ÚLTIMA HORA
REPORTAJE

TURNO DE NOCHE

A las 22 horas es oficialmente de noche. Lo dicen los turnos fijados en los servicios que no cierran para dormir y lo ratifican los bomberos, que a partir de esa hora empiezan a aplicar la tarifa nocturna en sus intervenciones.

 17:57  
Cuando la jornada laboral arranca a la caída del sol
Cuando la jornada laboral arranca a la caída del sol  Cristina de Middel

POR CRISTINA DE MIDDEL Lo cierto es que no hace falta un bando municipal para promulgar oficialmente la noche porque a esa hora hace ya tiempo que la ciudad ha bajado el ritmo y permanece a la espera, oxigenándose y retomando el aliento después de un día entero a pleno rendimiento.
Son las diez y se ponen en marcha muchos de los trabajadores que mantienen esa respiración asistida en el coma inducido que viene con el cierre de las persianas de comercios y fábricas: empieza el turno de noche. Pedro y Jaime cumplen a rajatabla las 8 horas de su jornada, y sin a penas tiempo para descansar, recorren una por una y por las dos aceras todas las calles que se encuentran entre Paseo Gadea y Óscar Esplá de Alicante, en total unos 16 kilómetros. Con la radio fijada con un elástico al palo de su escoba, Jaime confiesa que trabajar de noche no lo lleva mal, que lo malo es dormir de día. Y lo dice con conocimiento de causa porque lleva 17 años barriendo las calles de Alicante por la noche y ése es tiempo más que suficiente para acostumbrarse a rutinas tan extrañas como la de echarse dos horas al llegar a casa, sobre las 8 de la mañana, y tener que levantarse para hacerle la comida a los dos hijos que tiene a su cargo después de la separación. ¿La pareja?, pues te tiene que querer mucho, como debe ser el caso de su compañero, Pedro, quién con menos años en la noche, puede aún levantarse para encontrar un plato humeante sobre la mesa y comer en familia.
Es la una de la mañana y Pedro y Jaime tienen que apartarse para dejar paso al camión de bomberos que regresa al retén con las sirenas ya apagadas. Han salido para sofocar el incendio de dos coches en un patio por la zona de Rabasa y mientras se van quitando el uniforme siguen comentando los detalles entre risas. Ésta ha sido la tercera de las tres salidas que de media hacen en una noche tranquila. No está mal, porque después de 24 horas de guardia les esperan tres días libres, aunque, como dice Luis Carlos, el horario gusta pero a la larga cansa y él ya lleva 28 años con ese mismo ritmo. Admite que de noche hay menos trabajo pero las salidas suelen ser más graves porque todos duermen y puede haber víctimas. En el retén de la calle Italia son 38 bomberos los que esta noche se acuestan casi vestidos y con un ojo medio abierto para poder estar listos en menos de un minuto y volver a saltar al camión.
Cruzando la calle recién barrida, en la estación de autobuses de Alicante, Juan, Emilio y Juan Carlos comen pipas apoyados en la puerta abierta de uno de los taxis que espera en la parada. Conocedores de los horarios de todos los autobuses, pueden hacer unas diez carreras en toda la noche, pero el tiempo que pasan esperando no se les hace largo porque tiene mucho de qué hablar. La estación de noche es un carrusel incansable de aquellos que deambulan sin saber dónde caer. Se conocen a todos los maleantes que duermen en los bancos de la terminal y esta noche les acompañan un chapero, varios carteristas y un borracho que quiso viajar primero pero que terminó durmiendo en la puerta sin maleta ni dinero. Le miran y siguen comiendo pipas porque prefieren quedarse quietos antes que salir a buscar clientes por la zona de la Plaza del Mar, porque allí o no te pagan o te ponen perdido el taxi, que van todos muy pasados de vueltas cuando cierran los bares del puerto. Ellos saben lo que es cruzar la avenida de Aguilera de punta a punta con todos los semáforos en verde y es que, como dice Emilio, no te estresas, hay menos tráfico y se trabaja mejor, aunque puede ser más peligroso. En cuanto al sueño y a la vida en familia, Juan confiesa que no tiene problemas, que se ha separado tres veces, pero bueno..., relata mira de refilón cómo los bomberos vuelven a salir a toda prisa superando la media de las tres intervenciones. Esta noche se irá a dormir sobre las 8 y se levantará cuando su madre le llame para comer. Luego, a ver a las novias, a sus 50 años, parecen no faltarle.
Rozan las 3 de la mañana y Rafael termina de ver su película en el DVD portátil que se lleva todas las noches de guardia a la gasolinera de la Albufereta. Él admite que se trabaja menos y más tranquilo que de día, pero que puede ser muy aburrido. Por eso, la semana que le toca quedarse hasta las 6,30 mata el tiempo como puede y se lee todas las revistas que tiene a la venta. «Las del corazón también, por puro aburrimiento», asegura.
