Una parte pequeña del Plan E se dedica a proyectos de infraestructuras relacionadas con las Nuevas Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TIC). La otra, por lo que vemos en tantos carteles a la vista, a levantar aceras.
A corto plazo en ambos casos el objetivo es frenar o suavizar un impacto de la actual recesión. A largo plazo habrá una diferencia muy notable. Levantar aceras será un gasto, el desarrollo de infraestructuras ligadas a las TIC será una inversión.
Para los que tengan dudas he recopilado algunos datos que mencioné el pasado viernes en las Jornadas de Alicante de Economía de España ("El horizonte de la recuperación"). Actualmente, casi todos los organismos internacionales y analistas están de acuerdo en la existencia de una correlación directa entre el uso de las TIC y tasas de crecimiento económicas positivas. Los resultados de estas cuantificaciones son tan optimistas que en la última edición del World Economic Forum (2009) en Davos, las TIC revalidaron su protagonismo al erigirse como la mejor plataforma para la recuperación económica y como el fundamento más sólido para una economía global sostenible, suscitando un consenso muy elevado entre muy diferentes expertos.
Los datos aportados son muy diversos y concluyentes en todos los ámbitos geográficos y en todas las fuentes: The Committee on Apropriations del Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo, estima que por cada dólar invertido en banda ancha, su economía prevé un retorno diez veces superior. Por su parte, la Unión Europea cuantifica que un desarrollo más acelerado de la banda ancha en Europa podría crear un millón de puestos de trabajo y un crecimiento económico de hasta 850 billones de euros, entre 2009 y 2015.
Los estudios de las grandes consultoras van en la misma línea. Un estudio de McKinsey calcula que el incremento de la banda ancha en los mercados emergentes a los niveles actuales en Europa occidental podría sumar entre 300 billones y 420 billones de dólares en el PNB y crear entre 10 y 14 millones de puestos de trabajo. En la misma línea otro estudio reciente del The Boston Consulting Group estima que cuando la penetración de Internet crece un 10% en economías emergentes se relaciona con un aumento en el PIB del 1 al 2%.
El Banco Mundial también avala estas recomendaciones cuyos estudios sostienen que un aumento de un 10% de acceso a banda ancha en países desarrollados se correspondería con un aumento en el crecimiento del PIB per capita del 1,2%.
Para finalizar, y dando un paso que a mi juicio es más interesante, hay otros múltiples estudios que indican que hay una relación directa entre los rankings de competitividad internacionales y la disponibilidad de estas modernas redes de comunicación. Raul Katz, de Columbia Business School, estima por ejemplo que un país como Alemania, las futuras inversiones en banda ancha podrían generar un total de 968.000 puestos de trabajo o empleos nuevos y resultar en 170 billones de euros más del PIB entre 2009 y 2020.
Todas las estimaciones vienen a poner de relieve el gran impacto en el crecimiento en todas las economías de las nuevas "autopistas" de la información y las telecomunicaciones. Pero no dejan sino cuantificar lo obvio. Hay muchos intangibles y efectos potenciales no cuantificados todavía más importantes asociados la alfabetización y cultura digital.
Así las cosas, me cuesta trabajo comprender que los gobiernos no aprovechen la "oportunidad" de la crisis y el coste de un elevado endeudamiento para invertir en vez de gastar.