Reportaje. Efectos de la recesión
R. CARRIZOSA
La recesión se «ha comido» en apenas año y medio los efectos del gran desarrollismo económico que la provincia comenzó a experimentar a partir de 2003. Desde entonces, los alicantinos se acostumbraron a visualizar paisajes urbanos y costeros inundados de grúas que ayudaban a levantar nuevos edificios, a la apertura casi diaria de establecimientos comerciales, cafeterías o agencias inmobiliarias. Ahora, la frenética actividad se ha esfumado. Las grúas han dejado de imponer sus altos esqueletos en la línea del cielo y las cafeterías, tiendas e inmobiliarias cuelgan carteles de «Se vende» o «Se alquila».
La base de la economía que en 2003 sustentaban 56.102 empresas (régimen general) y 430.500 trabajadores, y sobre la que se conformó una de las más dilatadas epocas de expansión, recupera una dimensión similar, tras seis ejercicios de imparable crecimiento. En agosto de este año el número de compañías que operaban en el mercado alcanzaba las 55.116 que daban empleo a 421 trabajadores .
Pero por el camino se han quedado más de 8.881 compañías y 81.900 puestos de trabajo, después de que en 2006 el tejido empresarial alcanzase su pico de crecimiento, con 63.997 firmas y el mercado laboral superase en 2007 los 503.000 trabajadores cotizantes al régimen general de la Seguridad Social.
La mayoría de los emprendedores que cada año se aventuraban a la apertura de un negocio, impulsados, sobre todo, por la euforia que contagiaba el «boom» inmobiliario son a los que ahora «ha engullido» la crisis, según reconocía el secretario general de la patronal alicantina Coepa, Javier López Mora.
El representante empresarial asegura que, aunque la recesión, «en realidad, ha afectado a muchas empresas y a casi todos los sectores, las firmas que han salido más perjudicadas han sido las que aparecieron «al socaire del calentamiento de la economía, del "boom", y que al menor viento –y lo de ahora es un temporal– han sucumbido».
Desequilibrio
Tanto el diagnóstico de Coepa como de los sindicatos UGT y CC OO coincide en atribuir el crecimiento exponencial del tejido empresarial alicantino al expansionismo inmobiliario. «Había un desequilibrio», reconoce López Mora, quien subraya que las empresas que han desaparecido «son las que tenían más riesgo de exposición a sectores más afectados por la crisis (construcción)». El secretario general de UGT en l´Alacantí, Óscar Llopis se atrevía a ir más allá al asegurar que en los años de expansión económica «hemos podido observar cómo en la construcción había un importante número de empresas que, en realidad, eran subcontratas. No eran tales empresas».
Y Consuelo Navarro, secretaria general de CC OO en l´Alacantí-Les Marines, aludía a la «importante especulación inmobiliaria que se ha vivido en la provincia en los últimos años, con grandes plusvalías. Pero a la hora de invertir se ha desincentivado el desarrollo de los sectores más tradicionales, como la industria, a favor del ladrillo. Todas las energías se fueron a impulsar este sector y eso a algunas comarcas les ha pasado factura».
El reflejo de la especie de montaña rusa en que se ha desarrollado la actividad de la construcción en los últimos años también lo reflejan las cifras. Los datos de la patronal de la constrrucción Fecia revelan que el sector lo componían en 2002 más de 9.500 compañías y 57.000 trabajadores, llegando a alcanzar la mayor cota en su dimensión en febrero de 2007, con 12.961 constructoras activas y 73.481 empleados.
En febrero de 2009, la bajada de la curva expansionista arrojaba un sector compuesto por 9.414 constructoras y 44.407 empleados y las más recientes estimaciones del presidente de Fecia, Ramón Jerez, apuntaban a unas 7.000 empresas operativas.
La ferocidad con que ha atacado esta crisis, la más dura de cuantas se recuerdan, y las incógnitas que ha sembrado en la dinámica empresarial, aconsejan cautelas en los pronósticos. El propio secretario general de Coepa admitía desconocer cuál será la tendencia futura o inmediata de la economía alicantina y de la evolución de la creación de empresas.
«No lo sabemos; depende de la crisis». Ahora sí, las lecciones que parecen haberse aprendido de ésta es que «este tipo de de aumentos exponenciales de nuevas compañías tienen que se más moderados a partir de ahora y tener más solidez». «Tras esta crisis, sí hay que pulir errores», sentencia Javier López Mora.