Reportaje. expansión internacional
DAVID NAVARRO
Las actuales relaciones comerciales entre Alicante y Brasil no pueden calificarse precisamente de intensas. El gigante sudamericano apenas recibe un 0,4% de las exportaciones de la provincia, menos de 15 millones de euros, y las importaciones, aunque mayores, tampoco arrojan cifras espectaculares. De hecho, hasta ahora, cuando un empresario alicantino barajaba la posibilidad de cruzar el charco para emprender nuevos negocios eran Estados Unidos y México los países que le venían a la cabeza.
Todo eso, sin embargo, empieza a cambiar gracias a la fortaleza que está demostrando Brasil frente a la crisis económica (el FMI pronostica que el próximo año volverá a crecer un 3,5%) y, sobre todo, al impulso que supondrá la preparación de los juegos olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. Todo un negocio que las empresas del sector inmobiliario y del mármol de la provincia no se quieren perder. Dede la Cámara de Comercio, además, señalan que también hay oportunidades para otros sectores, como el calzado, el alimentario o el juguete, gracias a la pujante clase media y alta que se está consolidando con las políticas del presidente brasileño, Luiz Inázio Lula da Silva. La institución ya prepara dos misiones comerciales al país para el próximo año, según explica el responsable de la comisión de Comercio Exterior, Juan Riera.
De todos ellos los que tienen ventaja son los productores de mármol del Vinalopó, que llevan décadas trabajando en el país. De hecho, algunas empresas, como la multinacional Levantina, incluso poseen canteras y factorías en Brasil. "Hasta ahora mantenemos una especie de intercambio. Traemos granito de allí y llevamos mármol", explica el presidente de la asociación Mármoles de Alicante, Mariano de Juan. "Sin duda, la celebración de las Olimpiadas va a impulsar la construcción y eso supone un incremento de la demanda de materiales que nos beneficia. Además, en el caso de Río, tiene una planta hotelera escasa y este tipo de edificios suelen emplear materiales nobles", explica De Juan, quien recuerda que ya ocurrió así en Pekín "aunque no sabemos si las obras serán tan espectaculares" como en la capital china.
El otro gran sector favorecido es el inmobiliario. "Hay una demanda de más de un millón de viviendas y existe un desarrollo turístico residencial muy similar al que nosotros hemos pasado y en el que tenemos experiencia", sostiene Juan Amirola, presidente de Fundesem. La escuela de negocios organizó el pasado mes de marzo un foro en Salvador de Bahía al que acudieron una docena de empresarios alicantinos del sector de la construcción y ya prepara la segunda edición "ante el interés que se ha generado", explica Amirola.
El secretario general de la Asociación Provincial de Promotores (Provia), Jesualdo Ros, también cree que las empresas alicantinas tendrían mucho que decir que en Brasil, aunque teme que la "falta de liquidez" por la que pasan algunas de ellas pueda suponer un freno a la hora de realizar las fuertes inversiones necesarias.
Por el momento, ya hay dos firmas que han empezado a construir en el país del Amazonas: Gecoinsa, la constructora de Salvador Quiles, que está realizando sus inversiones a través de una filial; y TM Grupo Inmobiliario, que ya no duda en calificar a Brasil como su "destino prioritario" en el exterior. La firma tiene en marcha un proyecto para levantar 800 viviendas en Porto Alegre, una de las subsedes de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014, y "explora" nuevas localizaciones en el entorno de Salvador de Bahía.
Otra de las "grandes" del sector, Hansa Urbana, ha decidido resistirse, por el momento, al encanto brasileño para mantener la fuerte apuesta que ha realizado en México, según afirman fuentes de la compañía.