Reportaje. La utopía de vivir del arte
POR JUANJO PAYÁ
No resulta fácil atrapar los sueños. Aunque estos no tengan nada que ver con caminar por el espacio u obtener un premio artístico que te catapulte a la primera línea de los libros o trabajos más vendidos. Tras finalizar los cinco años de formación universitaria, 10 artistas alicantinos cuentan en este reportaje sus vicisitudes en una trayectoria profesional en la que unos divisan la luz al final de túnel, otros se consolidan y hay quienes conservan al menos la esperanza de progresar pronto en un oficio de mucho riesgo y difícil estabilidad.
La alicantina Raquel Puerta tiene 28 años y desde un principio estuvo convencida que su carrera profesional se encaminaba al arte pese a que "sabía que me iba a morir de hambre". Puerta, que finalizó sus estudios en el 2004 y ahora ultima su tesis doctoral, trata de salir a flote con las clases que imparte en la facultad. "Me da vergüenza decirte lo que gano. Como profesora asociada, porque somos muchos y la cosa está apretada, cobro unos 400 euros, de los que tienes que restar 250 que pago como autónoma", señala esta joven que cuenta con un notable currículum y, aún así, asegura que tiene muy arduo "el poder independizarme, ya que la mayoría de gastos lo pago con los ahorros". Para Puerta, también metida a diseñadora de páginas web que le aporta unos beneficios extra, Alicante "no tiene el caché que debería tener en el panorama del arte, por el gran número de actos y exposiciones que se realizan". Ante todas estas circunstancias, esta artista alicantina se considera una privilegiada por el respaldo y ayuda familiar, que en algunos casos resulta ser fundamental, para no tirar la toalla y llegar hasta el final.
"A nivel artístico, estaré siempre a tope. Jamás me rendiré. Por eso ya estoy mirando algún "súper" o tienda de ropa para trabajar. No me importa hacerlo", agrega, mientras actualmente invierte todas sus fuerzas en una investigación donde aborda la pérdida de la identidad del individuo. "La provincia, en su gran mayoría, ignora el arte que se realiza en cualquiera de sus disciplinas. Hay una carencia de interés por parte del ciudadano y por parte de las entidades, habiendo como en todos lados una excepción", apunta Puerta, quien además reconoce que hoy por hoy "vivir del arte se podría decir que es una utopía". Antes las adversidades y en estos tiempos especialmente difíciles de pan y cebolla, los jóvenes creadores alicantinos se han convertido en unas frágiles piezas que, según critica Raquel Puerta, están a merced de determinados gestores de arte.
"Algunos nos convierten en monedas de cambio, haciéndonos desaparecer simplemente del panorama dependiendo de la necesidad o de la situación en la que se encuentre dicho "gestor". Somos el último eslabón de la cadena, olvidando que sin la aportación del artista la cultura estaría vacía", añade. Respecto a la implicación de las administraciones para financiar proyectos, Puerta afirma que ésta es "relativa" aunque "se debe apostar y creer más en lo que se invierte y comprender que merece la pena, porque el arte fortalece a una ciudad".
A la benidormí Alicia Lamarca, la fotografía de las dunas que formaban unas sábanas en una cama cualquiera de las decenas de prostíbulos de la provincia ("Noche de San Valentín en el Edén"), le abrió las puertas de la exposición "Los colores de la carne". Un innovador proyecto en el que, por vez primera, mujeres fotógrafas de todo el mundo abordaban sin complejos la prostitución. Este interesante trabajo se une a una importante trayectoria y una excelente formación: licenciada en fotografía e imagen por la Universidad Politécnica de Cataluña y en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández, Alicia Lamarca confecciona además en estos momentos su doctorado. Y, pese a todo lo anotado, la benidormí no se dedica exclusivamente al arte, sino que para ganarse la vida depende de su sueldo de camarera.
"Tampoco hay que tirar la toalla porque estés trabajando durante una época, tu vida no tiene porqué ser así, ya que este es un medio no un fin para llegar a algo. Lo que pasa es que la gente está obsesionada por un trabajo estable y una hipoteca. Y yo no tengo hipoteca, ni casa, ni coche y me muevo por otras cosas... Por eso ahorro y, en unas semanas, me voy a Argentina cuatro meses para enriquecerme y hacer lo mío. Si lo sientes, hazlo. Es mi lema", apunta Alicia Lamarca.
"Soy camarera, pero sé que siempre voy a hacer fotos, que es mi necesidad, mi forma de comunicarme y entenderme a mí misma. Yo siempre voy a hacer fotos", recalca.
Alicia Lamarca cree que hoy, a diferencias de otras épocas, el arte y la visión del artista está anclada en una posición demasiado individualista. "Creo que a lo largo de la historia los grandes movimientos han sido a través de la unión de personas. Así es como también ha evolucionado el arte. Creo que muchas cabezas son las que mueven las cosas y es necesario en estos momentos una mayor unión".
En este sentido, Lamarca denuncia el inmovilismo de ciertos artistas que dependen exclusivamente de las becas o de las administraciones públicas. "Los jóvenes creadores tenemos que apostar por nuestras propuestas y nuevas alternativas", añade.
¿Y cómo un artista puede dar el salto definitivo para vivir del oficio? Alicia Lamarca señala que una de las claves pasa por "encontrar el respaldo de una galería de calidad capaz de mover la obra dentro de los circuitos artísticos nacionales e internacionales de interés. Participando en las grandes ferias de arte se consigue una proyección artística profesional". Por lo tanto, al igual que ocurre en la literatura o el cine, la distribución del producto intelectual, en manos de unos pocos, es el gran obstáculo a sortear por los jóvenes creadores.
Eduardo Infante, alicantino de 36 años, es uno de los artistas alicantinos con mayor proyección de futuro, llevando sus obras hasta en dos ocasiones a Nueva York. Formado en la Escuela de Diseño de Alcoy, Infante considera Alicante "una ciudad ideal para producir" aunque admite la existencia de una "atmósfera funeraria" que no tiene que impedir, en absoluto, la aparición de nuevas ideas. "Hay que viajar mucho, y no quedarse en Alicante. Puedes montar tu base de operaciones por aquí, pero hay que moverse. Además, a diferencia de Madrid o Barcelona, los estudios son mucho más baratos, a precios más asequibles, que invitan a la producción y creación", afirma. En este sentido, Infante pide ""perseguir" a concejales y gestores culturales para mover los proyectos, que están ahí y son muy buenos".
La villenera Natalia López ha terminado recientemente sus estudios y, a la vista de las acontecimientos, se ha inclinado por reforzar sus conocimientos con un curso de diseño web. "No sé si me dedicaré a esto, pero de momento me centraré en estudiar. Pero lo que sí tengo claro es que no pienso tirar la toalla, aunque me conformaría con ser "mileurista"", comenta.
Ester García, alicantina de 25 años, posee una beca que le permite trabajar con sus creaciones sin ahogos económicos. "Poco a poco se van ampliando los espacios culturales, pero Alicante respecto a otras ciudades de España aún carece de espacios expositivos donde poder mostrar las inquietudes de los jóvenes artistas de Alicante", agrega.
Por su parte, Javi Moreno tampoco tiene dudas sobre la problemática: "Existen buenas salas de exposiciones, lo que falta es una gestión cultural de calidad y comprometida. Alicante no arriesga lo más mínimo, si la comparásemos por ejemplo con Murcia; a una hora de aquí, la capital vecina se ha convertido en una de las ciudades más punteras de España con propuestas de interés internacional. No se pueden hacer exposiciones de artistas de primer orden mundial como Marina Abramovich, Yoko Ono o Eusebio Sempere en la Lona de Alicante y luego torturarnos una y otra vez con exposiciones localistas; eso me pone los pelos de punta, la falta de criterio de los gestores, el amiguismo y el poder en manos expertas".
La alicantina María Zambrana no cree que la obtención de premios suponga un mayor reconocimiento de la colección del artista. "Si entendemos que sentirse valorado es haber gando varios premios de la provincia, sí me siento valorada. Ahora bien, una vez conseguimos todos esos premios... ¿qué hacemos", apunta. Además, para Zambrana "las pocas galerías que existen en Alicante no se arriesgan por el arte joven".
"En la provincia de Alicante hay espacios espectaculares para disfrutar del arte, como el Museo de la Universidad de Alicante, por poner un ejemplo. Sin embargo, posiblemente seamos más los artistas que queremos ocuparlas que los espacios ofrecidos. La difusión artística y cultural en Alicante va a más, pero aún queda mucho que hacer para estar a la altura de otras capitales españolas. Hay que luchar por ello, y eso nos concierne a todos", afirma Daniel Cortés, creativo y fotógrafo de Petrer.
El alicantino Carlos Serrano cree que todos los jóvenes artistas "nos encontramos con tres grandes problemas: la falta de una buena orientación, la financiación y el dar con un espacio público que sea digno para mostrar nuestro trabajo". De esta forma, según Serrano, esto bastaría para "no perder el tiempo en buscar direcciones tal vez equivocadas".
Más allá de las opiniones vertidas por los artistas alicantinos consultados, sus reacciones evidencian la preocupación, análisis y revisión constante que se realiza en el panorama cultural de la provincia. La vida de artista no es fácil, como la de cualquier joven que inicia su carrera profesional, pero las ganas e inquietudes demuestran que una obra creada en Alicante puede tener tanta o más repercusión que una confeccionada en Madrid o Barcelona. Aunque, como inciden algunos, el inmovilismo no beneficie en absoluto a la ampliación de miras que requiere un artista, sino más bien le perjudique. Sea como fuere, todos coinciden en la capacidad de ideas y nuevas tendencias que están surgiendo, con proyectos que están sobre las mesas de la administración u otras entidades privadas, a la espera de una llamada telefónica, una firma o un visto bueno. La explosión artística de los jóvenes creadores de la provincia está aún por llegar, y muchos aspiran a que llegue en tiempos mejores.