Sergio Illescas
Ningún surfista se atreve a poner en su boca que en la playa de La Siesta de Xàbia, cuando entra marea del suroeste y noreste, pueden generarse olas hasta de cuatro metros, unas olas limpias y apreciadas en toda la provincia. Y es que los «locales» (apelativo que reciben los surfistas que suelen ser habituales en una misma playa) de esta población de la Marina Alta son muy recelosos con su territorio. Hasta el punto de tener encontronazos con surfistas que vienen de fuera. «Yo una vez fui y me dijeron de malas maneras que me saliera del agua. Que no les invadiera», señala un joven que por supuesto no quiere identificarse. Este mismo adicto al surf sabe de experiencias de otros compañeros que han vivido enfrentamientos que casi han llegado a las manos. Un «local» de Xábia, que tampoco quiere dar su nombre, comenta que esta actitud se genera «porque la zona para practicar aquí es muy pequeña y cuando vienen muchos surfistas es peligroso».