JULIÁN PALOMAR
El central Diego Trotta tendrá la oportunidad de salir inicialmente de titular el domingo ante el Nàstic de Tarragona ya que ayer Amaya fue sancionado con un partido por acumulación de cartulinas amarillas. Se ha recurrido ante Apelación. El argentino comenzó la Liga en el once de los elegidos formando dúo en el centro de la defensa junto a Iván Amaya, pero la derrota en San Sebastián, en el quinto partido de competición, lo relegó al banquillo y desde entonces ha estado en el ostracismo. Tan sólo ha jugado siete minutos en la recta final del Numancia-Elche. Para un futbolista que ha disputado en las últimas tres campañas de titular una media superior a los 30 partidos, en la última 35, resulta muy duro su situación, pero lo ha llevado con profesionalidad. Es un ejemplo. "Es la primera vez que paso por una situación semejante y la verdad es que se sufre. Al principio cuesta asimilarlo, pero con el paso del tiempo te das cuenta que es una experiencia nueva y que no hay que venirse abajo. Siempre he tenido claro que, juegue o no, siempre voy estar al lado de mis compañeros", dice.
Reconoce que "a todo futbolista le gusta jugar y lucha por ello en los entrenamientos. La buena marcha del equipo también ayuda a los que no jugamos a tirar para adelante. En este vestuario se está haciendo desde principio de campaña, ya que los que están fuera apoyan a los de dentro".
El domingo se sentirá un tanto extraño después de flirtear con el olvido. "Llevo mucho tiempo esperando y si ahora tengo la oportunidad de jugar intentaré aprovecharla. Además, espero que el equipo ayude también en mi vuelta ganando los tres puntos después de atesorar dos empates consecutivos. Ya ha llegado la hora de jugar y de ganar".
"Hace un mes jugamos un amistoso con Corea y me vi perfecto. Puedo aguantar los 90 minutos de un partido sin problemas. No cabe duda que la fuerza mental que tengo dentro va a ayudarme a superar la falta de ritmo que pueda tener, después de tanto tiempo sin jugar, muy diferente a los que están teniendo continuidad", apunta el defensa ilicitano que podría ser el marcador de su ex compañero Moisés, que en el mercado de invierno fichó por el Nàstic, donde se estrenó como goleador el pasado domingo. "Menuda coincidencia. Es un buen punta, pero de entrenar con él conozco muchos de sus movimientos", sentencia.
El ex delantero franjiverde estaba apartado por Luis César y ahora confía en que sus goles sirvan para salvar a la escuadra catalana del descenso. Ayer, en la emisora ilicitana Onda Cero, comentó con relación al posible ascenso del club ilicitano que "hay equipos fuertes por delante, pero todo va a depender del Elche. Lo más importante de todo esto es llegar a final de temporada con opciones y el Elche las tiene todas intactas. Va a depender de lo que hagan en los partidos de casa porque en las segundas vueltas los partidos como local son muy importantes".
Moisés también tuvo palabras de elogio para Vidal. A su juicio el gallego tiene "mucha culpa de que el equipo esté ahí arriba. Y eso que cuando el míster llegó no era muy partidario de que se hubiese acertado con este entrenador. Con el paso del tiempo he visto que ha impuesto mucho carácter al equipo y si él hubiese tenido más ayuda con algunos jugadores de calidad, el Elche hubiese sido, más aún, un firme candidato al ascenso a Primera".
Su salida del Elche fue muy polémica aunque ayer sacaba pecho al asegurar que él dio la cara "mientras otros compañeros se escondían". No dio nombres. Reconoció que tras su polémica con Uribe, lo tuvo en el Hércules como técnico y "luego me llamó para que me fuera al Alavés".
Reconoció finalmente que "de la afición, me llevó mejor recuerdo de la del Hércules. Es lógico. Mi salida fue mucho peor la del Elche. En cuanto al club, está muchísimo mejor estructurado el Elche. Dentro del Hércules hay una mafia que no deja crecer a ese club y detrás hay una afición que no puede permitir que esa entidad, con esa historia, siga en la situación en la que está. Una cosa es totalmente diferente a la otra. En el Elche pasé dos años muy buenos pero siempre hubo un trasfondo que provocó que nunca valoraran lo que yo había hecho".