En la otra punta de la ciudad que se atraviesa sin apenas parar por calles recién lucidas, Omar y Mohamed no tienen tiempo para aburrirse. Son los encargados de atender a los chóferes en una empresa de logística de Mercalicante. El polígono está desierto y sólo están ellos preparando pedidos y limpiando. Son más jóvenes y duermen menos porque siguen esforzándose por llevar una vida normal cuando acaba la jornada y poder coincidir con sus amigos en la playa. Mohamed, quién lleva más tiempo que su primo con este turno, lamenta no poder salir de fiesta y no dormir tampoco por las mañanas porque en casa de sus padres la vida con sus ruidos sigue su curso normal. Él mantiene que siempre es mejor dormir cuatro horas de noche que ocho por la mañana y su primo le da la razón entre sudores mientras un chófer aparca el camión y empieza a cargarlo.
Salimos de la ciudad en silencio y seguimos los focos que se ven a lo lejos desde la autovía para llegar al peaje de Monforte del Cid. Allí esperan Fini, Elvira y Rocio encajadas en el cubículo para el pago manual de la tarifa. Son las tres y media y parece no importarles estar rodeadas de la nada más negra. El goteo de vehículos es continuo pero ningún conductor parece reparar en ellas. A lo sumo piden un recibo sin apenas mirarlas y ellas les atienden como autómatas hasta casi hacerse invisibles. Pero cuando el tráfico nocturno les da una tregua tampoco pierden el tiempo. Fini esta noche se trajo una película para verla en el portátil «No sé qué de Nueva York, no me acuerdo» y si no, juegos y pasatiempos. Elvira, entre risas, no descarta el punto de cruz porque hay que aficionarse a todo. Y si puede se pinta las uñas y se hace las cejas con toda tranquilidad del mundo porque miedo no tiene ninguno, «miedo, el que uno se monta», sentencia. Rocío es la peajista de primera y es la encargada de controlar todo el tramo. Ella se pasará la noche haciendo la ronda, pendiente del teléfono y alargará las visitas que le harán rellenar las horas.
Volvemos al centro y el Mercado Central empieza timidamente a desperezarse con su ruido de fondo de furgonetas y carretillas. Justo en frente, Iñaki, uno de los farmacéuticos de guardia de esta noche, puede ya pensar en descansar un rato. Esto si no aparece el señor que vino el otro día sobre las 5 de la mañana pidiendo un cepillo de dientes o aquel otro con el que ha coincidido ya en tres guardias y que llama al timbre sobre las 8 para comprar siempre lo mismo: chicles de nicotina. La costumbre le ha hecho no parase a pensar en el porqué de esas necesidades nocturnas, si merece la pena lo apunta en el anecdotario mientras lamenta el trato distante al que se ve forzado con la clientela para proteger su arsenal de remedios. Su turno termina a las nueve y media de la mañana pero se suele quedar trabajando porque en cuanto empieza de nuevo el día y recupera su clientela habitual parece que se espabila. Son las 4,30 y se escucha un lánguido «buenas noches» desde la rebotica. Es un señor que pide calmantes para un dolor de muelas. Iñaki le pregunta, le informa, le tranquiliza desde el otro lado de la persiana y finalmente le acerca las cápsulas del alivio hasta la puerta. Entre semana es más tranquilo pero los viernes y sábados tiene que compatibilizar su trabajo con los excesos de aquellos que celebran el merecido descanso juntando la noche con el día.
Pasan las horas y la noche empieza a desaparecer porque el sol se va abriendo paso. A Pepe, que trabaja de recepcionista en el Hostal Campoy, le quedan sólo un par de horas antes de subir a su habitación a descansar cumplido ya su turno. Acaba de terminar la segunda entrega de Millenium y ahora pasa las noches escribiendo aventuras y relatos en el ordenador de la recepción. Para él la noche es un mundo diferente, es un tiempo para la reflexión y para meditar sobre los errores de la vida, para no volver a cometerlos. Llama al timbre una pareja de jóvenes que piden una habitación con cama de matrimonio y mientras les entrega la llave piensa que la noche con su manto cubre muchas cosas y da más libertad.
Por la calle se escucha de nuevo una radio que se mueve atada a una escoba, suena ya tenue porque lleva 16 kilómetros de marcha y van terminando su jornada los que la empezaron cuando todo acaba. Se bajan sus persianas a la vez que se suben todas las demás. La ciudad está ya lista para un nuevo pistoletazo de salida y los gatos que hasta hace un rato parecían pardos se retiran a dormir. Algunos con el uniforme de faena y otros caminando a tientas por aceras impolutas y con media sonrisa en la cara.
Ha desaparecido el brillo del asfalto pero en breve poco importará el lustre que tenga porque lo cubrirán de nuevo vehículos cargados de trabajadores en ruta para comenzar turno de día. La ciudad se despierta y todo está listo porque algunos, en la noche, velan por mantener sus constantes vitales.

  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  INFORMACION |  LOCALIZACIÓN |  CLUB INFORMACION |  PROMOCIONES     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB  
INFORMACION.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de INFORMACION.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya