlo.

- Pero nuestra sociedad huye del dolor, oculta la muerte, intenta escapar del sufrimiento.

Y es un gravísimo error. Como el de los padres que consienten todo a sus hijos, con lo cual­ la infancia es muy fácil pero la madurez es terrible porque no han aprendido a caminar sin un apoyo, no son capaces de aceptar una frustración.

- A los padres y madres nos cuesta entender eso a veces.

Muchas veces. Una tía mía, cuando un auto mató al perro de un primo mío pequeño sin estar él en casa, fue rápidamente a comprar otro perro igual para que mi primo desconociera la muerte del suyo. Recuerdo que le dije: tía, ocúpate de ir buscando una mujer que sea tu clon, para el día que tú te mueras llamarla y que tu hijo crea que tú estás viva todavía.

- ¿Qué es la felicidad?

Algo que no tiene que ver con estar contento: se puede ser feliz y estar triste. Nosotros somos vulnerables; no frágiles, que es otra cosa.

- Última pregunta. Se pasa usted la vida viajando para dar conferencias, ponencias, presentar y firmar libros… ¿cómo aguanta eso su esposa?

En casos así una de las dos partes se quiebra, o el matrimonio o la dedicación profesional. Le debo a mi mujer muchísimo de lo que soy, nos profesamos un tremendo respeto y un absoluto cariño pero ella vive en Argentina y yo vivo en España. Digamos que hay parejas que duermen en habitaciones distintas, y nosotros dormimos en distintos continentes.

  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  INFORMACION |  LOCALIZACIÓN |  CLUB INFORMACION |  PROMOCIONES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB  
INFORMACION.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de INFORMACION.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya