El ego de la Tierra como supuesto único planeta habitado del Universo sufrirá «en breve» un duro golpe. Los avances en investigación en exoplanetas (aquellos que se encuentran fuera del sistema solar) permiten vaticinar que en unas tres décadas se detectará otro astro con algún tipo de vida, asegura el astrónomo catalán Ignasi Ribas. Ribas, investigador del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña es también uno de los copresidentes del Congreso internacional «Senderos hacia planetas habitables» que se ha celebrado recientemente en el Cosmocaixa de Barcelona.
Las mejoras tecnológicas han provocado una revolución en la astrofísica. Localizar planetas habitados está «por primera vez» al alcance de la humanidad, pero requiere un esfuerzo coordinado de las agencias espaciales ya que un proyecto de esta envergadura obligará a una inversión extraordinaria, según el propio astrónomo.
Por ahora, los científicos han conseguido identificar unos 370 exoplanetas, la mayor parte de ellos gigantes gaseosos, aunque también se ha identificado una decena de pequeños planetas de igual tamaño o diez veces mayor a la Tierra (los «súperTierra»). La gran distancia astronómica que separa la Tierra de estos exoplanetas hace que, por ahora, no se puedan examinar sobre el terreno a través de viajes espaciales y se deba acudir a la detección remota.
Método de los tránsitos
Generalmente, los descubrimientos se hacen a través de métodos indirectos basados en la detección de la pequeña influencia que los planetas ejercen sobre sus estrellas aunque, recientemente, cinco exoplanetas han sido detectados a través de la toma de imágenes de la luz que reflejan y emiten, de forma directa. En este sentido, descifrar los componentes químicos (agua, oxígeno, metano o dióxido de carbono) en la atmósfera de los planetas más pequeños, el menor encontrado tiene dos veces la masa de la Tierra, resulta clave para identificar planetas habitables. Esta tarea es relativamente sencilla en los planetas grandes pero es más difícil en los pequeños.
El método de los tránsitos ha permitido hallar unos sesenta de los más de trescientos planetas detectados en torno a estrellas similares al Sol, y es también la técnica empleada por Kepler, la misión de la NASA lanzada el pasado marzo en busca de planetas similares a la Tierra.
Esta técnica permite detectar un fenómeno que se produce cuando un cuerpo pasa por delante de otro más grande que emite luz, por ejemplo una estrella. El planeta, por si mismo, no sería detectado, pero cuando transita por delante de la estrella, se registra una pequeña disminución del brillo de la misma, que es proporcional al tamaño del planeta.