Recibida la información de Tarragona, el total de la cosecha estimada para la campaña 2009-2010 asciende a 5.349.305 toneladas debido a la adición de 119.247 toneladas de mandarinas-clementinas y 50.031 de naranjas de la zona indicada. Así, el grupo de mandarinas-clementinas aumenta en las cifras señaladas y el de naranjas igualmente como consecuencia de este último llegado.
Pero, al parecer, se comienzan a oír quejas por la cortedad de la cosecha, al estimar que el mayor descenso de huertos de productores que, cansados ya de no ver beneficios han optado por no trabajar.
Sin embargo se estima que si bien las lluvias han podido reducir el tonelaje producido, esto podrá darse en el grupo de mandarinas-clementinas, pues la dureza de las lluvias han podido hacer un daño mayor que en otras lluvias de otras campañas. No obstante, habría que admitir que el citado inconveniente podrá haber tenido como perjudicado al grupo de mandarinas-clementinas, pero no de igual forma al de naranjas, limones y pomelos, dado que su madurez era bastante inferior a las anteriormente citas, y por contra habrá añadido kilos a las naranjas. Otra cuestión a tener en cuenta es saber si las lluvias han sido iguales en todo el terreno citrícola, al juzgarlo por las caídas en esta Comunidad. También se dice sin confirmación de las organizaciones del campo, que se ha dejado de cultivar en huertos pequeños, trabajo que caía principalmente en sus dueños, por lo general, personas mayores de edad que al no encontrar beneficio posible han perdido la confianza en sacarle un partido a su esfuerzo. De la dureza de la lluvia, da fe el dueño de la producción de caqui rojo, que prácticamente se ha quedado con la muestra.
La situación parece normal, dada la sintonía de las últimas tres campañas mal vividas en cuanto a beneficios normales para la producción. Pero si hay una verdad no quiere citarse. Desde el año 2000 hasta ahora se ha invertido en exceso en el campo citrícola, y no por los que están que trabajan en él. Esto no es una excusa, pero es cierto que había unos fondos que no tenían destino alguno de inversión. A ello contribuyó el llegar a poder producir con agua constante, lo que facilitó el hecho en si, con la contrastación de que la mayor parte de la inversión posible no fuera para el sector mismo. Habrá que recordar aquí que la Conselleria de nuestra Comunidad dijo la pasada campaña que nuestra producción era algo más de 6 millones de toneladas, la FAO viene diciendo con anterioridad que estábamos en el 2006 con algo más de 7.00.000 de producción.
Esto no excluye todo cuanto se dice, pero es un hecho real que ha influido en la situación del campo. Veamos el ejemplo del aumento del caqui rojo que esta campaña ha sido destruido por la lluvia, pero lleva camino semejante de llegar al desierto por personas ajenas al campo.
A la vez, hay que recordar a todos los interesados que también se ha citado que los países emergentes han aumentado sus producciones citrícolas. Es algo normal por varias razones, ellos se miran en el espejo de quien mayor producción tiene: España. De esta manera, han copiado hasta las mismas variedades, porque, a la vez tienen un sistema socio-económico que también tuvimos nosotros de míseros jornales, y ello adquiere relevancia, aunque han olvidado a quien le compraban antes en Europa.
Los terceros países: al 17 del mes corriente los envíos a este grupo de países alcanza las 3.529 toneladas aunque no ha podido coger aún los envíos ya realizado a los EE UU de las 2.000 toneladas de clementinas realizadas la semana presente. Pero las cifras mayores de exportación a estos países se dan en las satsuimas con 1.071 toneladas y las mandarinas-clementinas con 1.046
Al ser la Unión Europea un mercado, los envíos al resto de países no se contabilizan por no realizar exportación con ellos, sino que van a mercado propio.