REPORTAJE. COMPARATIVA DE RESULTADOS DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS
DAVID NAVARRO
Puede que no sea el alumno más listo de la clase, pero desde luego la CAM se encuentra entre el grupo de estudiantes aventajados de las cajas de ahorros españolas. Lejos de las dudas que esta pasada semana se permitía expresar el vicepresidente del Consell Gerardo Camps, los números muestran que la entidad alicantina ha registrado, en lo que va de año, un comportamiento mejor que la media del sector, al menos según el balance facilitado por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), que agrupa a las 45 entidades de este tipo existentes en el país.
Así, el descenso de beneficios registrado por la CAM entre enero y septiembre, del -33,8%, se encuentra en la línea de lo acontecido en el resto de cajas, que en su conjunto vieron mermar sus ganancias un 34% debido a la necesidad de aumentar las dotaciones frente a posibles impagos. Sin embargo, si se observan sólo los resultados de la matriz de cada grupo antes de impuestos, la caída en la CAM se reduce al -22,9% mientras que la media supera el -33%.
Más interesante que la nota final, que serían los beneficios, resulta la comparativa de los exámenes parciales. Es decir, de los distintos componentes que dan lugar a estos resultados. Desde la entidad se limitan a comentar que, ante la situación de crisis, han aplicado una política de control del gasto y de "buena gestión" del pasivo y de los márgenes de interés.
Sobre lo primero, las cuentas presentadas por la caja alicantina no dejan lugar a dudas. Los costes de explotación (las nóminas, alquileres de oficinas, suministros, etc) prácticamente se han congelado. Tan sólo registran un ligero incremento del 0,6%, en cualquier caso menor que el 1,6% de la media del sector.
Más depósitos
La "buena gestión" del pasivo significa, en otras palabras, un esfuerzo para captar depósitos y recursos de particulares. Cuanto mayores sean estos recursos menos necesidad tendrá la caja de acudir a las subastas del Banco Central Europeo (BCE) o a los créditos de otras entidades, que siempre resultan más caros, para conseguir el dinero que luego presta a sus clientes. En este sentido, en los nueve primeros meses de este año la CAM ha reducido hasta un 60% sus apelaciones al BCE dentro de esta política de ahorro. Al mismo tiempo, como han hecho el resto de entidades, también ha aumentado los diferenciales que aplica en sus préstamos.
Todo esto ha permitido que su margen de interés (la diferencia entre los intereses que percibe y los que paga) alcanzase hasta septiembre los 1.248,6 millones de euros, un 41,8% más que en el mismo periodo de 2008, mientras que el conjunto de cajas de ahorros españolas sólo pudo mejorarlo en un 17,3%.
La CAM también ha realizado algunas desinversiones en este tiempo, como la venta de su participación en France Telecom, que le han permitido compensar la caída de ingresos por comisiones. Por eso su margen bruto también aumenta un 54,1% frente al 5,2% de media del sector, y, con la citada congelación de gastos, el margen de explotación se duplica mientras que el resto de entidades solo lo incrementan un 8,4%.
En este sentido, la caja alicantina se revela como una de las más eficientes ya que sólo debe dedicar un 36,5% de sus ingresos brutos a sufragar sus costes de explotación, cuando el conjunto de entidades necesita destinar casi la mitad de los mismos.
el punto débil
La asignatura pendiente de la CAM sigue siendo la morosidad. Su tasa se sitúa en el 5,77% frente al 5,11% del conjunto CECA, en parte como consecuencia de algunas aventuras inmobiliarias malogradas y también de que su mercado natural, Alicante, está sufriendo en mayor medida la lacra del paro. No obstante, esta diferencia se atenúa en parte porque la entidad alicantina tiene cubiertos hasta el 71% de sus créditos con garantías reales, algo más que el resto de las cajas (68,8%).
Con estas cifras se comprende mejor el apoyo que la dirección de la CAM recibió esta semana por parte de economistas y expertos universitarios que, sin dudar, aprobaron su gestión.